Un pie tras otro

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Estoy convencido de que cualquier giro contribuye a que se multiplique la velocidad, que viviendo aquí, sujetos a diminutas transformaciones, nos dirigimos, directos e irremediablemente, hacia un fenomenal y rotundo estallido y la consiguiente renovación. Creo que somos piezas independientes dándole forma y sentido a un motor, cual perdería muchas de sus prestaciones si le faltara alguna de sus estupendas insignificancias. Somos, cada uno de los elementos existentes, tan valiosos como insustituibles.

La evolución depende de continuas eclosiones, de fornicar con lo ya hecho y con la misma nada que, quizás aun pareciendo invisible, posee un surtidor y nos sirve la gasolina. Fornicar y fornicar, y, mediante tal acto, PARIR continuamente recreándose en nuevas estirpes. Pero, protegiendo, a capa y espada, contra viento y marea, le pese a quien le pese, la inquebrantable parte virgininal que le da pie a su exacerbada creatividad, la misma que alberga majestuosos y atrayentes misterios que espero queden siempre por resolver.
El cosmos ingeniosamente construye, es capaz de alternar tantas formas y esencias como para hacer infinita la escalera por la progresamos.

Todo lo habido, aquí, resulta pobre, cuando advertimos la inconmensurable e inagotable riqueza y grandeza en la que el cosmos vive y la cual bien reparte en cada una de sus vueltas. El cosmos sabe resaltar sin reparos, su enorme e incontestable efectividad con grandilocuencia, a aquellos seres que aun ostentando diversos credos, escuchando con atención cualquier apunte de vida, tienen fe en su hacer y lo observan.

Por más dedos que una mano


Presiento que giraré la esquina y volveré a encontrarte… como siempre te quise, de nuevo repleta de frescura y sonriendo. Cuando sé, lo sé y lo sé -porque tengo la certeza de que hay tiempos que nunca se repiten- sé, que jamás has de volver como te tuve.
Aun reconociendo el trajín despiadado de esta realidad irresoluble, todavía nos quedan, juntos, dos cervezas por tomar y otros muchos hasta luego por decirnos -quede el adiós para aquellos que creen en una perpetuidad siniestra y no en la prolongación evolutiva-
Existen quereres que cambian, cuales no quieren danzar cuando se les llama para que acudan al baile de difuntos; así de perseverante es el nuestro; locuaz y didáctico allá donde esté.

Opciones

OPUESTOS 2

(I)
Ser cemento:
Imposición taxativa
que somete a una única perspectiva.
Mercado con alimentos caducos.
Plazo inquebrantable
y soga que estrangula.
Una estatua inamovible
con rígidas curvaturas,
que exenta de movimiento
representa la soberbia
y aparenta gris seriedad,
cual necia ríe por dentro
mientras se derrumba.

Ser lodo corrompido irrespirable;
agua estancada
inundada de tonos marrones,
poseedora de aquella quietud
insoportable y repetitiva.
Agua que no corretea alegre
y que no sirve para lavar ni para beber.

Quede este ser como ser descartado.
Quede para nadie o para otros
que escogen ser, ciegos y sordos.

(II)
Y algunos, aquí,
somos algo más que un mero anhelo;
somos una página en cual cabe
la esperanza y el acierto,
la ilusión que tiene llaves
y es tentadora.

Sostenemos aquel futuro que dará
testimonios complacidos.
Tenemos voz y tendremos un cuerpo
surgido desde proyectos atrevidos y novedosos.
Construiremos, con tesón, estructuras ingeniosas,
consiguiendo descifrar las claves suficientes
como para reconocer el camino adecuado
que nos permita avanzar.

318-omu G.S. (bcn. 2014)

OPCIONES

Tras tres…

Tras tres mordiscos de tierra
nunca desmerezco nada,
doy las gracias y canto victoria.

Recojo minerales a cada paso
Descubro mi esencia cuando observo la fauna.
Como gota de lluvia o como trozo de barro,
repaso el entorno que me es concedido
y alimento a la flora.

Tras tres mordiscos de tierra
separo y rasgo los velos
soplando fuerte las nubes.
Veo como nacen claros
cuando me siento ayudado
por razón y memoria.

Tras tres mordiscos de tierra
desentraño mil entuertos
y me invento trabalenguas.
Pincho como un niño ávido y travieso
burbujas juguetonas que el aire sostiene
mientras navegan y flotan.

Tras tres mordiscos de tierra;
sé de desastres que son eludibles,
y aquí persisten maltratando a la historia.
Sé acerca de maldiciones ancestrales
y supersticiones repletas de óxido
que ensucian entrañas y manchan las ropas.
Conozco penares cortantes
que degüellan cuellos inocentes,
y detalles que aún siendo perniciosos,
por insensato, el hombre perpetua y prolonga.

