*** Es regalo: inspirar el aire desde el precio impagable de unos labios jugosos. Aprovechar esa boca que le habla a mi alma. Que me pide la muerda, que espera que la sorba al concederme una cita.
Hallo el regalo: Tras deambular medio muerto y repartido en mil trozos, por un angosto pasillo donde convergen la confusión con las sombras -ceñido al afilado vacío que cruel decapita la razón de las personas- Tengo el regalo: Cuando retorno recompuesto; al probar el sabor, los prodigios del aceite que acuna con acierto, tu saliva.
Busco regalos: Eliminar la palabra fin y prender nuevos principios. Encontrar eslabones perdidos que refresquen mi memoria. Reparar escaleras destartaladas, para descender hasta mis entrañas y para auparme hacia el futuro. Recuperar aquellos útiles que quedaron; como meros trastos inservibles guardados en una oscura y sucia buhardilla.
Me regalo: Completarme escuchando y crecer comprendiendo. Elegir con acierto. Ser soluble y avanzar.
Más allá de secreciones y gemidos provocados por un oleaje de roces que acallan al tacto durmiente y veneran la elocuencia del sexo que puntual nos complace; un cesto repleto de orgasmos… de orgasmos intensos:
Esa delicada colcha que me tapa o unas brasas justamente encendidas ante el frío que cala llegando a los huesos. Unas aspas enormes, que al girar suspendidas riegan su viento. O, las aguas de un arrollo calmando el calor intempestivo sudado por el Agosto. (Orgasmos sensitivos; decorando el verano y asistiendo en invierno).
Dos ruedas y mis piernas, y yo; retornando a la infancia; como aventurero y jinete, pedaleando en pos de hallar mi bioma. Un jaque que revive sendas sonrisas desentendido de muertos. O, meter un gol de cucharilla, con la destartalada delantera de un viejo futbolín. Beber tras el esfuerzo prolongado. Comer cuando estoy famélico -mi ser advierte orgasmos, más allá del secretismo contado por el hambre de cuerpos-
Un paseo por el bosque tras el canto de la lluvia; el olor provocativo y fecundo de la tierra mojada.
( Ramas y hojas casi fallecidas desmenuzadas por insectos: Prado verde; hierba y cama; hojarasca marchita por el conjunto alentada).
-Presumo de ser multiorgásmico, al colgarme, columpiarme y trepar por los días asido a lianas que surgen espontáneas- Una aptitud atenta: orgasmos seguidos. Orgasmos continuados coronan la existencia, ¡ siéntete húmedo !.
El nacer. Un olor a bebe que, empapando mi hogar, culmina como agradable matiz dado en cada estancia. La risa que supera a la hipocresía, a los puntos aparte y a las palabras. Un gesto amigo respondiendo frente a los contratiempos, que nos aconseja con acierto y brinda por otros su cara.
-Mis orgasmos devienen por sentidos que escuchan y elecciones que trenzan un montón de circunstancias-
Elegir bien. Elegir bien, recortar y montar un collage. Y sentirme tan liviano como para entregándome desnudo, viajar sólo siendo seducido por los apuntes constructivos que contrajeron un pacto con la bonanza.
Tengo vida. El mismo aire que hincha los globos para que tantos niños logren imaginar, se diviertan y jueguen. Y entre colores que flotan descubran el futuro que sostienen y sientan que la libertad les convoca para que diezmen sus cargas en cada una de sus horas presentes.
Tengo vida: El aire que desentraña verdades mientras levita e hincha sueños y pulmones. Tengo vida: La tierra en la cual se alzan victorias y caídas al caber todos los sones.
Tengo vida. Dispongo de la persistencia del agua para bucear hasta las entrañas del universo. Y de la dúctil consistencia de la roca para enclavarme como un yo impertérrito.
Alineado a un cierto apego sostengo y sopeso la vida -diome balanza mi edad- desde una firmeza que acierta por ser maleable y desde la fluidez que continuamente renace al tener llave que supera barreras y límites -firmeza y fluidez ¡exquisitas!-
Tendré muerte -todo cuerpo se transforma cuando con ella conversa- Las alas para volar a otros mundos que hoy se me resisten aún estando vigilantes, al portar la fama y el atuendo que los hace, inalcanzables.
Tendré muerte. Seré aire y tierra. Seré mezcla. Sentiré aquel fuego que ya no quema renovaré mis sentidos. Seré llamas, ceniza y humo. Bailaré tan bien vestido como desnudo al son de un día eterno y con el universo; quedando mis verdades y mentiras desleídas dentro de un cuadro sin museo.
