Tan sols en sé d’una – Tan sólo sé de una

delta de l'Ebre

 

«Per molt que fos llarga,

el temps bufa fort, xiula impertèrrit.

Disposant d’unes esmolades tisores

                                                                                         aquesta vida humana ens retalla.

                                                                                         I el que semblava molt tros i destí llunyà;

                                                                                         lleva com curt i prop, queda escurçat aviat.»

 

             ***

Més val tindre en compte el camí que ens espera,

deixar de banda el pes que suposen

insofribles successos avui vestits de record.

 

Millor és aprendre a nadar i gaudir de les aigües.

Fugir d’enfonsar-nos enredats per errades.

Marxar de circumstancials qüestions

que ens emmanillen i aturen

donant presidi i sent ancora.

 

M’esperen raons importants

i aquestes m’ompliran de prou forces;

per estripar les xarxes

que trenades per el desconeixement

arrapant-se m’ofeguen.

I llimar fins esmicolar

els barrots de les gàbies

que, dissimuladament disposades,

com a trampa em pretenen.

 

Cerco i recerco motius tacats de plaer

i tants ni han que no pot enfonsar-me el dolor,

i tants ni han que ja son dolces les llàgrimes

i esborrades moren les penes.

 

És per això que, ajuntant-se prop meu,

s’enlairen tantes copes,

que el so del cristall ens fa l’ullet

quan marejades per l’escuma

les mateixes sonen melodioses.

Quan els pensaments apunten somrients

al disfressar-se la esperança de bombolles.

 

Hi han estones lluminoses que em sembla estar despert,

i dintre d’aquests trossets de temps;

volo i pujo, pujo i rodo… com una ona.

Aprenc a ajupir-me, humilment,

i m’aixeco tants cops com calgui.

Sempre torno i torno, incansable,

per repetir-li, agraint-li a la mar,

cadascun dels petons que, generosa, ella em porta.

 

318-omu G.S. (Bcn-2013)

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(castellano)

 

«Por mucho que fuera larga,

el tiempo sopla fuerte, silba impertérrito.

Disponiendo de unas afiladas tijeras

esta vida humana nos recorta.

Y lo que parecía mucho trozo y destino lejano;

leva como corto y cerca, queda acortado pronto.»

 

          ***   ***

 

Más vale tener en cuenta el camino que nos espera,

dejar de banda el peso que suponen

insufribles sucesos hoy vestidos de recuerdo.

 

Mejor es aprender a nadar y disfrutar de las aguas.

Huir de hundirnos enredados por errores.

Marchar de circunstanciales cuestiones

que nos esposan y paran

dando presidio, siendo ancla.

 

Me esperan razones importantes

y estas me llenarán de suficientes fuerzas;

para desgarrar las redes

que trenzadas por el desconocimiento

agarrándose me ahogan.

Y limar hasta desmenuzar

los barrotes de las jaulas

que, disimuladamente dispuestas,

como trampa me pretenden.

 

Busco y rebusco motivos manchados de placer

y tantos ni han que no puede hundirme el dolor,

y tantos ni han que ya sueño dulces las lágrimas

y borradas mueren las penas.

 

Es por eso que, juntándose cerca mío,

se elevan tantas copas,

que el sonido del cristal nos hace un guiño

cuando mareadas por la espuma

las mismas suenan melodiosas.

Cuando los pensamientos apuntan sonrientes

al disfrazarse la esperanza de burbujas.

 

Hay ratos luminosos que me parece estar despierto,

y dentro de estos trocitos de tiempos;

vuelo y subo, subo y ruedo… como una ola.

Aprendo a agacharme, humildemente,

y me levanto tantas veces como haga falta.

Siempre vuelvo y vuelvo, incansable,

para repetirle, agradeciéndole a la mar,

cada uno de los besos que, generosa, ella me trae.

 

318-omu G.S. (Bcn-2013)

La voz de un hoy pedigüeño

 el parrizal

Permíteme recorrer los pasillos de tu laberinto.

Cruzar el portal que separa tu imagen pasajera

de ese interior, aparentemente insondable,

con sus desniveles y recovecos.

