Sentencias chocantes

sentencias chocantes
Menuda la desfachatez e ineficacia del sistema judicial a la hora de dirimir sentencias en muchos de los juicios; al ladrón y estafador de millones se le condona la pena que le correspondería, si es que él se compromete y hace cargo de la devolución de una cifra que se estipula como digno pago para la estafa o hurto. Cifra cual cabe que no sea, en la mayoría de los casos, el total del botín robado, eso sí, se le reclama también, haga público su sincero arrepentimiento, que cabe suponerse debiera devolverle la confianza y aliviar el pesar y la indignación de los ciudadanos que han sido estafados, (al tratarse de una entidad financiera a la cual se le efectuó rescate, repercute en la economía, tal estafa, de absolutamente todos los ciudadanos).

Y así es como estos mangantes, mal usando la potestad de su cargo, resultan absueltos de pagar con la pena de presidio.
Tales sentencias no dejan de ser una fórmula perjudicial que incita a cometer nuevamente más de tales delitos, ya que en el supuesto de demostrarse la culpabilidad de dichos personajes, con el reembolso de la cantidad que se les solicita, no conocen las verdaderas consecuencias de contrariar a la ley, y pueden continuar libremente disponiendo de sus días, sin saborear la amargura que hay tras las rejas de una cárcel, en la cual si se impusiera una equitativa justicia, debieran haber hallado su destino.
En cambio si su negocio fraudulento no llegara nunca a salir a la luz, el disfrute de la recompensa les garantiza un poder y un status que, dadas sus ambiciosas características, les servirá para proseguir e innovar propuestas delinquivas que sacien sus antojos y llenen sus arcas personales.

Mientras, en la sala de vistas contigua, un vulgar y necesitado ladronzuelo, escucha como por seiscientos euros conseguidos tras un hurto buscando el descuido dentro de un comercio, sin tener la anterior y citada opción monetaria para librarse de su sentencia, es condenado sin remisión a su inmediata reclusión.

Claro queda, con tal diversidad de sentencias, que pesan más los intereses fueran cuales fueran, que ir equilibrando dignamente la balanza dentro de esta sociedad al administrar de igual manera la justicia.

¿ Quién eres tú ?

qui ets tu
» No puede alcanzar la verdadera nitidez y transparencia un cristal, si sobre él pesaran las huellas de anteriores seres que, apoyándose, a través de su invisible solidez observaron.»

Resulta irrisorio pensar que disponemos de una identidad original, cuando en realidad solemos estar anclados y sopesar lo que sucede alrededor, sujetos a la perspectiva sobre la que decidieron auparse otros, ya estuvieran estos otros, vinculados directamente a nuestra vida o fueran congéneres que se dedican a programar el planeta, acentuando en su hacer sus intereses personales.

Hemos escogido un sistema que opta por dividir, no por conjuntar, que se dedica a generar continuamente barreras, que proclama a los cuatro vientos su fidelidad a un régimen, donde las diferencias y la exclusividad son moda que hay que premiar. Los puntos en común, las mutuas coincidencias y la empatía, estos aspectos capaces de estructurar y solidificar eficazmente, quedan ocultos, relegados a un segundo plano, al dificultarle al poder la manipulación, la fácil dirección de la manada.

Cuántos de nosotros nos cuestionamos la información que recibimos, la introducción a la que en algún momento fuimos sometidos, (probablemente en edad virginal). Cuántos nos esforzamos en releer, en la labor de dirimir en qué medida los datos y las creencias en que ahora estamos asentados son merecedoras de prevalecer.

El hombre alcanza su propia identidad sólo cuándo filtra y se cuestiona los valores y códigos que alberga, ¡cuando decide!, cuándo se asoma con objetividad y midiendo con certeza acierta a saber, si los sistemas, los valores y las reglas que imperan, corresponde que prevalezcan dentro de la sociedad que conviene o se desea. Sin las correspondientes dudas e interrogaciones, (concienzudo trabajo), sin pararnos a sopesar los valores que convienen de ser auspiciados para alcanzar un verdadero y conjunto progreso, proseguimos siendo un producto, un factor inventado y dirigido por otros, una copia ausente de identidad propia; quedando, entonces, como lujo inalcanzable cualquier arte, nonata y anulada nuestra productiva creatividad.

