Instintos indicativos (R)

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Me siento encandilado por el braille de tu piel:

delicada expresión de la materia.

Mi ruego solicita tener su proximidad,

la de tus ganas y epidermis.

 

Pido:

Fundirme por entero, con todos los jarabes

que derrama tu ser,

jarabes que sanan aún sin proponérselo.

Al poseer, tu persona, un lenguaje pleno,

plagado de blancos encantamientos.

 

Sigo…

sigo probándote…

consigo empaparme… de ti por entero.

Con este ritual

asciendo hasta el nacimiento.

 

Te persigo hasta un extremo

donde estrechándose los cuerpos,

siemmpre viene, siemmpre cabe…

derretirse en el apriete;

derretirse y renacer.

 

Y se desmorona el barro reseco.

Se pulen asperezas, se raspan las escamas.

Cuarenta grados se desperezan y prenden,

los antes, helados ambientes.

¡Ahora sí!, soy capaz de llegar a advertir;

como un ambiente es untado, a la par,

por el sabor a pasión

y el de la virginidad.

 

Me cautivas.

Cuando inspirada,

a mi lado cultivas,

deliciosos postres,

(con sabor a mañana

y no a un vencido ayer).

 

A las ácidas naranjas

las deleítas con miel,

y extraes la combinación perfecta,

Sé que todavía reservas

el frescor de la hierbabuena,

(seguro habrá un después).

 

El futuro está cerca; el nuestro.

Derrites sabor a hogar…

Resopla la cafetera

y remuevo este azucarado

amor con mi cuchara.

Veo la mantequilla resbalar

sobre el tricolor de la tostada.

 

Mordemos a una vez los dos;

y este bocado demente,

y a la vez, cordial y sensato,

llegará a valer más allá de los ochenta.

 

Con cada pisada nuestra,

rezuma un goteo…

y de elixires se sacian mis espacios,

donándome un éxtasis,

flotabilidad, ¡el nirvana!,

y la sensualidad apunta hacia la cúspide,

e innova, crea movimientos.

 

Sin estilismos

se puntean detalles,

(dignos por naturaleza).

 

Los dedos,

mis manos,

tus pies,

pincelan y absorben,

dibujan remedios

para el cuerpo y los aires.

Juntos, volcamos aquellos sentimientos

que le valdrían a museos;

¡obras repletas de arte!.

 

Se deletrea un inmenso imaginario;

góticas curvaturas

y esmerados lineales,

Finalizamos los crepúsculos

con un baile de credulidad inmortal

aún sabiéndonos mortales.

 

«La percusión: a corazonadas;

repiquetea, llena la estancia

y humedece las sábanas.»

 

La vereda nos cobija, pero se estrecha

entre acantilados confortables,

entre los cojines, cuales conforman;

una alameda.

Almohadones desgarbados;

convergen en un altar en cual me caso.

En este santuario sagrado

se escalonan las velas,

y los números y los nombres

pierden su esencia.

 

Auguro, un para siempre de desnudez.

Me apuro a desmentir a las distancias,

para sentirme unido,

más que cerca y pegado.

 

Los extras cercanos:

son labios sedientos,

que carnosos me esperan.

Cazadores de la tuya saliva,

de la voz de tu lengua.

 

Espontáneo: el ritual,

deja perplejo hasta al asombro;

frota el firmamento.

Toca el edén,

el genio de nuestras lámparas.

 

Las fibras se relajan;

cuando cumplidos están los deseos.

La demanda queda en pausa

y la deuda la arrastra el viento.

 

«Soy hombre, y, a tu lado marcho completo.

Soy un hombre que perdió la razón,

y al hacerlo… encontré la respuesta

para muchos misterios.»

 

Maestros somos, y alumnos,

en esta ceremonia.

Renueva el aire; el placer con su batuta.

Chispean, cual grata llovizna,

desde el extasis;

valses y sinfonías,

adagios y oberturas;

los sentidos se abren.

Desmenuzan, el do, y el re y el la;

los acordes.