Tras tres mordiscos de tierra…
Es tanto lo bueno que he recibido.
Hay tantas maravillas esparcidas,
que por deberle le debo a esta vida
infinitos pedacitos de gloria.

318-omu G.S. (Bcn. 2014)

La adolescencia (de los quince al millar)


– frente al esplendor –
La adolescencia está complacida de vivir.
Estirada sobre el césped de un valle o de una ciudad, esa pronta y humana edad, fusiona el ritmo de canciones.
La juventud ve nacer y marchar las formas y los dibujos que los elementos les conceden a las nubes, advierte claramente la suma existencial que prende en cualquier metamorfosis.
Silba para sí tantos sinónimos de identidad, que el cosmos la salvaguarda, ella se reconoce como un diminuto pellizco de todo lo que hay y al tiempo se siente tan ligera como libre.
La adolescencia mecida por las cortas cuerdas de una edad, cepilla con sus diez dedos la hierba frondosa que la acoge, por crecida, blanda y mullida, bien alimentada por los astros y la lluvia.

Adorable, la adolescencia, levita ingrávida. Se presenta libertaria. Pasea dentro de un jardín que es amparado por cuatro callejas, cuales delimitan con claridad, donde se encuentra la frescura del color y el verdor maravilloso que concede prender una senda plagada de posibilidades y sueños.
Sonríe limpiamente ante tanta inmensidad, que la reclama debido a la rebeldía innata, que a decir verdad, resulta más fornida y resistente que aquel poder establecido que a la larga resultará caduco y caerá vencido, o un sinfín de imposiciones o ataduras innecesarias.

Ella parece haber encontrado el edén que para otros, ¡ fieles del espasmo colectivo !, les aparece tan lejanamente apartado, al ser esclavos de unos intereses, o de la castración que otorga la propia incredulidad.

Tal edén resulta para muchos: un inmenso obelisco complicado de abarcar. Paraíso irreal e imposible utópico. Un objeto de difícil invención para sus mentes. Una vela de aniversario, que se apago sin antes pedirle un deseo o ni tan siquiera llegar a soplarla.

La adolescencia -quizás por disponer de excelente energía o tener presente a la magia blanca que la parió un día- nunca se queda estancada en ninguna certeza tan sólo tangible, pretende ante todo… descubrir y sentir lo tanto y mejor que puede abarcarse al disponer de una vida, degustar el placer dispuesto en cada uno de los respiros que le son concedidos.

– tras la maceración –
Hay adolescencias que perduran; se resisten a abandonar a esa madurez que se siente vigorosa y sabe que todavía le quedan muchas momentos nuevos por inhalar, demasiados tarros por destapar. A la misma que aún estrecha a la ilusión y a la esperanza como a inseparables compañeras, a cuáles jamás les dió destierro ni abandono cobardemente en ninguna batalla.

¿ Será que esa madurez es más joven de lo que creen los demás. Qué las arrugas no pesan tanto como algunos dicen, que suman hasta compensar las deficiencias y al añadir saberes multiplican la capacidad ?
¿Será que hay años que pasan y por ser cuidadosos no llegan a extraviar las valiosas perlas resguardadas por los sueños. Ni tampoco amainan ni un ápice las ansias de libertad ?

Existe una madurez que abraza todavía al verso niño, que tiene linda musa y bebe de las fuentes virginales, cuales cuándo remojan lo que tocan con su agua, esto queda impregnado de productividad. Existe una madurez repleta de exquisita adolescencia; que va mucho más allá de tabús inexplicables e incoherentes y de juicios en los que no cabe la ducha labor que ejercen las dudas y en los que acontecen los veredictos como absolutos.(Será que existe un Peter Pan que no requiere de psicoanálisis; ni de psiquiatras ni de psicólogos y es capaz de volar aún pisando con firmeza la tierra).

Verso niño aguarda el timbre; emplaza a la fe devota de amigos y opta por aprender mezclando juegos. Aborrece destruir el universo que se le ha dado, quiere y quiere procrear.
No se achica frente a códigos ni leyes absurdas, ni emblemas que agasajan doctrinas, ni tampoco teme al peso de los años, él cree en la eternidad.
Verso niño crece y crece, no se detiene, pero reniega de perder su fortaleza, el hechizo adolescente. Sus murallas son tan confortables que sobre ellas reposan millares de estrofas. Quiso pintar en ellas; cupidos desnudos, planetas orbitando y el arco iris dentro de un sinfín de corazones. A verso niño le sobran las puertas que quiebran la luz y traban la entrada, (él confía). Así mismo, no le presta importancia a la imagen o a los nombres, pues él aprendió a leer unos ojos, a escucharlos e interpretar.