318-omu G.S. (Bcn. 2014)

Polen


Recuerda.
Mi mano aliada de tu mano;
honrada, capaz y tendida;
hablándote.
Representando a mi corazón
quiere y te acerca un largo paseo.

Recuerda.
Mis ojos sobre tus ojos;
difuminándose contigo;
penetrados.
Nuestros ojos amaneciendo.
Ya aconteciera la noche cerrada
o enmudeciera la voz del día;
presa de fragilidad enfermiza
o harta de desencanto.

Recuerda.
Mi ser, (ser de hombre),
repasa incansable,
reverdece al sentirte cerca,
tú le arrebatas a mi vida
cenizas rojas, causas del llanto.

Por ti, (mi ser), alcanza cimas,
culmino antojos,
tanto al perfilar tus invisibles detalles
como cuando profundiza en tu verdad corpórea.
Contigo me pierdo en una pequeña bocacalle
y encuentro el éxtasis igual que el reposo.

Juntos.
Nuestras dudas de barro son moldeables,
su peso es tanto que resulta liviano,
su corte tiñe, tiñe mojado.
De su presuntuosidad umbría solo dejamos,
estancias llenas de espejos pulcros
reflejando sinceros,
ases de corazones múltiples y deseos alados.

Recuerda.
Nunca lo olvides:
Posees una luz cristalina
que abate fronteras y derroca imperios.
Capaz de traspasar distancias que aislan
y viajar más allá de insípidos blancos
o del contar de los tiempos.

318-omu G.S. (Bcn-2014)

hipnotismo social
Con extrema sutileza, el poder gesta nuevas fórmulas de esclavitud; dichas fórmulas, predispuestas con años de antelación, ya vienen siendo aplicadas desde mucho antes que los ciudadanos de a pie las advirtamos. El pueblo se cree libre cuando solamente existe la realidad de tal hecho como una mera ficción -se diría que aparecemos como subditos hipnotizados-

Somos manipulados infinitamente y convertidos en devotos de una fe, que encubre la deshumanización y proclama la adicción al consumo. Continuamente se van innovando y alternan los yugos, disfrazados con seductores símbolos libertarios que definen a la perfección la palabra farsa, lo que acaece como bulo; y hasta llegamos a poner buena cara y sonreimos, mientras vamos siendo ahorcados, al ahondar, sin reconocerlo, en un estado de inopia y sumisión.
Largas y afiladas son las garras de la bestia. Astuto e intocable es este poder fáctico, que consigue amplios beneficios y se recrea, pareciendo inexistente.

Hipnotismo social

Puñalada de vacío

puñalada de vacio
Acierto a comprender la simbiosis que existe entre el sillón en el cual estoy acomodado y yo; ambos, bajo una buena ración de peso específico; resistimos aunque hundidos.
Es pequeño y cuadrado mi salón; le niego cualquiera de sus espacios a ninguna fotografía; esas imágenes de papel saben a tiempo pasado, a indigestión y a añoranza y algunas al réquiem que aborda dejándonos mal sabor. Tienen un pellizco de regusto a vencimiento y a derrota, son solamente poseedoras del tacto que pereció, de un sentir igual inconsistente como invisible.
Aquí sentado, alojado en la perspectiva que me otorga una esquina de mi salón, ando sumergido en la desidia que escucha el murmullar de unos pocos muebles bastante gastados -maderas trabajadas a base de manos expertas que ya marcharon y del picar comedido de un martillo sobre la empuñadura del cincel. Maderas que rememoran; abejas y mariposas revoloteando y subidas sobre las ramas floridas de arbustos y árboles que alardean su verdor vistiendo inmensos bosques- Muebles que dialogan con figuritas caídas como obsequio o por agradecimiento, con aquellos libros protectores de tanto saber, y con la indulgente penumbra que ampara nuestra mutua nostalgia; la de los objetos aquí presentes y yo.
Es denso el tejido de las cortinas, su grosor amordaza el abecedario de la luz. Como vendas, las cortinas impiden que la luz viera la carga que soportan mis entrañas, las huellas mayúsculas de mi dolor; brotar, desde lo hondo de mi interior, la muchísima pena que alcanza a enturbiar, el color caramelo de mis ojos y la expresividad que cabe en mi mirar -hay épocas en que las fuentes de las cuales emanaba agua cristalina, claridad que sanaba, quedan secas de tal, sólo llegando entonces a dar de beber y mojar; agua turbia, con agua embarrada-
La luz; tozuda, revitalizante y compasiva, insiste en entrar, nunca se rinde, ¡batalla!. Aún a expensas de encontrarse los cortinajes corridos y las persianas bajadas hasta casi al punto de noquearla consiguiendo el cero lumínico.
La luz pretende, quiere acallar, a esa desagradable emoción que esclaviza; abatir el suplicio atroz, a esa amargura que llega tras la pérdida que trajina royendo alegrías.