 

Permíteme seguir paseando a tu lado

para descubrir los secretos que resguardas

en el cofre de tus adentros.

 

Permíteme deleitarme

con el arte polifacético de tus decorados

y observar que tu mundo crece y se abre,

como en Mayo, de la flor sus pétalos.

 

Concédeme un baile y envuélveme con tus hechizos.

Al subir las escaleras de tu campanario

o trepar por tus trenzadas enredaderas

consigo ver llanos hasta los precipicios.

 

Escúchame confesar

que tu melodía me lleva en volandas

hasta una panorámica que quita mi hipo.

Que desde tus ventanales no contemplo la edad

y asomándome en cualquiera de tus balcones

sólo se sumarle belleza a este mundo.

 

Invítame a descorrer

los visillos y cortinajes de tus salones,

para que así reluzcan con todo su brillo

también para los demás,

los tantos colores que por mi amor avisto.

 

Permítele a tu egoísta soledad

que se reúna con la mía propia,

que acepte compartir su habla y silencios,

sus personales certezas

y sus desequilibrantes dudas…

y hasta aquellos miedos

que cuándo nos agarran y atrapan,

no queriéndonos soltar, causan penumbra.

 

318-omu G.S. (Bcn-2013)

Por una hora sin ayer

dali-31[1]

 

Muy lejos queda nuestro tiempo,

en la trastienda;

tras remojones, bañadores y estufas,

tras abrigos, mantas,

pantalones cortos y faldas;

tras un largo pasillo;

tras descansos y correrías.

 

Lejano advierto nuestro tiempo,

pero aún puedo…

oír la musicalidad de tus llaves

y sintiéndote llegar,

de nuevo degustar

la consistencia de tu compañía,

la perennidad de tu barro.

 

Si fuese sueño

escojo soñar;

no importa si vivo

con mis ojos abiertos o con mis ojos cerrados;

sueño es buena parte de nuestra realidad

y, por supuesto,

de mil formas distintas se prolonga la vida,

no creo que exista

un precipicio absolutista que finita

ni un paralizante letargo

donde sólo la negación se vomita.

 

Aunque muchas esferas estuvieran ya recorridas,

alimonados sabores

junto a humeantes inciensos y sedosa vainilla,

hacen aparecer, dentro y frente a mí;

un carrusel de versos

aleccionados por tu sonrisa y figura.

 

Todavía soy capaz de contemplar tu cuerpo cálido

y ese rostro tuyo que, limpio de maquillajes,

se acerca ofrecido

prendido de vida y encanto.

 

Se aproxima para prender los besos que,

de mi boca salidos,

resucitan las horas,

así ya olvidados de solitarias esperas,

de los dónde, los porqué y los cuándo.

 

318-omu G.S. (Bcn-2013)

Una baqueta per al timbal / Una baqueta para el timbal

adn_metilacion[1]

 

El meu pit s’infla immens.

Dins d’ell es recull un tresor

que enlluerna arreu, aquí, amb batecs;

més enllà de la sang que canvia i els pulmons,

més enllà del respir o del dol,

més enllà d’aquesta terra esmicolada i efímera

o de prenyar-se d’inútils vergonyes

o sentir por en veure de prop a la mort,

no tan sols contemplant-la per una finestra.

 

El meu pit i el seu tresor, (en moltes ocasions),

es mostra tan tovament confortable com un coixí.

 

El meu pit gaudeix guarnit

amb la resposta honesta.

Dins d’ell es troba la veu sincera;

com així mateix, la clau que m’obre el món.

 

Per aquesta joia.

Per aquest motor.

Per tots aquests batecs

i aquesta voluntat que ve agafada al millor esperit…

el meu pit es presta com ajuda

i dóna suport al cap cansat

dels éssers estimats i fins i tot dels estranys;

fa batuts, regala vitamines; (reconstituents i naturals)

a les ànimes, avui, febles.

 

També s’ofereix com a pont

per arribar d’una a l’altra riba;

davant les inclemències,

quan plovent a bots i barrals creix el riu

i es fa difícil escoltar…

i és suïcidi, nadar…

i la quietud asfixiant es propera.

 

Algunes vegades el meu pit es contrau

i em sento tan lliure com un esclau.

