A lomos de un reloj

Lluvia de otoño ayuda a que las hojas
prosigan riendo una vez ya caídas.
Este universo no escribe finales
ni pronuncia epitafios.
**
Concretada una hora con posturas de hombre
nos visita el declive insalvable
cual hace mella hasta hacernos caer.
No cesaré de conquistar peldaños
ya fuera corto o largo el recorrido.
¡Insinuándome,
avanzaré imparable
penetrando la vida!
Sosteniendo un anhelo amoroso
me embarazaré de felicidad…
«Suerte de mujer sobre unos pocos cabellos de hombre.»

318-omu G.S. (bcn.2017)

La suerte terrenal…

La suerte terrenal:
Es corto el recorrido si aferrados
a humana fragilidad;
tras el contar los años siempre asoman escasos.
Unas cifras que devienen minúsculas,
ya fueran las que fueran
resultan ridículas frente a tanta inmensidad.
Querer y querer más,
hasta creerme animal insaciable.
Porque…
Muchos mares aguardan,
seres, lunas, sendas y amaneceres;
porque deseo gozar del nado
y renovación de cada estrella
rememorando el verso
donde resaltan los yo de espuma.
Porque…
Hay ciudades que esperan.
Ciudades, agitándose convulsas;
zarandeando razas,
tendencias y culturas;
dando fusión magnífica
que asoma siendo madre
de toda evolución.
¡Cómo no solicitar más vida terrenal
para indagar acerca de nuestra identidad!
¡Cómo negarnos nuevas primaveras
así como ofrecernos a otras nieves
caídas que precisarán pisada!
Vivir, vivir, vivir…
Para sentir.
Para descubrir;
logrando comprender cada sustancia
y renovar lectura y conclusiones
hasta acertar mecánica de cuerpos
tras desmedir espacios.
Querer más;
debido a la avidez de mis sentidos
pedir que se prolongue mi suerte terrenal.
Hombres:
Somos rocas.
Somos piedras
llamadas por la montaña…
Montañas que acercándose a las nubes
le solicitan al cielo
un pedacito de eternidad.
¡Cuántas pequeñeces
resonando cómo prodigios!
Como hombre numérico:
Larga resta dando suma,
escaso el soplo
si definimos tiempo.
La suerte terrenal
si estuviera sometida a razones
resuena como estruendo
y se visiona como espejismo fugaz:
Afortunado aquel
que sabe que las cuentas exactas no existen;
así como que las certezas que ondea cualquier presente,
el tiempo demuestra siempre
que mañana concertarán un requiem
porque devendrán difuntas.
La suerte terrenal…

omu G.S. (bcn. 2017)

Suerte de ciclos

La nieve helada se derretía, mostrándose desnuda la magnitud de las cumbres. Así tú, prescindiendo de ropajes e interpretaciones que solaparan cualquier respiro vital, delatabas el fulgor y abrigo de una primavera donde predomina el vuelo y la polinización.
Y yo, ante la verdad tuya (representación perfecta de los frutos de esa estación), abandono el crujir solitario de la escarcha, tanto durante mis noches como durante mis mañanas; a la vez que le presento al universo el árbol mío, resaltando la fortaleza de la raíz y el mucho verde que cabe dentro del amor.
La nieve ya perdió su voz; tendrá que confiar en otro invierno para volver a hablar siendo hielo.
porque Jana.

Acantilado

¡Cuánto pesa!
Apercibir el retiro absoluto
de la abeja y de la flor.
Advertir como se alejan los pasos
del corazón que nos amó.
¡Vivir pesa!
cuando somos maltratados
por el ártico, gélido y despiadado,
que se encabalga en los gestos:
Mediante miradas llenas de rabia.
O al resultar violentada,
por timbres indeseables,
la calma y el nirvana de una voz.
Pesa y pesa…
Ver como la belleza se desvanece
recubierta por telarañas y moho.
Esperar que el edén abrace un respiro
y hallar sequía y ahogo…
Sólo espacios diminutos
repletos de destrucción.
¡Cuánto pesa!…
El sentirte cerrar ventanas y puertas
y el presenciar la muerte del arco iris
que anuncia la excomunión.

318-omu G.S. (bcn. 2017)