(Te paladeo, pues todavía deviene reciente tu marcha. Caminas próxima, ¡a tocar!, al ser conminada por los olores, las maneras cotidianas y las sombras, que por quererte cuándo estabas aún te dibujan.
Puedes más que la arena que criba las jornadas, que desvencija los enseres, que arrebata irremisiblemente los instantes y absorbiendo nuestra agua nos desgasta).

318-omu G.S. (Bcn. 2014)

 

De dos: una voz


Ahora ni una palabra vierte mi boca; dicen mis ojos, te hablan y piden. Descarados; como tramoyistas descorren el telón y abanderan al deseo —auspician el punto justo de lascivia cual es capaz de avivar las lenguas adormecidas—.
Tú aparcas toda vergüenza; la timidez, apocamiento y fragilidad que otros, fruto de su desconocimiento, te suponen, y te preguntas hasta dónde me permitirías… y te respondes «lo que te entregue, quede sólo para ti». Yo rememoro e intuyo —antes ya obtuve tus placeres, los conozco— luego, de seguro, ya encontraré de nuevo tus paisajes sobre la mesa.
Apuesto por ti: sé que apartas de las vías los cedas, los prohibidos y las limitaciones. Sé que te prestarás a darle libertad a mis demandas, que accederás a concederme, en todas sus posibles formas, la savia que salvaguardan tus montañas y tus sanadoras y revitalizantes propiedades marinas. Contigo merece la pena sumergirse y nadar.

 

Escuché: Entre sueños le confesaste a mi vigilia y a tu almohada, cuánta es la perdición que te sabe a gloria dentro del juego, que sólo negárteme sucedía para, invocando al animal, soltar de las cuadras su embiste; liberarle de su espera paciente-impaciente, y que éste, contigo jugueteara presumidamente erguido. Bien conozco, que hay veces que precisas de un vendaval para que, lleno de ímpetu, éste te arrastre con su carácter sorpresivo. Bien sé… que si persistiera por mucho tiempo la brisa suave, quedarías adormecida.
Rememoras días, dándote cuenta que conoces con precisión los enseres, amuletos y planos que protejo dentro de mi cofre humano-sagrado —hace ya algún tiempo que dejaste de jugar a los dados y a la ruleta, que tu ocio y placer no depende de ninguna apuesta que devenga ruinosa o te aporte victorias inciertas.
Mientras le susurras a la noche deleitas mis oídos: me delatas como poseedor de tu fusión predilecta… Repites con ganas, tomas y tomas de mis cócteles: De ese sexo —de dicción lenta— que consigue alzarte de a poco, frente al que se planta, creyéndolo como irrenunciable, cualquiera de tus trozos; el cual te sorbe y, repasando cada centímetro, te lleva en volandas hasta la cúspide donde solamente persiste un eco embriagador.
De ese sexo desmedido que es capaz de aunar sentimientos y así calzar hasta el porte romántico. De ese sexo explícito que te cuenta acerca de tu mucha valía: te hace saber que eres, con su dicción universal ¡insustituiblemente importante!. No una vacua simpleza que se utiliza por interés puntual. No un dibujo hecho con apetitosas curvas y atractivos colores, que aparece y se arruga y se desestima y se rompe. No un naipe, en partida de póker, del cual uno se desentiende en descarte.

Todavía no soy capaz de describir por completo, mediante el vocabulario que conozco, tu magnitud. Quedo a medias pero sabiéndote…

318-omu G.S. (Bcn. 2014)

Teranyines / Telarañas


Quan marxen junts cap endavant
la gelosia i els fantasmes,
i són xiscles els pensaments
ensordint la vida d’uns altres.

Quan el respecte cau com flocs,
és neu, esquitxant per curt temps
la blancor damunt d’un espai;
és de l’hivern; suor esporàdica.