Tengo vida y tendré muerte; he escalado riscos escarpados para conseguir avistar cuanto de extenso es el horizonte.
Preciso volar siendo atrevido. Difuminarme hasta renacer. Trocearme y recomponerme. Dejar de oponerme, ignorar u omitir preso del miedo que encapsula o de la vanidad que otorga prepotencia. Necesito hartarme de comprender al viajar y conocer cualquier espacio o circunstancia, y hacer de dos, una sola cara.
Tras tres mordiscos de tierra nunca desmerezco nada, doy las gracias y canto victoria.
Recojo minerales a cada paso Descubro mi esencia cuando observo la fauna. Como gota de lluvia o como trozo de barro, repaso el entorno que me es concedido y alimento a la flora.
Tras tres mordiscos de tierra separo y rasgo los velos soplando fuerte las nubes. Veo como nacen claros cuando me siento ayudado por razón y memoria.
Tras tres mordiscos de tierra desentraño mil entuertos y me invento trabalenguas. Pincho como un niño ávido y travieso burbujas juguetonas que el aire sostiene mientras navegan y flotan.
Tras tres mordiscos de tierra; sé de desastres que son eludibles, y aquí persisten maltratando a la historia. Sé acerca de maldiciones ancestrales y supersticiones repletas de óxido que ensucian entrañas y manchan las ropas. Conozco penares cortantes que degüellan cuellos inocentes, y detalles que aún siendo perniciosos, por insensato, el hombre perpetua y prolonga.
Tras tres mordiscos de tierra… Es tanto lo bueno que he recibido. Hay tantas maravillas esparcidas, que por deberle le debo a esta vida infinitos pedacitos de gloria.
» Como agua humedece el cielo, pues nos concede la distancia que enfría los ardores que emergen por su vigor.»
*** ***
Debido a su intocable fulgor y al poder de su incandescencia sólo el sol sabe el verdadero sabor de la soledad. Gracias a su nutritiva energía acariciamos como hombres los días, subidos en una hermosa noria que nunca cesa de voltear.
¡Oh, sol!. Alejado esparces hojas, le das invierno a mi tierra. ¡Oh, sol!. Próximo viertes flores y verano, alientas las estaciones aunque aparentes estar parado. Restas helores que entumecen, le quitas al frío su gusto a sal.
¡Oh, sol!. Rey con fragua: Herrero. Tú: Pulmón que ofrece tanto; tengas a bien para nosotros domar el ímpetu de tus rayos.
Permítenos el don de esta vida con todo lo que aquí hay. Contén tu verborrea incendiaria, la que arropa mediante el fuego, precisa tu fuerza vital. Mide con acierto cada palabra, quiere y respeta este pequeño espacio, que llamado tierra, es nuestro hogar.
Apoyándome. Dentro de este planeta -tierra en donde son reunidos los extremos- Situado en el centro de una inmensa boca; busco el equilibrio sobre el compás imperdonable de un reloj. Midiendo la distancia que separa a los instantes, yo desgrano el porqué de lo querido y de lo que por detestable alejo; hallo la lógica de cada peso bajo un cielo que sé, ama la consistencia parlanchina de la carne igual que aquella ingravidez que sostienen los huesos y el silencio.
Ando atrapado dentro de sesenta minutos por veinticuatro horas que suman días y años cayendo. Alternándose diversas suertes en mi camino me acuerdo de ti sin remisión -te aprieto junto a mi presente-
Advierto que te debo. Te doy las gracias allí donde estés y abrazo todo el aire que respiro -te abrazo y tengo, te abrazo y llevo, te abrazo a ti- dándome cuenta de que…
Tarde. Tan tarde como las horas que nunca llegarán asoma de tu cuerpo, su retorno. Pero pronto se desvanece, la nostalgia que me embarga queda en nada, pues arrecia en mí el consuelo; al saberte un ave que aletea rebasando cimas increíbles, al saberte libre y abanicada por la eternidad.
Dentro de mí, reposa siempre la esencia, yo poseo un amable y romántico gesto, el decir y hacer de un caballero.
Hoy, éste mío destrona al dragón, quiere que luzca evidente su amor cuándo saliera él de paseo.
Reta a la hombría sexista y a sus códigos rudos. Rompe la dura coraza que tanto le pesa y erradica el absurdo temor y la vergüenza paralizante que veta cualquier empresa.