Al saber-me envaït pel costat invers

a on la impassivitat es desfà en un monòleg,

i el neguit, l’angoixa i el rebuig

assoleixen tot el territori

tallant qualsevol conversa.

 

A força de donar tombs i rebre cops,

el meu pit guarnit es torna fred i acer,

mastega menjars passats

i sentint-se indisposat esdevé endurit.

 

Trist, el tresor: un cor sencer,

si s’aferrés al pas inexorable del calendari.

Si obsessionat i oblidat del present,

mires córrer les manetes del rellotge

just veient la pols de l’armari.

 

El meu pit i el seu tresor;

recolzen la pau,

ofereixen alè al decaigut,

així com ànims i empentes

als esgotats vianants

que vénen o fugen descoratjats.

 

Tots dos demanen flors

mentre fent de tisores

poden tantes males herbes.

Tots dos conrreen el bon temps,

confien en qué aviat apareguin;

fruiters paisatges, noves primaveres.

 

318-omu G.S. (B    cn-2013)

 

***   ***   ***

(castellano)

 

 

Mi pecho se hincha inmenso.

Dentro de él se recoge un tesoro

que deslumbra por todas partes, aquí, con latidos;

más allá de la sangre que cambia y los pulmones,

más allá del respiro o del luto,

más allá de esta tierra desmenuzada y efímera

o de preñarse de inútiles vergüenzas

o sentir miedo al ver de cerca a la muerte,

no tan sólo contemplándola por una ventana.

 

Mi pecho y su tesoro, (en muchas ocasiones),

se muestran tan blandamente confortables como una almohada.

 

Mi pecho disfruta guarnido

con la respuesta honesta.

Dentro de él se encuentra la voz sincera;

cómo así mismo, la llave que me abre el mundo.

 

Por esta joya.

Por este motor.

Por todos estos latidos

y esta voluntad que viene cogida al mejor espíritu…

mi pecho se presta como ayuda

y da apoyo a la cabeza cansada

de los seres queridos e incluso de los extraños,

hace batidos, regala vitaminas; (reconstituyentes y naturales)

a las almas, hoy, débiles.

 

También se ofrece como puente

para llegar de una a la otra orilla;

ante las inclemencias,

cuando lloviendo a cántaros crece el río

y se hace difícil escuchar…

y es suicidio, nadar…

y la quietud asfixiante es cercana.

 

Algunas veces mi pecho se contrae

y me siento tan libre como un esclavo.

Al saberme invadido por el lado inverso

donde la impasividad se deshace en un monólogo,

y la desazón, la angustia y el rechazo

logran todo el territorio

cortando cualquier conversación.

 

A base de dar tumbos y recibir golpes,

mi pecho guarnido se vuelve frío y acero,

mastica comidas pasadas

y sintiéndose indispuesto acontece endurecido.

 

Triste, el tesoro: un corazón entero,

si se aferrara al paso inexorable del calendario.

Si obsesionado y olvidado del presente,

mirara correr las manecillas del reloj

justo viendo el polvo del armario.

 

Mi pecho y su tesoro;

apoyan la paz,

ofrecen aliento al decaído,

así como ánimos y empujones

a los agotados peatones

que vienen o huyen desalentados.

 

Los dos piden flores

mientras haciendo de tijeras

podan tantas malas hierbas.

Los dos cultivan el buen tiempo,

confían en que pronto aparezcan;

frutales paisajes, nuevas primaveras.

 

318-omu G.S. (Bcn-2013)

 

 

Per un cos i un esperit / Por un cuerpo y un espíritu

 cala sr. ramon

«… perquè semblant tan proper

puc trobar-me tan lluny.

Perquè encara que creguessis que he marxat,

al teu costat sempre trobaràs

un trosset meu aplegant-se amb tu.»

 

 

Ja arribat aquest sol matiner,

que asseca, complaent,

cadascun dels plors filats per la nit,

els que viuen i dormen,

recollits, dins de la sorra.

 

¡Ja arribada la llum del matí!,

el negre cau rendit i els colors és desvetllen,

així obrint-nos els ulls; sent corrioles.

