
Te susurré
– mi cielo y mi tierra desean todas tus gotas de lluvia…
… y lloviste como amigable sonrisa.
Te pregunté
– ¿Guardas para mí algo más?
Y contestaste
– Como no. Yo dispongo, ¡soy mujer!.
Te sé tan real y previsible que sostengo tus sueños.
Atrás quedan los alcoholes y morfinas
Ya hace tiempo
que desgrano los días poseído
por una exquisita adicción.
Cuya fuerza de empuje se debe
a una mezcla de ingrávida espiritualidad
que imanta fantasiosa,
a una asalvajada locura que me asalta, impetuosa,
y a varios pellizcos de analítica razón.
A la suma de una atracción persuasiva,
que como dardo certero asocia a los seres,
cuales deambulamos siendo probetas;
albergando, repletos de química.
Adicción maleada con el roce de las pieles,
capaz de colmar de elixires las copas
y estructurar las jornadas
a base de delirios innombrables
y de tentaciones que arrastran por indecorosas.
De izar los ideales hasta alcanzar
planetas por inventar,
y fecundar con tiento libidinoso
hasta cubrir con seda el corazón,
y darle blando colchón donde plañir,
lugar y manjares a la carne,
cuándo ésta se alza; hambrienta y sediciosa.
Adicción, también afianzada
en aquel diálogo que cursa con oído.
Que nos procura; espada ante los ataques
y capa y sombrero ante el frío.
La que se afianza en uno al recibir
la parte noble y comprensiva que precisa,
La que va más allá de signos manipuladores,
de las castas y roles improductivos.
Adicción alentada por el hacer y los recuerdos
que se desentienden del propio individuo
y de las polémicas que incendiarias queman
-dadas por las tan inevitables como maravillosas
diferencias que en todos imperan-
Diferencias que primero unen -al compensar
carencias y vacíos ajenos-
pero cuales más tarde, cabe separen,
al advertirse siendo distancia,
si es que la experiencia no emergiera anudando,
con una lectura que rebosara suma destreza.
318-omu G.S. (Bcn. 2014)
Les pors / Los miedos
Tants han sigut els dominis configurats envers de la por.
Existeixen pors inherents a l’ésser humà, (vingudes com a fruit de la nostra imperfecta condició), i unes quantes provocades pels interessos, per l’ambició i l’afany de poder.
De pors vull parlar. De pors que bé podríem esborrar:
La por a avergonyir-se d’un mateix, (en aparèixer el càrrec de consciència que suposen alguns fets… o per mancances).
La por a reconèixer a la nostra pròpia bèstia, i en fer-ho, percebre l’animal despietat que duen i pot sortir des de dintre d’alguns habitants d’aquest planeta.
La por a què els altres descobreixin les debilitats que arrosseguem, (aprofitant-les).
La por que dóna, pensar i sentir que els somnis ja assolits poden diluir-se fins desaparèixer, (així guanyant-nos el pols, la desil·lusió).
Els homes estem sotmesos a un munt de pors… I hi ha uns quants altres que, com a harpies, s’aprofiten perquè ho saben.
(castellano)
Tantos han sido los dominios configurados acerca del miedo.
Existen miedos inherentes al ser humano, (venidos como fruto de nuestra imperfecta condición), y unas cuantos provocados por los intereses; por la ambición y el afán de poder.
De miedos quiero hablar. De miedos que bien podríamos borrar:
El miedo a avergonzarse de un mismo, (al aparecer el cargo de conciencia que suponen algunos hechos… o por carencias).
El miedo a reconocer a nuestra propia bestia, y al hacerlo, percibir el animal despiadado que llevan y puede salir desde dentro de algunos habitantes de este planeta.
El miedo a que los otros descubran las debilidades que arrastramos, (aprovechándolas).
El miedo que da, pensar y sentir que los sueños ya logrados pueden diluirse hasta desaparecer, (así ganándonos el pulso, la desilusión).
Los hombres estamos sometidos a un montón de miedos… Y hay unos cuántos otros que, como harpías, se aprovechan porque lo saben.
De un hombre depende
Son muchos los que pasan y no advierten
como corretea el agua limpia.
Que no contemplan la mucha belleza que habita
dentro de los hombres
y sobre su paraíso terrenal esparcida.