Mi caballero tiene decidido y confiesa -venciendo al rubor- el éxito de su pasión: Cuánto y cuánto de grande es el placer que se encuentra en la dicha de estar enamorado. Delata el qué que guarda adentro, el sí de su ilusión, al entregarle la rosa que sujetan sus dedos a la mujer que ama, mientras susurran sus labios un te quiero que lacra siendo sello, con la voz del hombre imperfecto que tropieza, incluso subida en la estampa de su caballero.
Ya hace tiempo que desgrano los días poseído por una exquisita adicción.
Cuya fuerza de empuje se debe a una mezcla de ingrávida espiritualidad que imanta fantasiosa, a una asalvajada locura que me asalta, impetuosa, y a varios pellizcos de analítica razón. A la suma de una atracción persuasiva, que como dardo certero asocia a los seres, cuales deambulamos siendo probetas; albergando, repletos de química.
Adicción maleada con el roce de las pieles, capaz de colmar de elixires las copas y estructurar las jornadas a base de delirios innombrables y de tentaciones que arrastran por indecorosas. De izar los ideales hasta alcanzar planetas por inventar, y fecundar con tiento libidinoso hasta cubrir con seda el corazón, y darle blando colchón donde plañir, lugar y manjares a la carne, cuándo ésta se alza; hambrienta y sediciosa.
Adicción, también afianzada en aquel diálogo que cursa con oído. Que nos procura; espada ante los ataques y capa y sombrero ante el frío. La que se afianza en uno al recibir la parte noble y comprensiva que precisa, La que va más allá de signos manipuladores, de las castas y roles improductivos.
Adicción alentada por el hacer y los recuerdos que se desentienden del propio individuo y de las polémicas que incendiarias queman -dadas por las tan inevitables como maravillosas diferencias que en todos imperan-
Diferencias que primero unen -al compensar carencias y vacíos ajenos- pero cuales más tarde, cabe separen, al advertirse siendo distancia, si es que la experiencia no emergiera anudando, con una lectura que rebosara suma destreza.
Debajo del asfalto; la hierba recuerda enormes castillos de roca, el sabor del cielo y el aire, rememora el paso de las nubes, sus colores y formas cambiantes, e insiste en componer y recitar poesía. La cual como una dulce plegaria logra acallar el chillido de aberrantes motores, y revienta las caras del hormigón y el asfalto, que a su inocente verdor, aprisionando solapa.
Atentos, posan su oído, (de agudo vuelo), escuchan la poética encubierta, los sobrevivientes: unos pocos árboles que mantienen su alza alineadamente esparcidos. Sus hojas vibran sumándose al concierto. Sus ramas reman respiros, reman y aplauden; azotan ruidos áridos, ruidos ruines, peores que aquella negación albergada en tantos silencios; y son avivadas; crecen, se extienden, las suyas raíces reclaman se les devuelva su espacio.
La hierba, (poética). La hierba, (primaria). Aunque apresada, no pierde su dicción musical. Su naturaleza brinda notas, no se amedrenta ni es esclava.
(Sus tallos, pacientes esperan. Su simientes, fornida, se asemeja a los aborígenes que resisten, que desconocen leyes innecesarias y los poderes dados por sellos, por banderas, registros o firmas. Su pesca y siembra, su lluvia y su caza no se detienen para aprender asuntos burocráticos).
La hierba, poderosa, desde los tiempos se reserva semillas que persisten en la búsqueda de un pedazo donde asirse; insistente, nunca ceja en su labor de procrear con la tierra. Sus semillas resguardan la casta, saben tanto, que callan maldiciones e improperios, pero cuando hablan, hablan esperanto.
(II) El arte resquebraja paredes que aprisionan; aquella química rebuscada hecha con mezclas minuciosas y concretas. El arte exilia a la indiferencia y hasta ablanda a la más resistente de las durezas … es como el agua. Docto y polifacético, cualquier arte; afina instrumentos y repara herramientas estropeadas, ¡eleva la sensibilidad!. Ajusta violines, guitarras y pianos, brinda tintes, letras y pinceles, hojas en blanco, cinceles, saxofones y trompetas.
Diario digital que nace con la vocación de informar sobre Jaca, Jacetania, Alto Gállego y los valles de Tena y del Aragón, reflejando con fidelidad y objetividad todo lo que sucede e interesa a sus gentes. Editado por la periodista Rebeca Ruiz
Este blog es únicamente para mayores de edad. Relata la vida de sumisión de una chica que se adentra en el mundo del BDSM casi por casualidad, sin saber muy bien ni qué significan esas letras.