 

Sota el sol de l’estiu;

tovalloles atenent les pells, (estirades).

I circumstancials i acollidores ombres,

de roba, plàstic o paper;

fent d’arbres propers o d’amagatall;

servint de racó prestat, (algunes estones).

Cridats per la feblesa del fred;

cossos totalment despullats que, atrevits,

fan goig per poc vergonyosos.

També cossos mig nus i daurats,

que tapats amb exacta precisió

per tèxtils escuts,

només ens deixen intuir el grat pecat,

aquell secret a veus

que en contats moments, pocs perdonen.

 

Aprofitant la calor surten a passejar;

músculs plens de brillantor: estilitzats,

i els apagats per l’oblit o el menjar;

aquells tants, poc atractius.

Els pits joves i drets,

assolits per la joventut,

o d’altres, (pel propi pes de l’edat),

mirant cap avall,

ensopits, tot caiguts.

 

(I al fons, el mar;

com un enlluernador passeig

menjant-se o vestint el cel,

tan inspirador; com un calidoscopi;

regalant-nos un ampli imaginari).

 

Emparats pels mesos de caliu;

dones suaument parlant,

(potser confessant-se somnis de llit).

I homes calladament llegint,

(potser creient-se aventurers o perfectes amants,

o potser… corrent darrere d’una pilota).

 

(Pensaments i paraules.

Música, somnis i treball;

tot plegat abraçant-se

en el dret de l’estiu.

L’escuma del mar es desfà

en arribar els meus peus a tocar,

i a les hores sols sé de debò,

que en estimar el so de l’aigua,

el gra de sorra que avui sóc,

esdevé com bombolla).

 

La platja recull:

crits i rialles,

galledes i paletes,

sots i castells;

petits dits buscant un desig,

gratant el futur;

la infantesa vivint el plaer

de sentir-se oblidats,

quan la llibertat conversa

davant les ones del mar

i com gavina els visita.

 

(De blau, el cristall;

pica les cloïsses i els crancs,

poleix les roques

i els esmolats vidres arrodoneix.

Blau és ara aquest transparent,

tan aspre i a un cop tan suau

que em fa reconèixer la inherent dualitat

que se m’apropa i tinc sempre per veïna).

 

Plena d’alens viu la platja,

(somriu la costa),

d’olors a cremes,

a truites i embotits.

Alè de força gana

i entrepans mossegats;

de tomàquet i ceba dolça.

Alè corrosiu: filtres enfonsats.

La tos i el fum del tabac.

 

(Alè important el del mar;

suor de minerals

que caminen desfets a dins del vent

i en respirar-los la meva pell

em posseeixen.

La suor del mar em xiula tantes veritats

que la confusió es dissol,

així quedant clar el meu cor,

esclarint-se el meu cap

de foscors i de dubtes.

 

Boig de pau,

retorna el seny,

que de mi gaudia tan lluny com apartat.

Aquí ja propera, (a tocar),

trobant-se aquesta consciencia

que em fa saber un glop de temps

nadant en un mar immens

des del principi).

 

318-omu G.S. (Bcn-2013)

 

***   ***   ***

 

(castellano)

 

«… porque pareciendo tan cercano

puedo encontrarme tan lejos.

Porque aunque creyeras que he marchado,

a tu lado siempre encontrarás

un trocito mío reuniéndose contigo.»

 

Ya llegado este sol tempranero,

que seca, complaciendo,

cada uno de los llantos hilados por la noche,

los que viven y duermen,

recogidos, dentro de la arena.

 

¡Ya llegada la luz de la mañana!,

el negro cae rendido y los colores es desvelan,

así abriéndonos los ojos; siendo poleas.

 

Bajo el sol del verano;

toallas atendiendo las pieles, (estiradas).

Y circunstanciales y acogedoras sombras,

de ropa, plástico o papel;

haciendo de árboles cercanos o de escondrijo;

sirviendo de rincón prestado, (algunos ratos).

Llamados por la debilidad del frío;

cuerpos totalmente desnudos que, atrevidos,

son buenos de mirar, por poco vergonzosos.