Quan la confiança
tremola tant que es desfà;
com entre gotes fa el gel,
que en arribar l’escalfor;
fuig de les pedres,
rellisca sent rierol,
torna al bressol
per donar-li al riu cabal…
I sadollar els cultius.
I regar noves flors.

Però tot gel; endurit i esquerp
-aigua transmutable-
per fer durar la seva transparència rígida,
de la primavera s’amaga
-tanmateix fan els vampirs,
dels alls i de les creus-

Quan la negació mana més que l’enteniment
i les mans que eren dolces es tornen martells
que piquen i piquen engrandint les esquerdes.
I com de tants felins ferotges,
les nostres ungles esgarrapen
oblidats de la millor memòria,
el cor i l’ànima, d’aquell
que era, fins fa poc, ésser volgut.

Quan les gemmes pateixen amnèsia
i perden el tacte de les acrobàcies,
i és impossible el diàleg fratern
en ser dominada la pau pel rancor;
rancor que, en guanyar aquest pols,
afegeig malaltia i ens engabia.

A les hores és quan parlen,
quan escoltem els passos d’un final,
així emmudint el que abans havia estat;
un meravellós conte de fades,
un brot de llum on somniar.

318-omu G.S. (Bcn. 2014)
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" Cantabria "

» Cantabria «

(castellano)

Cuando marchan juntos hacia adelante
los celos y los fantasmas,
y son chillidos los pensamientos
ensordeciendo la vida de otros.

Cuando el respeto cae como copos,
es nieve que salpica por corto tiempo
la blancura encima de un espacio;
es del invierno; sudor esporádico.

Cuando la confianza
tiembla tanto que se deshace;
cómo entre gotas hace el hielo,
que al llegar el calor;
huye de las piedras,
resbala siendo riachuelo,
vuelve a la cuna
para darle al río caudal…
Y saciar los cultivos
Y regar nuevas flores.

Pero todo hielo; endurecido y arisco
-agua transmutable-
para hacer durar su transparencia rígida,
de la primavera se esconde
-como así hacen los vampiros,
de los ajos y de las cruces-

Cuando la negación manda más que el entendimiento
y las manos que eran dulces se vuelven martillos
que pican y pican agrandando las grietas.
Y como de tantos felinos feroces,
nuestras uñas arañan
olvidadas de la mejor memoria,
el corazón y el alma, de aquel
que era, hasta hace poco, ser querido.

Cuando las yemas sufren amnesia
y pierden el tacto de las acrobacias,
y es imposible el diálogo fraterno
al ser dominada la paz por el rencor;
rencor que, al ganar este pulso,
añade enfermedad y nos enjaula.

Entonces es cuando hablan,
cuando escuchamos los pasos de un final,
así enmudeciendo lo que antes había sido;
un maravilloso cuento de hadas,
un brote de luz donde soñar.

318-omu G.S. (Bcn. 2014)

Inconsciència / Inconsciencia

"Siurana (Tarragona)"

«Siurana (Tarragona)»

» Mana més que el seny una esbojarrada inherència.
Mana molt més l’avarícia, així com l’afany de poder,
que desconeix amics i família
amb tal d’arribar a un tron on asseure’s
o aconseguir deixar un cofre o un sac,
fins dalt, a vesar de joies i diners.»

*** ***

La terra emmudeix, malalta plora,
en estar ferida i plena de brutícia
que surt des del cap
i amb permís dels homes.
Que, poc intel·ligents,
confonem les utilitats de les eines
i desaprofitem tants sabers.

Terra immensa.
Homes irreverents amb ella;
estripant llençols blaus
i cobrellits verds;
cremant pulmons
en serrar i serrar inconscients.

Ofegant brànquies
sota el pes dels petrolis
i menjant-se les aletes
que nedaven musicalment.
Trencant sabates
després de assassinar per les pells,
i suïcidant-se amb els cordons
sense ni saber fer nusos bé.
Ennegrint els somnis
que lluïen profitosos
dins d’aquell arc de sant Martí
que encara és més jove que vell.
Tallant-li el vol als ocells
i fins i tot, esborrant el cel,
per fer caure als àngels fins enfangar-los,
i robar-li els desitjos a la lluna plena i als estels.

