» El decidir es… ponernos en marcha, dar el primer paso.»
Antes prefiero perder la voz que decir sandeces o mentir o dañar intencionadamente, (unas pocas veces debí perder mi voz).
Aunque le doy continuamente el visto bueno a un carrusel gigante de payasadas, porque sé de seguro, que como una llave maestra abren las puertas de estancias que estaban de claridad negadas; erradican sollozos venidos por hondas tristezas al despertar sonrisas y hacer que los pesares queden por un instante en la nada.
Acoplé a mi montura una espada verbal y el gesto noble y leal, ¡son ruines los traidores!.
Adopté aquel retrato de desnudez que hasta al sexo le resta vergüenzas; al mostrarlo virtuosamente curativo, mágicamente transparente.
«Pisé el edén después de contemplar embelesado ambas caras de la luna… Su rostro oculto también resulto tan inspirador como fantástico.»
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Hay realidades que acontecen traspasado el umbral del dulce sueño, de la consoladora ilusión o de la fantasía virtuosa. (Incesante, faena el universo intentando situar lo que debe donde corresponde).
Soñar es de valientes y si escogemos cerrar los ojos no solamente seremos ciegos… también quedaremos retratados como sonámbulos transeúntes que menosprecian su travesía, como viajeros que se achicaron afirmando ser cobardes o necios.
Los soñadores más empedernidos fueron primero tachados de locos, antes de relatarse como grande su impresionante ingenio. Llenándose la tierra y tantos libros de una gracia que se alza evolutiva, que desprendida desde sus ideas apareció como un manto de sueños que abrigándonos con letras mayúsculas brindó el paso a un amanecer plagado de exquisitos inventos.
Fusionándome contigo no me atrapa la densa y pegajosa telaraña de ciudades; como tampoco la incomprensión, al respecto del asunto pedalístico, que denota neciamente tanta gente.
Me sabe a hierba fresca el sucio asfalto.
Huelen incluso a limpio bosque
las plazas que aguardan como oasis
dentro de las grandes urbes,
las grisáceas calles y las concurridas ramblas,
como así también, las imponentes avenidas
que asoman decoradas
con cuadriculados aburridos que dan forma a los parterres.
Subido sobre mi bicicleta
soy un adolescente que pedalea,
reconociendo el norte siento la libertad.
Consigo que desaparezca
la maniatante cascarilla que resta movimiento;
el óxido que se acumula con el pasar de los años.
Cabalgan… circulan a mi costado,
cercan al punto de a mi briosa tocar;
rugen alto, los condenados.
Pero mucho más puede
la juguetona musicalidad impresa en el rodar
que sus sonoras y desagradables estridencias.
Sordo soy para ellos, ruedo y me río.
Mi rojo y alegre caballo relincha desentendido,
para nada se enmudece mi gozo
ante los zarpazos del asfixiante monóxido
o el gruñir; impertinente, ronco y frío y monótono
Traspasé los hitos que delimitan los dominios donde mandan los gases y los líquidos, para convertirme en un compuesto adherido a una masa consistente y homogénea; para llegar a saber lo que se siente, al utilizar tendones y músculos, para así poder fraccionar mis gestos y movimientos al contarlos con un tiempo concreto. Para articularme limitadamente y desplazarme de otra manera que no fuera levitando incorpóreamente, sostenido por la ingravidez, o sinuosamente deslizarme entre un millar de virtuales y, aquí, fantasiosos acueductos.
Para también disponer de un cerebro que razonase así dotándome: De pensamientos y elucubraciones. De dudas que suelen atrapar en su deambular algunos miedos y otros tantos aciertos. De analíticas propuestas que todo lo desglosan, y ensalzan o crucifican, mediando los circunstanciales, a una existencia. E ingeniosas ideas que solventan cuando inventan nuevos diseños para la arquitectura.
Cruce infinidad de fronteras invisibles para afianzarme o crujir sobre unos huesos que definieran nuevas perspectivas, que supieran mantenerme erguido y dispuesto para nuevas andaduras que esperan a mis ansias descubridoras. Rebase las fronteras que delimitan la vida, porque preciso sentirme alumno que, incansable, sigue y prosigue aprendiendo.
Soy un ser que cabalga entre el tacto sólido y el soplo etéreo. Ser, hecho de porciones, de pellizcos que viajan como aire próximo a otros nacimientos; ser en busca de climatologías y nuevas estaciones.