Persiguen los gemidos

la taquicárdica lectura,

que aposentada sobre un fluctuante atril,

tiene puntos de locura.

 

La intuición ya me lo dijo,

-cuando te acerques,

sé decidido,

no sopeses ningún miedo,

no dispongas de mesura.

Así lo hice, y… ¡acerté!.

 

 

Lociones y cremas:

frenesí tocado por la suavidad.

La pasión, (enamorada),

novela la noche.

Le otorga el sol, ¡la luz!,

hasta que, cortés,

el alba susurre

exclamando ya el día.

Y el día transcurre,

prolonga la poética,

le regala estrellas,

deseos al cielo,

cometas y estrellas

que danzan al son

del amor cuando brillan.

 

 

Tus brillantes mechones,

desmantelan el sudor de mi piel;

mientras la erizan.

Son pinceles escribientes,

suavemente lustrosos,

que revolotean por mis adentros,

y cercenan mis miedos

cuando me prenden con sus cosquillas.

 

Somos merecedores,

de embriagarnos

y pendular ingrávidos

más allá de la tierra.

De estremecernos en la libertad,

abatiendo las alarmas

que subyugan a los tiempos.

 

… cerca de la vida.

… lejos de las guerras.

 

318-omu G.S. (Bcn.)

Separadamente juntos

audio http://youtu.be/MqoANESQ4cQ

ulls

Voluminosos,
reclaman ser probados.
Se hinchan carnosos al sorberlos;
renazco al degustarlos.
Llamativos, atrayentes
cual neón anunciando.
Imantan, arrastran
mecen y portean.
Me place destilarme en ellos;
son vendaval, son vapor,
son carbón esponjoso,
líquido en humo.
Son la fibra y la máquina,
potencian para que crucemos juntos,
riberas, tundras y estepas.

Relamiéndose, los sonrosados,
atrapan al vuelo miradas.
El anciano es niño, rejuvenece,
su sangre, con este rocío, hierve.
Y en su bolsillo, un pañuelo
hechizado por el carmín,
es prenda avisando como señuelo,
esparciendo en el aire
sabores a azahar, tu aliento.

Me decido… saco el boleto,
bordeo el carrusel arriesgado de tu «rusa».
Me desato saciado por tu jugo,
éste es néctar sabroso cual se esparce
untando mis labios. Presentándote,
ofreces ese único cáliz traslúcido.

Impregnas en el contacto
humedades de sal
de arena, de yodo
de olivas aceitadas
de ballenas, de estrellas
de un sendero de nácar
meciéndose sobre la mar,
ofreciendo calma y reposo.

Los tuyos son tan indulgentes:
consienten, permiten;
son cantos pulidos
rodados, sin astillas
omnipresentes.
Fraguan, decididos,
la verja por la que trepo;
me permiten resbalar
sosteniendo ciento y un besos;
por ti y en ellos
confieso que al elevarme te llevo.

Siendo luna… son marea;
al frotar palideces
las torna intensas,
subidas de encarnados.
Con su goloso tacto
crecen efluvios
—una rana croa en la charca
y principes aletargados se desperezan.

Los delimitas con la punta de tu lengua,
perfilas su contorno pincelando;
la tanto inocente como pérfida lascivia
suelta el liguero, baja las medias.
Tientan, seducen, estremecen
al hambre de la mujer y a la del hombre.
Es sutil el vaivén sedoso de tus rugosos.

Tu talismán sensual
macera entre guindas
con orujo a los ideales.
Erizas mi piel, la lavas;
calientas, carbonizas
extiendes y me comprimes.
Inhalan, suspiran y expiran
mis pulmones al besarte.
Extraes mis notas de acordeón
transfiguras los retratos,
los que estuvieron y los que estarán.

Bésame; y al besarme
permite a mis cavidades
que se empapen y recojan,
que atesoren en cofres
los efluvios por ti en mí incrustados.
A esta grata emoción la quiero como equipaje.