Sembla que els homes no tenim fi, no ens aturem,
estem decidits a esmolar els ganivets
per esmicolar el paradís i deixar-lo en res.

Pensem que som déus omnipotents
quan només quedem sent,
éssers curts de seny, força cretins,
en ferir-nos amb les nostres pròpies eines
i emmalaltir i morir tenint remeis.

318-omu G.S. (Bcn. 2014)
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" Alt camp (Priorat)"

» Alt camp (Priorat)»

(castellano)

» Manda más que la cordura una alocada inherencia.
Manda mucho más la avaricia, así como el afán de poder,
que desconoce amigos y familia
con tal de llegar a un trono donde sentarse
o conseguir dejar un cofre o un saco,
hasta arriba, a rebosar de joyas y dinero.»

*** ***

La tierra enmudece, enferma llora,
al estar herida y llena de suciedad
que sale desde la cabeza
y con permiso de los hombres.
Que, poco inteligentes,
confundimos las utilidades de las herramientas
y desaprovechamos tantos saberes.

Tierra inmensa.
Hombres irreverentes con ella;
desgarrando sábanas azules
y cubrecamas verdes;
quemando pulmones
al serrar y serrar inconscientes.

Ahogando branquias
bajo el peso de los petróleos
y comiéndose las aletas
que nadaban musicalmente.
Rompiendo zapatos
después de asesinar por las pieles,
y suicidándose con los cordones
sin ni saber hacer nudos bien.
Ennegreciendo los sueños
que lucían provechosos
dentro de aquel arco iris
que todavía es más joven que viejo.
Cortándole el vuelo a los pájaros
e incluso, borrando el cielo,
para hacer caer a los ángeles hasta enfangarlos,
y robarle los deseos a la luna llena y a las estrellas.

Parece que los hombres no tenemos fin, no nos paramos,
estamos decididos a afilar los cuchillos
para desmenuzar el paraíso y dejarlo en nada.

Pensamos que somos dioses omnipotentes
cuando sólo quedamos siendo,
seres cortos de cordura, bastante cretinos,
al herirnos con nuestras propias herramientas
y enfermar y morir teniendo remedios.

318-omu G.S. (Bcn. 2014)

La adolescencia (de los quince al millar)


– frente al esplendor –
La adolescencia está complacida de vivir.
Estirada sobre el césped de un valle o de una ciudad, esa pronta y humana edad, fusiona el ritmo de canciones.
La juventud ve nacer y marchar las formas y los dibujos que los elementos les conceden a las nubes, advierte claramente la suma existencial que prende en cualquier metamorfosis.
Silba para sí tantos sinónimos de identidad, que el cosmos la salvaguarda, ella se reconoce como un diminuto pellizco de todo lo que hay y al tiempo se siente tan ligera como libre.
La adolescencia mecida por las cortas cuerdas de una edad, cepilla con sus diez dedos la hierba frondosa que la acoge, por crecida, blanda y mullida, bien alimentada por los astros y la lluvia.

Adorable, la adolescencia, levita ingrávida. Se presenta libertaria. Pasea dentro de un jardín que es amparado por cuatro callejas, cuales delimitan con claridad, donde se encuentra la frescura del color y el verdor maravilloso que concede prender una senda plagada de posibilidades y sueños.
Sonríe limpiamente ante tanta inmensidad, que la reclama debido a la rebeldía innata, que a decir verdad, resulta más fornida y resistente que aquel poder establecido que a la larga resultará caduco y caerá vencido, o un sinfín de imposiciones o ataduras innecesarias.

Ella parece haber encontrado el edén que para otros, ¡ fieles del espasmo colectivo !, les aparece tan lejanamente apartado, al ser esclavos de unos intereses, o de la castración que otorga la propia incredulidad.

Tal edén resulta para muchos: un inmenso obelisco complicado de abarcar. Paraíso irreal e imposible utópico. Un objeto de difícil invención para sus mentes. Una vela de aniversario, que se apago sin antes pedirle un deseo o ni tan siquiera llegar a soplarla.

La adolescencia -quizás por disponer de excelente energía o tener presente a la magia blanca que la parió un día- nunca se queda estancada en ninguna certeza tan sólo tangible, pretende ante todo… descubrir y sentir lo tanto y mejor que puede abarcarse al disponer de una vida, degustar el placer dispuesto en cada uno de los respiros que le son concedidos.