Resultaría posible llegar a contemplarla
si se acertara a sostener
el prisma o la perspectiva que amparara
una empática y altruista y visionaria decisión.
El hombre entiende y sopesa
todo lo que sucede a su alrededor,
(muchas veces), cargando de otros,
sus incapacidades y deudas.
-Incapaz de enmendar errores no se perdona-
Si en la gandulería
y la desgana o la autocomplacencia
el hombre se acomodase,
posiblemente oliéramos el hedor que surge
como preaviso del ocaso
y acabaríamos hechos jirones,
-lo mismo que le ocurre a la fina y suave seda
si es arremetida por las uñas de un gato
(intrínsecamente esquivo e independiente)-
por las garras punzantes y los colmillos sedientos,
de nuestra mal domada y consentida bestia.
318-omu G.S. (Bcn-2014)
Lejos de la necedad
» Más quisiera tener, para disponer,
pero no es justo negarme el saber,
porque unos legislantes
olvidados de mis necesidades,
desmereciendo mi esfuerzo y labor,
acuerdan y deciden compensarme
con el pago de un ínfimo salario.»
(I)
Por las descargas gratuitas aprendo,
me impregno de un sinfín de creaciones,
convengo en los sucesos cotidianos
y añado a mi mirar
una amplia biblioteca de ficciones.
Mediando numerosas buenas artes;
aderezo mi ser.
Consigo renovarme y también crecer.
Descubro tantos pasados como innovo futuros.
Logro amasar los siglos, obteniendo
el mejor de los panes para alimentarme.
Envuelto con diversas perspectivas
me instruyo en la historia del planeta
y advierto lo que esconden las mentes pensadoras.
Igual como deslío las entrañas humanas
o asocio animales y cosas con personas.
La red es un enorme abanico
que ventea cultura;
apuntes literarios imperdibles
y fantásticas obras musicales
e increíbles haceres cinéfilos.
Gracia políglota y artística
que usando su rostro polifacético,
desglosa pasares exponiendo vivencias.
Suerte tengo de tanto arte dispuesto
en las descargas que asoman gratuitas.
Arte que para mí sería inalcanzable,
al estar maniatado, ¡sometido!,
al presupuesto escaso de un obrero.
» Se justifica el acoso a los tuertos de un ojo
con fama de truhanes y arrabaleros,
mientras se les permite y nunca molesta
a los que miran y hacen desde arriba.»
(II)
Los intereses económicos asolan siendo plomo,
se transforman en balas y disparan.
Cazan liebres que saltan libres,
y aniquilan a todo pájaro que vuele satisfecho
disfrutando de la gratuidad del lienzo,
que este cielo terrestre les exhibe.
Las multinacionales
y su triste réquiem de finanzas
hunden veleros livianos que viajan,
que aliándose con el viento
alcanzaron el anarquismo y el sosiego.
Que a fuerza de tesón, de músculos y remos
llegaron a disfrutar de cada amanecer
sin ceder a la ambición,
o quebrarle a otros, la vida y sus sueños.
(III)
Cuánta menor aconteciera la cultura
empapando la vida de los ciudadanos,
mejor para los amos que,
precisando del servil esfuerzo,
pretendan someter a más lacayos.
A cualquier poderoso le conviene,
que converja en uno, ¡sólo el suyo!,
los muchos prismas que hoy habitan existentes.
Para que así, fácil, le resultara la manipulación
y la esclavitud prendiera como hábito permanente.
Cuándo los individuos
bien nos nutrimos de saber y cultura,
obtenemos planos y útiles herramientas
que construyen proyectos eficientes
al proporcionarnos la objetividad.
Los conocimientos desenmascaran
grandes farsas que andan esparcidas,
que contaminan gentes y lugares
e intoxican, con el analfabetismo,
de muchos, su realidad.
La cultura abre puertas;
ella es llave y aire,
una senda hacia la libertad.
318-omu G.S. (Bcn. 2014)
Intercambios
Redondamente grande, el reloj, marca las seis.
Anota esa verticalidad exacta en que son calzadas las calles de vehículos y transeúntes.
Sobre la barra del bar
-bar repleto de nocturnidad-
desordenadamente en pie,
así diez copas vacías;
como posicionados en dos hileras,
múltiples vasos de tubo;
vasos y copas delatando que hubo trabajo.