318-omu G.S. (Bcn. 2014)

" Tossa de mar (Girona)"

» Tossa de mar (Girona)»

Desde un puñado de trinos

" Montseny arbrat "

» Montseny arbrat «

El mundo:
una pajarería
donde cuelgan mil jaulas.
Donde cohabitan, (sonando a la par),
seductores cantos afinados
con graznidos.
El aire está inundado
de tonos y timbres vertidos
por diversas cuerdas vocales;
atiendo y hasta logro escuchar
expresiones todavía encerradas
y de otras que consiguieron volar;
puesto el oído;
practico,
decidido escojo
-tras detenida interpretación
y un juego de mezclas-
cual deseo que sea
mi propio sonido.

318-omu G.S. (Bcn. 2014)

" El parrizal "

» El parrizal «

" Els ports "

» Els ports «

El sabor de los invisibles


«Pisé el edén
después de contemplar embelesado
ambas caras de la luna…
Su rostro oculto también resulto
tan inspirador como fantástico.»

**

Hay realidades que acontecen
traspasado el umbral del dulce sueño,
de la consoladora ilusión
o de la fantasía virtuosa.
(Incesante, faena el universo
intentando situar
lo que debe donde corresponde).

Soñar es de valientes
y si escogemos cerrar los ojos
no solamente seremos ciegos…
también quedaremos retratados
como sonámbulos transeúntes
que menosprecian su travesía,
como viajeros que se achicaron
afirmando ser cobardes o necios.

Los soñadores más empedernidos
fueron primero tachados de locos,
antes de relatarse como grande
su impresionante ingenio.
Llenándose la tierra y tantos libros
de una gracia que se alza evolutiva,
que desprendida desde sus ideas
apareció como un manto de sueños
que abrigándonos con letras mayúsculas
brindó el paso a un amanecer plagado
de exquisitos inventos.

318-omu G.S. (Bcn. 2014)

 

Por algo más que razones

Mi fe no queda ridiculizada por un egoísta interés personal, va más allá de perdones salvadores, sacrificios, inocentes o culpables y demandas. No creo en un Dios para que sean disculpadas y lavadas mis equivocaciones, o se me reste trabajo al recorrer cualquier camino o para que se me conceda un billete hasta el edén soñado. Tampoco mi fe acontece alentada por ninguna cultura concreta ni por temor a las llamas del infierno o un padecer construido a base de miedos.

No observé nunca a mi Dios como a lavandera que de rodillas me sirve y quita de los vestidos sus manchas. Ni como a ufano sacerdote que, prepotente, con una de sus manos o mediante su decir hablado crucifica a unos cuantas de las ovejas del rebaño; hinca en sus vidas, astillas, condenándolos lejos del paraíso, igual que en sus mentes, prejuicios, que molestan y pinchan más que agujas punzantes o clavos afilados. Sacerdote que, con la mano que le queda por usar, a un tiempo y mediante gestos, marca signos en el aire que comenta son redención pues aromatizan purificadores y sagrados. Él: vanidoso; creyéndose con la gracia de eximir a sus congéneres de cualquier delito y culpa; conminándolos al arrepentimiento y solicitando el pago, garantizando el perdón tras someternos al rezo, (cuatro padrenuestros y tres avemarías), los cuales se sucederán tras la oscura y morbosa escucha, que espera, sentada y escondida, en una de las cuadriculadas caras de la celosía de un confesionario.

Mi fe ahonda alejada de símbolos y sotanas y de inquebrantables obligaciones; asoma dentro de la memoria del subconsciente, sujeta a razones inexplicables. Insiste e insiste en ser originaria; se aferra a un identitario vínculo fraterno. Rotunda, me hace saber que yo he estado formando parte de una partícula más primitiva que ancestral, de una mota minúscula y parada de nada donde se amasa y fermentaba todo lo que vendría. Partícula, la cual aburrida de su insulso estacionamiento, decidió multiplicarse y convertirse en multitud de «algos»; optó por estallar y expandirse como energía que progresa continua y desconoce lo que significa la vuelta atrás, que elude retornar para vivir sólo bajo un manto de impenetrable invisibilidad.

«… Tomó las maneras de aquella señal; la del caño de agua fresca de un manantial, que hacia el arroyo y más tarde hacia el río y el mar va, cuándo de entre las rocas emana.»

318-omu G.S. (Bcn-2014)

Hilo continuo

Cada uno somos un pequeño planeta con nuestras propias constelaciones y agujeros negros, con nuestras peculiares cometas, estrellas y nebulosas. Albergamos una propuesta expansiva; somos universo. Atravesamos nuestra existencia prolongándonos, confluyendo entre incomprensibles binomios; añadiendo o restando extensiones.

Siempre nos quedará un espacio por visitar, una cita concertada o imprevista que nos aguarda o maneras novedosas que esperan; de seguro que algo comeremos provisto por las manos del destino.