La pasión, como formol,
registra, memoriza
sana heridas.
Esta pasión: mi posesión sin etapas,
vale como punto de recogida
y también de partida.
Si con amplitud me los entregas
ausentada de vergüenzas
suelta las amarras,
quiero entregarte la vitalidad
desatada, para nada contenida.
Renuevan, éstos, al manantial:
Tus labios son árbol, son vida.

318-omu G.S. (Bcn.)

Inesperado

Quiero sumergirme contigo
(lo sabes)
tanto en el final que se adereza
(con cerveza, laurel, romero y tomillo)
como en un principio sin vestigios.
(sin años de cultura, sin discos duros que lo guarden)
A tu lado penetrar visibles aúreas,
(amarillas, verdes, naranjas, violetas, encarnadas….tonos crecidos que nunca se

apagan…electrizantes.)
cada uno de los latidos del día.
(sincronizados, acompasados)

Inundarnos por las escupidas fosforescencias
(suenan y nos pellizcan, en carrera, los efluvios deslizados)
de rios tornasolados, sin paredes, en el sigilo de la noche.
(lluvia que cae, en el techo de la capilla pintado el diluvio)

Contigo, atrapar serpientes
(con los dientes)
y ayudados por sus cascabeles….
(con alborozo saludan espléndidas las palmas)
cantar, danzar, gozar,
(mirar, tocar, besar, acariciar)
estampar paisajes,
(imponentes glaciares helados, acunados en el azul opaco del atardecer)
patinar por renovadas delicias,
(entro en la pasteleria, compro la mejor de las meriendas y en la hierba comemos, la paladeamos; somos seres frágiles que palpitan)
capaces de esculpir retoños.
(agradables olores empapando nuestro hogar)

Y de nuevo empezar,
(1…..1…..1…..1…..1…)
desatarte los nudos,
(ochos, nueves, ases de guía….pescadores y escaladores)
sacarte a bocados la ropa,
(vaya que si lo mereces!!!)
abrocharte las que andan;
(como a ti te gusta)
y sin solicitarse…aullan los gemidos,
(envidia para los vecinos)
vuelan las onomatopeyas,
(contando más que frases enteras)
ni rozan de lejos la inmoralidad,
(ni un insulto, ni un grito en el pasaje)
solo son vahos, alientos,
(pasamos la yema por los cristales despidiendo diferencias, nombres…nos mecemos entre destellos)
ocupados, incapaces de elaborar,
(hacen las ganas sin gandulear)
no mencionamos ni una sola palabra.
(combinamos excitadas relajaciones)
Busco los vertices cercanos a ti…
(y soy un ángulo al que has dado redondez)

«-hasta el tungsteno y el vanadio se han doblado. Encubriendo misteriosamente los paréntesis, en voz baja, entre susurros, al oido, te lo cuento»

Equilibrándonos

Me invade la tristeza
al verte perdido,
sumido en un letargo pasivo.
Rendido a verbos mudos;
nulos tus actos.
No simulas,
envejeces sin interpretar.
Sin cesar
no cejan de blandirse sobre ti
milicias quejosas,
estruendosas penas.

Eres y has sido:
justo embajador
rico en el amor
pregonero
trovador

señor exento de traje y de corbata
todo, menos perdedor.

Me lastima…
el verte ahora negativo
cabizbajo
compungido
apesadumbrado
inerte, opaco, estéril
sordo y ciego
ante vistosas musicalidades,
ante clásicas bellezas
rociadas como pastel,
cual se reparte por los paisajes.

Tú, que apercibistes intermitencias
luces,
a la gravedad suculenta.
Tú, que moviste con tus dedos
el epicentro del universo
(aun sin quererlo ni pretenderlo).
Un universo, a su vez,
plagado, repleto

de pequeñas obras valiosas

que evadiéndose de opulencias

se muestran hermosas, 

son antología de grandeza.
Tú, que ayer viste y sentiste
el amasar dando costado
a la levadura y a la harina.
Tú, que adornaste y vestiste
liberando encierros y nebulosas.
Tú, que barajaste los centros
descomprimiendo los vibrados de éstos:
Los humanos, los energéticos, los físicos
los espirituales y psíquicos
por los que, inevitablemente,
pululan las especies,
por los que descalzos
y desnudos se transita.