(Risas falsas
y cruce de pensamientos carnales con finanzas.
Provocativas curvas y escasa ropa
luciendo dentro de un sórdido escenario).
El filo de copas y vasos
que con voz propia confiesan
la forma y el color con que se vistieron
unos cuantos labios.
-Resultan claras las señas cuándo son vistas
tras los colores llamativos del carmín-
Copas y vasos ya usados,
evidenciando: El guiño interesado de unos ojos.
La sensualidad y provocación que es canjeada por billetes.
El reclamo y la charla,
¡dos bandos!.
La necesidad más primaria sentada sobre taburetes.
La escucha gratificante -aunque pagada-
la que al ser dispensada
propicia lascivia
y puede culminar en un acto
alejado de toda vergüenza.
Dicho y hecho…
Tal vez tras el telón;
sedados quedan los nervios,
se abonan cuentas según fueran las fantasías.
Un juego.
Donde el placer conviene predispuesto
al trueque;
en el que las palabras arrastran demandas
y menos manda un corazón que…
el contacto que sublima,
que los chillidos de la carne.
318-omu G.S. (Bcn. 2014)
¿ Bestias racionales ?
La peor de las bestias asoma en los anales de la historia con un solo nombre; ella es el hombre.
Si existen «pecados» imperdonables, con todos éstos comulgan los hombres; el sadismo implícito que acontece bajo cualquier pretexto, (sordo ante el dolor ajeno), vocea junto a la tortura. Las violaciones más violentas se suceden, sujetando la manipulación de otros seres, estas violaciones procuran satisfacer al afán insaciable de control y dominio albergado en algunos de nuestra especie.
Traspasados los límites que determina un asesinato, (siempre injustificable), todas las demás barbaries quedan por debajo, por lo tanto, son admisibles para aquellos que son capaces de cometer tal atrocidad; la de matar.
También añadir al saco de los despropósitos demoniacos, la necesidad que tienen una parte de nosotros, los humanos, de someter a nuestros congéneres; así es como llega a tomar cuerpo el tráfico humano y cualquiera de las posibles fórmulas de esclavitud; ya fuera una esclavitud racial, cultural o genérica.
Hay hombres que precisan reafirmarse menospreciando y creyendo inferiores a una parte del resto.
Requerir del poder para sentirse realizados, válidos o completos, solamente deviene cuándo está claramente enraizado, (en la mayoría de ocasiones, inconscientemente), a una ambición desmesurada o a un complejo de inferioridad; cual demanda subyugar y controlar la vida de los demás seres o especies con las que se cohabita.
Los hombres no cejamos de instruirnos de sapiencias útiles, pero resaltamos nuestra necedad al, cerrando los ojos, perder de vista el conocimiento de donde estamos situados dentro del proyecto evolutivo, y al también desaprovechar el paraíso en que nos hallamos ubicados, (resulta de una idiotez dantesca la imagen que ofrecemos si es que alguien, desde algún otro lugar, nos estuviera observando).
No estaría de más… honestamente, con nosotros mismos sincerarnos; perder la vergüenza de reconocernos y al hacerlo procurarnos ese avance capaz de alcanzar una velocidad encomiable.
Para que esperar a las generaciones venideras cuando podría ser ya hoy.
El balcó – El balcón
Assegut en el meu balcó
veig la ciutat despertar.
Ell és petit mirador
des d’on contemplo el teatre
que s’interpreta i diu tant.
M’espera amb taula i cadires.
Sent fidel a la natura
no li falta terra ni arbres,
té flors, colors i fragàncies
que encisen als convidats.
Davant la pluja i la nit,
enfront de la claror i la foscor
acull els meus anhels
i un farcell de raons que em demanen,
seguir en peu, anar cap a endavant.
Magnífic, el meu balcó,
bé sembla que és un calaix,
ell em procura l’ordre,
en guardar-me un racó
replet de pau.
Recull els meus pensaments
igual que els meus ideals,
atent, escolta el so del meu jo,
savi, respon en ser preguntat.
Són trenta els metres d’alçada
que em permeten contemplar,
un ball matiner fet amb ales,
a unes orenetes quan volen,
guarnint la netedat dels blaus.