– tras la maceración –
Hay adolescencias que perduran; se resisten a abandonar a esa madurez que se siente vigorosa y sabe que todavía le quedan muchas momentos nuevos por inhalar, demasiados tarros por destapar. A la misma que aún estrecha a la ilusión y a la esperanza como a inseparables compañeras, a cuáles jamás les dió destierro ni abandono cobardemente en ninguna batalla.

¿ Será que esa madurez es más joven de lo que creen los demás. Qué las arrugas no pesan tanto como algunos dicen, que suman hasta compensar las deficiencias y al añadir saberes multiplican la capacidad ?
¿Será que hay años que pasan y por ser cuidadosos no llegan a extraviar las valiosas perlas resguardadas por los sueños. Ni tampoco amainan ni un ápice las ansias de libertad ?

Existe una madurez que abraza todavía al verso niño, que tiene linda musa y bebe de las fuentes virginales, cuales cuándo remojan lo que tocan con su agua, esto queda impregnado de productividad. Existe una madurez repleta de exquisita adolescencia; que va mucho más allá de tabús inexplicables e incoherentes y de juicios en los que no cabe la ducha labor que ejercen las dudas y en los que acontecen los veredictos como absolutos.(Será que existe un Peter Pan que no requiere de psicoanálisis; ni de psiquiatras ni de psicólogos y es capaz de volar aún pisando con firmeza la tierra).

Verso niño aguarda el timbre; emplaza a la fe devota de amigos y opta por aprender mezclando juegos. Aborrece destruir el universo que se le ha dado, quiere y quiere procrear.
No se achica frente a códigos ni leyes absurdas, ni emblemas que agasajan doctrinas, ni tampoco teme al peso de los años, él cree en la eternidad.
Verso niño crece y crece, no se detiene, pero reniega de perder su fortaleza, el hechizo adolescente. Sus murallas son tan confortables que sobre ellas reposan millares de estrofas. Quiso pintar en ellas; cupidos desnudos, planetas orbitando y el arco iris dentro de un sinfín de corazones. A verso niño le sobran las puertas que quiebran la luz y traban la entrada, (él confía). Así mismo, no le presta importancia a la imagen o a los nombres, pues él aprendió a leer unos ojos, a escucharlos e interpretar.

318-omu G.S. (Bcn. 2014)

" Tossa de mar (Girona)"

» Tossa de mar (Girona)»

Raíz social (el secuestro)

" Pseig. sant Joan (Bcn.)"

» Pseig. sant Joan (Bcn.)»

Cómo sopesar ciertamente la pobreza si sujetamos el prisma de los valores que se anteponen en occidente.
Donde el consumo desmesurado siempre encuentra motivos para proseguir, cuando infinidad de productos, todavía útiles, terminan incrementando la altura de las montañas de tantos estercoleros, y muchos barrancos, acogen la deriva de aquellos alimentos que perfectamente podrían rescindir el dolor que sabe a hambre, al abastecer los estómagos de esos muchos seres necesitados que piden a gritos que apareciera y crezca en los hombres el carácter compasivo.
( El desperdicio e inutilización de alimentos está establecido dentro de la órdenes del día, su obligación se debe a que se mantengan al alza el precio de los productos indispensables de consumo. No importa la enorme productividad de una cosecha, los incrementos nunca se reducen fuera como fuera de bien la recogida de la siembra; al ciudadano le queda pagar lo que quieran, sea lo que decidan, sea como lo marquen).

«» Bien haría un gobierno que se precie de gestionar con justicia a su pueblo, de poner medios para controlar los tantísimos beneficios, cuales para nada son acordes al esfuerzo que les supone su labor a los intermediarios.
Los dirigentes permiten los incrementos abusivos, se abstienen de regular con criterio objetivo las barbaries que a este respecto se suceden, las cuales serían tachadas por cualquier juez justo de rocambolescas y deshumanas.»

Tan poco pesa la pobreza que clama en el norte si fuera comparada con la que desde los tiempos padece el sur. Sur, que asume con mayor dignidad su miseria, la misma miseria que a nosotros nos debería avergonzar. Por ella, nosotros, nos vamos todavía hoy repartiendo inmensos beneficios, que son producto, no lo olvidemos, de una fórmula permitida y soslayada de esclavitud, (la astucia y sutileza de los países ricos, de nuestro occidente, es impresionante; siempre encontramos razones para mirar hacia otro lado o lavarnos las manos).