También cuerpos medio desnudos y dorados,

que tapados con exacta precisión

por textiles escudos,

sólo nos dejan intuir el grato pecado,

aquel secreto a voces

que en contados momentos, pocos perdonan.

 

Aprovechando el calor salen a pasear;

músculos llenos de brillantez: estilizados,

y los apagados por el olvido o la comida;

aquellos tantos, poco atractivos.

Los pechos jóvenes y derechos,

logrados por la juventud,

u otros, (por el propio peso de la edad),

mirando hacia abajo,

amodorrados, todo caídos.

 

(Y al fondo, el mar;

como un deslumbrante paseo

comiéndose o vistiendo el cielo,

tan inspirador; como un calidoscopio;

regalándonos un amplio imaginario).

 

Amparados por los meses de calor;

mujeres suavemente hablando,

(quizás confesándose sueños de cama).

Y hombres calladamente leyendo,

(quizás creyéndose aventureros o perfectos amantes,

o tal vez… corriendo detrás de una pelota).

 

(Pensamientos y palabras.

Música, sueños y trabajo;

todo ello abrazándose

en el derecho del verano.

La espuma del mar se deshace

al llegar mis pies a tocar,

y entonces sólo sé de verdad,

que al amar el sonido del agua,

el grano de arena que hoy soy,

acontece como burbuja).

 

La playa recoge:

gritos y risas,

cubos y paletas,

hoyos y castillos;

pequeños dedos buscando un deseo,

rascando el futuro;

la niñez viviendo el placer

de sentirse olvidados,

cuando la libertad conversa

ante las olas del mar

y como gaviota los visita.

 

(De azul, el cristal;

pica las almejas y los cangrejos,

pule las rocas

y los afilados vidrios redondea.

Azul es ahora este transparente,

tan áspero y a la vez tan suave

que me hace reconocer la inherente dualidad

que se me acerca y tengo siempre por vecina).

 

Llena de alientos vive la playa,

(sonríe la costa),

de olores a cremas,

a tortillas y embutidos.

Aliento de bastante hambre

y bocadillos mordidos;

de tomate y cebolla dulce.

Aliento corrosivo: filtros hundidos.

La tos y el humo del tabaco.

 

(Aliento importante el del mar;

sudor de minerales

que andan deshechos adentro del viento

y al respirarlos mi piel

me poseen.

El sudor del mar me silba tantas verdades

que la confusión se disuelve,

así quedando claro mi corazón,

esclareciéndose mi cabeza

de oscuridades y de dudas.

 

Loco de paz,

vuelve la cordura,

que de mí disfrutaba tan lejos como apartada.

Aquí ya cercana, (a tocar),

encontrándose esta conciencia

que me hace saber un trago de tiempo

nadando en un mar inmenso

desde el principio).

 

318-omu G.S. (Bcn-2013)

 

Con buena vista, releo

NacerMorir[1]

Tras tanto oír hablar de elixires providenciales que rejuvenecen (y dícese por encontrar), acerca de pócimas mágicas que devuelven la vitalidad, sobre brujas malvadas cuales lanzan conjuros y de hadas bondadosas que rejuntan amantes y sanan de maleficios.

Tras conocer que también algunos gozan con la suerte de baños sangrientos y virginales para lavar sus pieles de arrugas y servirse de un ropaje inmaculadamente joven en su andadura, (aunque las vivencias igual les corroen sus entrañas como cualquier ratón hace con el queso).

Tras descubrir más de cien supuestas maneras, descritas en cuentos y leyendas, para prolongarnos en la carne así indultados de contemplar el peso de un calendario y el correspondiente chirrido estrepitoso del cuerpo cuando arriba a la vejez.

Tras tanto pedirle al universo que aquella parte muerta de mi vida alcanzara la resurrección. De suplicarle a cada amanecer que redoblara su luz y tomara cuerpo, esa, la mitad cual quedaba en aquella hora como ilusorio, sujeta a una envoltura ingrávida; como al justo punto de una ensoñación; asentada en la invisibilidad.

Tras tanto rogar que fueran desahuciadas las horas de manos quietas y despertara mi lengua dormida.