Es evidente…
a los tambores ya no respondes,
ni a los mensajes positivos
ni a correos tan importantes
como personales e incitantes.
¿Serán acaso males de ojo
zurciendo sobre trescientas
de tus anaranjadas lunas
eslabones encadenantes?.
Sé… Te atraparon las brumas
los fantasmas,
se descorcharon los vacíos
sumiéndote en el hastío,
¡anulandote!
¡mermando tus fuerzas!
convirtiendo a las carnes en huesos
y a los músculos en alambres espartanos;
desintegrando palmeras
pozos, estanques, oasis,
hasta vetándole arenas al desierto.

El océano se inundó de llanto
hundiendo a las cumbres en los abismos;
ahogadas, las temperaturas se desvanecieron,
renegaron de fecundar esta tierra,
se desvencijó la conjunción
de la lava, la uva perdió los sarmientos.

Amigo, te busco…
Y estás más que nunca alejado
de aquel yo decidido,
del arquitecto osado shakesperiano
merecedor del ser, estoy y existo.
Estás abatido, derrotado;
eres tensión presa de lipotimia,
ya no te saludan las alquímias.
Estás trémulo:
Eres hipotermia.
Eres iceberg fraguado en la sal.
Eres poro cerrado y seco.
Eres yodo.
Eres sustancia infectada,
clorhídrica.

Fuiste yegua.
Un octavo en la mar.
Aleta.
Pulmón
branquias y espinas.
Ahora…
ya te deshaces
componiendo reflejos azules
(pero sin cielo)
deshauciados por el agua,
por las celestes y marítimas transparencias.

Sé que estás donde estás
al darte tanta tristeza
las polaridades sujetas
a densidades obsoletas.
Radicales patrulleras
ladronas, maleantes, asesinas.
Densidades pesadas coronadas
con una egoísta avaricia
llena de injuriosa codicia,
que torna paralíticas,
tetrapléjicas, complejas,
a aquellas globalidades
exhimidas de fronteras.

Ante esto,
(razón suficiente)
resuelvo abrir mi pecho
usar la sierra
astillar un pedazo de mis entrañas,
del espíritu
que mantiene latiendo a mi corazón…
e insertártelo, amigo.
Opto, por mutilar a mi vanidad,
por dejar atras antiguas rencillas
y extraer de lo hondo la suficiente honestidad,
como para juntos remodelar
a esa vitalidad surgida
al unir la leche de nuestras arcillas.

… ¡Dame la mano y moldeemos!

Cuestión de cambios

Cuestionarse los asuntos siempre trae grandes cambios, y con cada cambio una nueva perspectiva de entender y percibir cada situación y elemento que nos rodea.
    
Somos parte de un mismo reflejo que se trasmite como tratándose de un contagio, aun sin, algunas veces, ni darnos cuenta. Hagamos que con tal contagio se propague una calidez que no quiere ni necesita de ausencias, traigamos nuestras ilusiones en volandas hasta aquí, hasta esta realidad tangible, no queden tan solo como un sueño.
Aun sumando años no perdamos el interés, no olvidemos que fuimos atrevidos funambulistas; seamos caminantes, validando los principios que merecen de estar y ser resguardadosm hagámoslo con cada uno de nuestros pasos. La determinación revierte dando un presente que elude queden los aspectos importantes por resolver; como ficción inconsistente, como mero anhelo.
    