Está claro que no existe ninguna diferencia en el hambre, ya la padezcan niños u hombres o mujeres situados en el hemisferio norte o en el sur.
El frío siempre es frío, y el hambre, haya donde estuviera, lo mismo pesa como hambre; igual puede causar sufrimiento y muerte allá donde se encontrara.

Las bases en cuales se afianza este sistema mundial, denotan constantemente sus fallas, (suelen aparecer discursos astutos, palabras llenas de falsedad y dedos que desvían la atención del ciudadano -intencionadamente acusadores- y que procuran hacernos creer o dudar según conviniera -andamos apresados por la continua manipulación que se viste con variopintas formas-
Diría que se evidencian los defectos, cuándo decimos y actuamos prescindiendo de mencionar la interrelación que existe entre absolutamente todo lo que ocurre en los distintos lugares y entre todos los seres del planeta. (Sería un grandioso homenaje a la vida efectuar un plan de avance conjunto).

Un reparto de la tierra por porciones sólo acarrea una división de intereses; los esfuerzos por separado ralentizan, hace que seamos menos productivos y raudos de lo que por medios y saberes podríamos ser. Fraccionar los territorios y denotar diferencias, aunque hoy quede faena por hacer, muchas asperezas por limar, termina por comportar enfrentamientos inútiles, una pérdida de tiempo y de energía. Nos sumerge en continuas luchas infructuosas que nos desgastan y desvían de un proyecto que para todos es primordial si es que pretendemos ganar en salud. (Hay que atreverse y no dudar de la capacidad que en nosotros se dispone. Cabría esmerarse al máximo, e igual serviría, el efectuar una labor a base de campos específicos tratados por gente cualificada que se entregara a un proyecto basado en una conciencia enraizada en el bien común y afianzado en una metodología tecnócrata).

Cómo puede ser que nos inclinemos ante una tendencia económica y productiva que nos perjudica a todos -norte y sur, dado el evidente vínculo, la corriente insalvable en la que estamos, los hombres de un mismo planeta, inmersos-
Que solamos advertir como minúsculos los problemas que acucian a otros, cuándo son problemas que acabarán por llamar a nuestra puerta, denota nuestra necedad o incompetencia.
La globalización debería aplicarse de forma total, sujetando todos, sin ningún tipo de distinción, las mismas reglas.

Cómo puede ser que una insignificante distancia, un determinado color de piel o un variado abanico de culturas y religiones, en vez de aportar por la magnífica variedad que nos suponen, solamente nos sirvan de escudo, para desentendernos de una problemática que sucede, en buena medida, con nuestro consentimiento y por nuestra permisividad.

La crisis que actualmente, aquí y en otras partes del planeta, hinca sus dientes, es fruto de un plan que, con premeditación, previamente se ha urdido para resucitar una tierra de amos y esclavos; la igualdad de clases sólo fue un puro espejismo.

» Hasta que los hombres no cambiemos la interpretación que hacemos, la que se estipula sobre una entidad hecha de individuos con diferentes intereses, basada en alambradas, códigos y divergencias; olvidada de las inquebrantables y mismas necesidades comunes y de las similitudes que nos identifican claramente como a un único pueblo, que si se uniera, lograría ganar velocidad y avanzar con mayor rapidez.
Mientras mande más un individuo que el conjunto. Mientras nos falte una conciencia empática, comprensiva e integradora, y piense, y golpeen una mente y unas manos, operando ineficaces, porque observan las vidas de esos otros que transitan, como alejadas, como ajenas. Mientras protejamos nuestros pasos con el honor absurdo que converge en las grandes mentiras cuales edificaron una insignificante minoría, para facilitarse la dirección y controlar a lo que ellos describen despreciativamente como a masas, para subyugar a ese resto -resto mayúsculo- en cual se encuentra mi amada familia y mi querido pueblo, hasta entonces… cada uno de los movimientos que realicemos sobre el camino -camino empinado, camino torcido- nos llevará hacia una noche cerrada y extensa que termina en el mayor de los abismos.
Si es que antes no acertáramos a sacudirnos las telarañas que nos maniatan, conoceremos el significado verdadero de la palabra ocaso.»

318-omu G.S. (Bcn. 2014)