Tras ser un naufrago en mitad de un mar de asfalto que en su deriva recopiló el saber y la imaginación de tantos otros; llego a la conclusión que, los tuyos treinta años son; baño, pócima y elixir: renovación.

Un grato soplo que refresca mis mejores sentimientos y cierra las puertas de mi destierro.

Una imprenta de cordura moldeada con la justa locura que acalla terribles chillidos y derrite colores sobre mis oscuros pensamientos.

Una resta hecha sobre mis años que retirando el moho terrenal de los espejos vence a la enfermedad y vuelve amnésicas a las arrugas.

Aquel movimiento que, con el vaivén adecuado, fricciona hasta partir a la tristeza y embiste hasta arroyar a la fatiga y a la pesadumbre.

Una sonrisa sincera que, recordándome las fórmulas para construir, relata cuántas cosas quedan todavía por hacer y me incita al avance.

El guiño cómplice o la inocente travesura que rescata mis sueños de niño y, como experto mecánico, repara desvencijados deseos.

 

Entre tú y yo… sólo cabe un brote nuevo.

 

318-omu G.S. (Bcn-2013)

 

 

 

La recolecta (muchos hilos darán buena costura)

FILS 

Escuchar con atención,

posicionar la información y contrastar.

No quedarnos dentro de una caja de cerillas cuando valoremos.

Encontrar la mejor perspectiva,

la conjunción exacta que nos haga avanzar.

***   ***   ***

¡Qué los años no nos hagan tan viejos como sordos!.

Que la mucha vitalidad que salpica a nuestra juventud,

no nos haga tan engreídos y vanidosos

como para coronarnos altivos

y al resto de seres desdeñar.

Creerlos poco, contemplarlos como ignorantes,

verlos tan minúsculamente insignificantes;

como para desmerecerlos y sentenciarles.

 

Dilucidan mejor dos mentes que una,

quedando claro que el saber se multiplica

cuando estás mentes son diversas

y sus ideas aúnan.

 

Bien cabe respetar

la hierba que crece en la orilla ajena.

El agua surgida desde multitud de fuentes.

El expresar variopinto de cualquier especie.

La sangre que corretea por otras venas.

 

Pues, tan buena es la sombra de un enorme y recio roble

como la proporcionada por un endeble y diminuto arbusto

al cual la lluvia dobla y el aire balancea.

 

Al enlazarse esparcidos pocos,

el acierto resulta tanto que parecemos adivinos.

Porque tal hecho es portador de dicha,

nos trae una llave maestra: duchas respuestas

que se asemejan a la sabiduría.

 

Me asomo ante el futuro y deseo ver;

una vereda limpia y con menos estorbos

… entonces escucho proyectos tan claros

como pañuelos sin lágrimas.

 

318-omu G.S. (Bcn-2013)

Acerca de tus puertos y algunas aguas

MARIA GOMEZ

 

Como seda, mis labios,

relamen el caramelo de tus cúspides;

resbalan por un valle afrodisiaco

besando las laderas de tus senos.

 

Como abejas, mis dedos, recolectan el polen;

te aprietan la cintura y tu ombligo circunvalan,

sujetan y descifran tus sinuosas caderas

y se rinden al tacto de tus nalgas,

antes de visitar la humedad de aquel cielo

que tu suave entrepierna bien resguarda.

Un cielo que a su vez es voraz puerto

donde, seguro, mi mástil atraca.

 

Bajo tu pubis se recoge una perla ya erizada,

cual reclama que mi boca, con su lengua sea habla.

Que mis manos, suave, la toquen,

y que el genio también la frote;

como Aladino hizo a la lámpara.

 

Centinelas de tu hambre

ahora bien se posicionan,

justamente se amaneran

los mayores y menores;

como un fino cortinaje

que cuida y también protege

la ricura de un lenguaje

rebosante de presente:

El saber de un digno pozo,

la frescura de una fuente,

que plagada de futuro,

manteniendo su atractivo,

igual riega nuevas sílabas

que vuelca onomatopeyas,

desde antiguo y con sentido.

 

Existe acomodado tanto placer

entre esos blandos pliegues que resguardan

el fulgor de una joya y mil tesoros:

Tu excelso cielo frutal.

Un abismo que incita a volar.