Cueva-progreso

Gran pesar humano: Mientras pudieran los golpes más que cualquier diálogo que amparara a esa cordura que reporta crecimiento. Mientras los fundamentos se sustentaran de interpretaciones partidistas, deudas envueltas de favores y en los dictámenes de una ¿justicia? fruto de la posición que alcanzaron unos pocos que decidieron perder la decencia.
Hombres elevándose (como en pesadilla) sobre una pedestal de aparente raciocinio. Doctos en la farsa y los embustes. Jactándose de ser individuos privilegiados cuáles, bendecidos por el mismo cosmos, merecen aquel poder donde cabe se aplicase el apaleo y al que se le debe sumisión.
Prima el desatino: El absurdo y la incoherencia queda evidente cuándo contemplamos como se cierne sobre la sociedad tanto desequilibrio injustificable.
La inconsciencia cruel y despótica nos demuestra su esencia y su faz, cuándo los bastones arremeten contra las letras, los fusiles le disparan a las flores y pájaros, los tanques pisotean la siembra y los uniformes rígidos embisten contra los agricultores.
Hombres: Plaga (me agradaría inocencia, juego y sueño). Especie indigna que yergue sus dominios aduciendo como fértil la esclavitud y el exterminio, con tal de imponer un sistema, a lo largo y ancho de la historia, que nombra diez amos para muchos imperios. Hombres: Especie que desmerece sus posibilidades al adolecer de una identidad capaz de permitirse el paraíso y degustar la paz.
Aunque le doliera reconocerse, al humilde y al bondadoso, también como parte contribuyente de una rueda miserable que aplasta a otros hombres y maltrata las partes vitales, y arrasa el maíz y el trigo antes, tan siquiera, de verlos florecer. Así todos nos hemos de reconocer; como parte que por permisiva resulta contribuyente.
¿Acaso crees que aprendimos a utilizar las herramientas?. ¿Acaso piensas que ya crecimos y nos comportamos como adultos?… Observa nuestros actos; somos niños caprichosos y maleducados que se permiten igual que contradicen. Somos niños inmaduros que cuándo les interesa prestan atención y cuándo les conviene muestran su espalda. Ensalzamos el hacha de guerra mientras nos proclamamos salvadores.
A pesar de… Es lento, pero existe el progreso.

Consistencia

¡Sólo puedo creer en los actos!.
Lejos de especulaciones.
Alejado de palabrería.
Lejos de saltos al vacío y de paranoias…
Nada más extraigo conclusiones
ya una vez degustados los verbos
que moldean los sentidos y cuerpos
mientras escriben historia.
**
Él esperaba
y ella y él
y él y ella.
Ellos mantuvieron los oídos despiertos
aunque su mirada se hallaba perdida
dentro de ese futuro incierto
que tensa músculos y pensamientos
a la par que provoca
angustia severa y aflicción.
Por deseo:
Esperar flores donde cuelgan telarañas.
Manantiales y ríos donde desiertos.
Oxígeno donde aíre tóxico.
Espacio amplio donde cubículos reducidos.
Propuestas cargadas de juguetes
y no rejas, latigazos y cadenas.
Esperar puertas y ventanas
¡consistencia de hogar!.
Aguardar la faz de un sol naciente
dibujada sobre el horizonte
inclinándose hacia una sonrisa.
318-omu G.S. (bcn. 2017)

Inagotables

Las olas -ajenas a ser agua mansa-
se alzan y caen vencidas
vestidas de espuma.
Embisten las rocas.
Ahondan, libres y seductoras,
penetrando castillos…
Soplan burbujas
cuales prenden un guiño de sol
para subirse sobre un reflejo
y desconociendo el adiós rotundo
darse media vuelta
volviendo a besar a la madre
que resulta ser nuestro mar.

318-omu G.S. (bcn. 2017)

Cascadas de Subra (l’Ariège —Francia—)

Descenso situado en el departamento francés de l’Ariège, donde tendremos que superar una sucesión de cascadas (veinticinco). Durante su recorrido, claramente podremos observar dos tramos bien diferenciados; su primera parte se nos muestra abierta y repleta de rapeles cortos y multitud de resaltes. En la segunda porción del recorrido el barranco cambia de ambiente al incrementarse su vegetación (el verde predomina de manera salvaje). Todo él se cierra al punto de engullirnos, así obligándonos a pasar por la vena (línea directa del cauce) para descender algunas de sus verticales.
Descenso que tuvimos la fortuna de coger con un muy buen caudal (las crestas superiores estaban nevadas), y que más que aconsejamos si estáis por la zona de l’Artigue.

Donde se liberan lunes y soles

Pero cuánto y cuánto embelesa la ingravidez asexuada de los ángeles; esos mismos que nos enseñan cuánto de escaso es el peso de los cuerpos, cuando escuchando la música, levitan y levitan mientras bailan.
Cuánto imantan los tantos y posibles y banales privilegios escondidos tras el rabo y los cuernos del diablo. Cual sufre la condena del deseo venida por la ansiedad que vuelca angustia, y por siempre de los siempres, aunque no lo reconozca, trabaja y suda, suda y trabaja.
¿Quién sabe acerca de amos y esclavos? (se le aminora el tiempo de disfrute a aquellos que disponen de haciendas mayores). ¿Quién conoce a su propio ángel y a su propio demonio? (son muchos los que, emparedados entre ambos, los placeres importantes se les escapan). ¿Cuántos consiguen salvar su vida porqué nunca reniegan de sus principios sean cuales fueran los beneficios que se ofrecieran por la renuncia y el cambio?.
Ángeles que embelesan y diablos que imantan hasta volverse empalagosos… Escupo abstracciones. Descorro telones y grito «ya basta».