Cuántas caras tendremos qué ocupar y cruzar para llegar a comprender que somos sinónimos. Que para amenizar el cosmos nos servimos variados ante la vida. Que alternamos posiciones para aprender de forma entretenida, dando de lado al gran aburrimiento que suele acontecer con la monotonía.

Aquí y en cualquier lugar, todos y todo, tarde o temprano iremos pasando por los mismos lugares; el futuro labrado nos atrapará con alguna de las posibles formas en algún sitio.

Disponemos de un parejo común denominador dado por el origen; despegamos desde una idéntica raíz identitaria.

Podría resultarnos útil a la hora de comprender y hacer, tener siempre muy a mano este recordatorio.

318-omu G.S. (Bcn-2014)

Enfilant la vida / Enhebrando la vida

enhebrando la vida

 

Perduri sempre fresc,

el record; un passat;

gràcies al seu parlar

gràfica diu la tinta.

Passat que reneix com llibre escrit,

i ple de racons i personatges

que atresoren veritats, explica.

 

Les vivències li regalen

grans ales al futur,

asseguren corriols

i alliberen camins,

a on després, tard o d’hora,

tots els homes, trobant-nos,

remarem junts cap endavant.

 

Agrairia que aquesta vida tingués a bé,

donar-los un gran cor i la virtut del seny,

als meus éssers propers, i també, a tots els altres.

 

            ***

 

Li agraeixo a la vida

la humitat complaent.

El desig humà i els jocs d’amants,

que repartint goig ens fan cridar

demanant esperança.

 

Agraït quedo a l’eternitat,

perquè va desfer el nus

que em retenia; com a llavor,

encara penjat o en les arrels,

o tal com sàvia, dintre del arbre.

 

Dono gràcies a l’aire

per cadascun dels glops

que, despertant del son,

porten pas i respir,

tant com brots eixerits

i la justa temprança.

 

Li agraeixo molt a la natura

que girés la clau dintre del pany

i obrint el ventre de l’univers

filés per mi un espai terrenal,

per com a home, donar la cara.

 

Aquí, jo, noucasat

amb el cel i la mar,

amb idíl·lics clavells

i amb rosers perfumats.

En rellegir el guió

aprenc a rebutjar;

 

tant els cops donats pels punys ferotges

com les idees i els pensaments

que aixecant les banderes incendien;

cremant la pau i portant tempestes.

 

Aquí em trobo torçant,

els punyals que clavant-se s’endinsen

travessant dolços cors per l’esquena,

i espases despietades

que esmicolen, fent malbé la terra.

 

Aquí em trobo; esborrant

amb la fresca netedat de l’aigua,

noves i antigues taques vermelles

taques plenes d’egoisme,

pròpies i alienes taques de sang.

 

318-omu G.S. (Bcn-2014)

 

____________

(castellano)

 

Perdure siempre fresco,

el recuerdo; un pasado;

gracias a su habla,

gráfica dice la tinta.

Pasado que renace como libro escrito,

y pleno de rincones y personajes

que atesoran verdades, explican.

 

Las vivencias le regalan

grandes alas al futuro,

aseguran sendas

y liberan caminos,

donde después, tarde o temprano,

todos los hombres, encontrándonos,

remaremos juntos hacia adelante.

 

Agradecería que esta vida tuviera a bien,

darles un gran corazón y la virtud de la cordura,

a mis seres cercanos, y también, a todos los otros.

 

***

 

Le agradezco a la vida

la humedad complaciente.

El deseo humano y los juegos de amantes,

que repartiendo gozo nos hacen gritar

pidiendo esperanza.

 

Agradecido quedo a la eternidad,

porque deshizo el nudo

que me retenía; como semilla,

todavía colgado o en las raíces,

o como sabia, dentro del árbol.

 

Doy gracias al aire

por cada uno de los tragos

que, despertando del sueño,

traen paso y respiro,

tanto como brotes vivarachos

y la justa templanza.

 

Le agradezco mucho a la naturaleza

que girara la llave dentro de la cerradura

y abriendo el vientre del universo

hilara para mí un espacio terrenal,

para como hombre, dar la cara.

 

Aquí, yo, recién casado

con el cielo y la mar,

con idílicos claveles

y con rosales perfumados.

Al releer el guión

aprendo a rechazar;

 

tanto los golpes dados por los puños feroces

como las ideas y los pensamientos

que levantando las banderas incendian;

quemando la paz y trayendo tormentas.

 

Aquí me encuentro torciendo,

los puñales que clavándose se adentran

atravesando dulces corazones por la espalda,

y espadas despiadadas

que desmenuzan, echando a perder la tierra.

 

Aquí me encuentro; borrando

con la fresca pulcritud del agua,

nuevas y antiguas manchas rojas

manchas llenas de egoísmo,

propias y ajenas manchas de sangre.

318-omu G.S. (Bcn-2014)