Y una pecaminosa tentación;

terrenal y divina.

 

Rincón cual, avivado con suma suavidad,

ya exorcizado de su aburrimiento

y de su sequedad,

ya excomulgado de su soso tedio;

ofrece sus delicias y antojos,

y entre espasmos eléctricos

vierte los jugos desde los adentros.

 

Así quedando; las aristas; romas,

(relajados los músculos),

y puntiagudas dagas o afilados cuchillos,

(nervios, tensión pasada),

por lisas o pulidos,

tan mancas de poderse hincar,

o tan inmensamente inútiles de sesgar,

que hasta el delgado papel se ríe de su corte.

 

318-omu G.S. (Bcn-2013)

VINILO ESCLATAN

 

 

 

Amante y dueña de su destino

 

callejas árabesPresumidamente roja ¡como el fuego!.

Por insaciable era hambre

devorando infatigable;

dulces moras que colgaban en los bosques

e inocentes y prematuras flores esparcidas por campiñas.

De los mares y ríos, grandes peces; magníficos ejemplares.

Como, así mismo, cazaba excelentes venados,

apostada en cualquier risco de esa sierra

que, tan bien, ella conocía.

 

Presumía de autosuficiencia.

Utilizaba a su antojo

prescindiendo de sujetarse a alguien.

Se salvaba de compartir miedos y dudas,

tampoco precisaba sentirse cuidada,

ni reposar tranquilamente

y apoyando su vida y la cabeza

atisbar la confianza.

 

Ella se desentendió de soñar junto a nadie,

hubo sido como solitaria la elección de su suerte.

Paseaba sola aún acompañada,

sola descansaba y sola decidía

cuando iba y venía.

(Cada palabra de su diccionario

nunca pretendió tener más que un significado).

 

Altanera: Al saberse mirada

más aún se erguía su porte, así ensalzando su cuerpo;

desdén servía con este acto,

jamás se giraba su cuello.

(Diosa de un onirismo olímpico

vestía perfectas proporciones,

y al tiempo esclava,

sellada impenetrablemente

por unas formas exclusivas y limitadas).

 

Selectiva: Elegía escrupulosa los manjares,

nunca se prestaba a tener un dueño;

concurriendo en el festín convenía,

en cómo y cuándo, en el quiero o no quiero.

(Conociendo sus dotes

era sabia en maneras).

 

Pero hollín acaba siendo

todo lo que antes quemó como leña.

Los otoños resultan muy crudos

si a estos no les esperas.

Y más triste es oír crujir el hielo

cuando el amor no es escucha ni abrigo

asomando tan lejos y a mano

como a nuestra vera.

 

Y de imprevisto… se hizo noche la mañana.

No aguardó ni al influjo de la luna, (hasta eludió ser marea).

No esperó ni a aquella imantante ensoñación

que portan las estrellas.

 

Y el triunfo que le otorgaron cientos de amantes,

quedó relegado, resultó ser ahora;

un pasaje banal, ansiedad y desdicha.

 

Ya dejó de saciarla el canibalismo sujeto a una cama,

el alocado e improvisado desparpajo de conciertos.

El lujo de las cenas erotizadas con billetes

o los palcos de tantos exultantes teatros

en donde ningún verso romántico reposaba.

 

Ella… ella añoró lo que nunca tuvo.

Recordó palabras hermanas

y le embargo una extraña nostalgia.

 

Ella, indigesta de juegos triviales,

de champagne, cocktails y buenos vinos,

¡al fin rompió el libreto!,

cedió la plaza ocupada.

Dando un paso adelante,

borró una cuenta pendiente y perdió esa ignorancia.

Opto por, gozosa, amarrarse a una pareja.

 

Sabedora del sublime ardor

que arroja toda famélica pasión

y hace desbordar el líquido de las copas;

añadió, no renunció ni perdió

ni un pellizco de su fuego.

 

Descubrió nuevas gracias añadidas

a aquella de quemar y nunca ser dañada.

Miró a su alrededor y pudo ver.

Aprendió a recolectar otros muchos colores

que dentro de ella también tintinaban.

 

318-omu G.S. (Bcn-2013)