Soy un ser que flotó y flotará siendo polvo de estrella. Que salpica esta u otras galaxias, añadiendo luminosa u oscura energía, según corresponda y dicte la madre naturaleza.
Mi fe no queda ridiculizada por un egoísta interés personal, va más allá de perdones salvadores, sacrificios, inocentes o culpables y demandas. No creo en un Dios para que sean disculpadas y lavadas mis equivocaciones, o se me reste trabajo al recorrer cualquier camino o para que se me conceda un billete hasta el edén soñado. Tampoco mi fe acontece alentada por ninguna cultura concreta ni por temor a las llamas del infierno o un padecer construido a base de miedos.
No observé nunca a mi Dios como a lavandera que de rodillas me sirve y quita de los vestidos sus manchas. Ni como a ufano sacerdote que, prepotente, con una de sus manos o mediante su decir hablado crucifica a unos cuantas de las ovejas del rebaño; hinca en sus vidas, astillas, condenándolos lejos del paraíso, igual que en sus mentes, prejuicios, que molestan y pinchan más que agujas punzantes o clavos afilados. Sacerdote que, con la mano que le queda por usar, a un tiempo y mediante gestos, marca signos en el aire que comenta son redención pues aromatizan purificadores y sagrados. Él: vanidoso; creyéndose con la gracia de eximir a sus congéneres de cualquier delito y culpa; conminándolos al arrepentimiento y solicitando el pago, garantizando el perdón tras someternos al rezo, (cuatro padrenuestros y tres avemarías), los cuales se sucederán tras la oscura y morbosa escucha, que espera, sentada y escondida, en una de las cuadriculadas caras de la celosía de un confesionario.
Mi fe ahonda alejada de símbolos y sotanas y de inquebrantables obligaciones; asoma dentro de la memoria del subconsciente, sujeta a razones inexplicables. Insiste e insiste en ser originaria; se aferra a un identitario vínculo fraterno. Rotunda, me hace saber que yo he estado formando parte de una partícula más primitiva que ancestral, de una mota minúscula y parada de nada donde se amasa y fermentaba todo lo que vendría. Partícula, la cual aburrida de su insulso estacionamiento, decidió multiplicarse y convertirse en multitud de «algos»; optó por estallar y expandirse como energía que progresa continua y desconoce lo que significa la vuelta atrás, que elude retornar para vivir sólo bajo un manto de impenetrable invisibilidad.
«… Tomó las maneras de aquella señal; la del caño de agua fresca de un manantial, que hacia el arroyo y más tarde hacia el río y el mar va, cuándo de entre las rocas emana.»
Cada uno somos un pequeño planeta con nuestras propias constelaciones y agujeros negros, con nuestras peculiares cometas, estrellas y nebulosas. Albergamos una propuesta expansiva; somos universo. Atravesamos nuestra existencia prolongándonos, confluyendo entre incomprensibles binomios; añadiendo o restando extensiones.
Siempre nos quedará un espacio por visitar, una cita concertada o imprevista que nos aguarda o maneras novedosas que esperan; de seguro que algo comeremos provisto por las manos del destino.
Cuántas caras tendremos qué ocupar y cruzar para llegar a comprender que somos sinónimos. Que para amenizar el cosmos nos servimos variados ante la vida. Que alternamos posiciones para aprender de forma entretenida, dando de lado al gran aburrimiento que suele acontecer con la monotonía.
Aquí y en cualquier lugar, todos y todo, tarde o temprano iremos pasando por los mismos lugares; el futuro labrado nos atrapará con alguna de las posibles formas en algún sitio.
Disponemos de un parejo común denominador dado por el origen; despegamos desde una idéntica raíz identitaria.
Podría resultarnos útil a la hora de comprender y hacer, tener siempre muy a mano este recordatorio.
Diario digital que nace con la vocación de informar sobre Jaca, Jacetania, Alto Gállego y los valles de Tena y del Aragón, reflejando con fidelidad y objetividad todo lo que sucede e interesa a sus gentes. Editado por la periodista Rebeca Ruiz
Este blog es únicamente para mayores de edad. Relata la vida de sumisión de una chica que se adentra en el mundo del BDSM casi por casualidad, sin saber muy bien ni qué significan esas letras.