Ocells que volen i piulen,
prop meu, quasi a tocar,
aconseguint fer-me entendre,
que avui serà calorós
el dia que s’ha aixecat.
318-omu G.S. (Bcn. 2014)
__________
(castellano)
Sentado en mi balcón
veo la ciudad despertar.
Él es pequeño mirador
desde donde contemplo el teatro
que se interpreta y dice tanto.
Me espera con mesa y sillas.
Siendo fiel a la natura
no le falta tierra ni árboles,
tiene flores, colores y fragancias
que cautivan a los invitados.
Ante la lluvia y la noche,
frente a la claridad y la oscuridad
acoge mis anhelos
y un fardo de razones que me piden,
seguir en pie, ir hacia adelante.
Magnífico, mi balcón,
bien parece que es un cajón,
él me procura el orden,
al guardarme un rincón
repleto de paz.
Recoge mis pensamientos
igual que mis ideales,
atento, escucha el sonido de mi yo,
sabio, responde al ser preguntado.
Son treinta los metros de altura
que me permiten contemplar,
un baile tempranero hecho con alas,
a unas golondrinas cuando vuelan,
adornando la pulcritud de los azules.
Pájaros que quieren y pían,
cerca mío, casi a tocar,
consiguiendo hacerme entender,
que hoy será caluroso
el día que se ha levantado.
318-omu G.S. (Bcn. 2014)
Semillas del tiempo
Tan deprisa pasó
y maravilloso fue
… que opté por acordarme de ese tiempo.
Lo así a mí,
pretendí hacerlo eterno;
para que fuera voz amigable,
vela, remo y empuje,
el aliento indispensable
que forja la salud en otros presentes.
Aunque, hoy, ese tiempo ondeara
rebosante de onirismo,
viviendo dispuesto -lejos de fallecer-
en tantísimos recuerdos
que por agradables perduran.
Los infinitos existen.
El infinito usa bolillos,
persiste en hilar recuerdos.
318-omu G.S. (Bcn. 2014)
Poderío
Debajo del asfalto; la hierba
recuerda enormes castillos de roca,
el sabor del cielo y el aire,
rememora el paso de las nubes,
sus colores y formas cambiantes,
e insiste en componer y recitar poesía.
La cual como una dulce plegaria
logra acallar el chillido de aberrantes motores,
y revienta las caras del hormigón y el asfalto,
que a su inocente verdor, aprisionando solapa.
Atentos, posan su oído, (de agudo vuelo),
escuchan la poética encubierta, los sobrevivientes:
unos pocos árboles que mantienen su alza
alineadamente esparcidos.
Sus hojas vibran sumándose al concierto.
Sus ramas reman respiros, reman y aplauden;
azotan ruidos áridos, ruidos ruines,
peores que aquella negación albergada en tantos silencios;
y son avivadas; crecen, se extienden,
las suyas raíces reclaman se les devuelva su espacio.
La hierba, (poética).
La hierba, (primaria).
Aunque apresada, no pierde su dicción musical.
Su naturaleza brinda notas,
no se amedrenta ni es esclava.
(Sus tallos, pacientes esperan.
Su simientes, fornida, se asemeja a los aborígenes que resisten, que desconocen leyes innecesarias y los poderes dados por sellos, por banderas, registros o firmas. Su pesca y siembra, su lluvia y su caza no se detienen para aprender asuntos burocráticos).
La hierba, poderosa,
desde los tiempos se reserva semillas
que persisten en la búsqueda de un pedazo donde asirse;
insistente, nunca ceja en su labor
de procrear con la tierra.
Sus semillas resguardan la casta, saben tanto,
que callan maldiciones e improperios,
pero cuando hablan, hablan esperanto.
(II)
El arte resquebraja paredes que aprisionan;
aquella química rebuscada
hecha con mezclas minuciosas y concretas.
El arte exilia a la indiferencia
y hasta ablanda a la más resistente de las durezas
… es como el agua.
Docto y polifacético, cualquier arte;
afina instrumentos y repara herramientas estropeadas,
¡eleva la sensibilidad!.
Ajusta violines, guitarras y pianos,
brinda tintes, letras y pinceles,
hojas en blanco, cinceles, saxofones y trompetas.
318-omu G.S. (Bcn. 2014)