La sabiduría de vivir no estriba en haber adquirido más o menos conocimientos; pasa por aprender a elegir, utilizando en consecuencia de lo que sabemos -elemental y para nadie desconocido- sin que pesen en la eleccion las causas y razones de otros, la manipulación habida desde nuestra infancia hasta el hoy de adulto de nuestros días, mediante tantas informaciones que podrían venir dadas, por errores, incapacidad o defectos ancestrales que otros seres ya llevaban como carga. Para regenerarse es imprescindible la honestidad y el esfuerzo junto con una generosa introspectiva, no podemos pretender pedir la objetividad y la justicia cuando caminamos por esta vida como seres intoxicados.
Eludamos ser marioneta que danza inconscientemente al compás de un YO (propio o ajeno). Sabernos tan fuertes como para destronar al rey o reina que en ocasiones creemos ser, es entonces que ganamos la potencia enorme y la identidad fantástica del conjunto.
Somos barro natural y moldeable que aguarda le demos forma. Somos agua, tierra y aire ¡VIDA! y nos esta esperando todo aquello que desearíamos de tener.

TODO O NADA

  
CAP GROS
A merced de los remolinos del amor uno puede verse sometido a sacudidas que le paralizan, a sentirse incapaz de enebrar la aguja para coser la cordura del golpe que decididamente se tendría que dar sobre la mesa. Y es en un descompasado acorde que se alejan los ecos que fueron caricias, las palabras que fueron dulces verdades, para dar paso a roncas afonías que le ruegan al tiempo que pase rápido, que corra y pase.
Pues uno ama sin saber si es amado, uno se sincera sin conocer si en la puerta de al lado se han sincerado, se puede suponer pero la respuesta solo vibra en la fe de ese amor, esa invisible fe que ha hecho nacer y crecer a más de una flor en invierno.
Es cierto que el amor no esta sujeto a un ser correspondido, pero la parte de carne humana que llevamos parece que si lo necesita, necesita de este sentirse correspondida, sin esto, parece nos invada una enorme cojera, en nuestro corazon, que nos lleva a navegar como trotamundos a la deriva, a la busqueda de un sueño de abrigos y luces.
A uno le tendrían que sobrar los cajones cuando se decide a amar, tendría que prescindir de escondrijos y de patrañas que le valgan para quedar bien en el lugar donde está y con quien esté. Sobran los escondrijos que puedan servir para mantener una posición determinada de control sobre la situación que nos conviene de disponer. Evidente resulta que hay siempre el fin que justifica unos medios, pero no creo en unos medios que puedan deshonrar al amor confeso y entregado que nos depara una benevolente suerte del destino
El amor pierde su significado y su sentido cuando desaparece la confianza o el respeto, el amor cuelga entonces un enorme «closed» que araña con lagrimas su puerta destiñiendo los colores en los que estaba pintado.
«Como comensal en esa mesa, solamente cabe que aportemos todo de lo que dispongamos, para que así el otro pueda ser conocedor de cada uno de los ingredientes que existen en nuestra cocina.»

Climas

 

Con canela unté mis labios y te besé, chispearon tus ojos al sentir el sabor de la especia mezclada con mi aliento, entrándote unas increíbles ganas de morderlos. Apretastes tus dientes, (chirriando), y leyendo tu pensamiento escuché un hasta después.
Alzastes tu copa, conmemorando el primer día que sentistes a la pasión tal cual es.
Hierve la sangre regando blandos campos de café.
Susurras en mi oído. Viertes dentro de mis huesos las delicias que covergen aquí y también las venidas desde otras galaxias que, reconfortan como dicha dándolede lado a ensimismados aspavientos.
Estirada en la alfombra, mirándome me pides que… Acaricie tus bordes vestidos con tersa piel. Que estreche tu cuerpo. Que rocíe tu alma formando ciclones. Me pides que me convierta en una gran tormenta y te limpie de necesidades.
Mientras… En las calles truena, chispea una débil lluvia que en un instante se torna un diluvio. Vislumbramos, (cogidas nuestras manos), sentencias de luz aparecidas como de fugaces instantaneas. Gruesas gotas de lluvia y barro motean el cristal, la noche pierde su oscuridad, se alumbra por momentos al nevar ricas ideas.
Y cabe decir que, nuestras sonrisas hablan prendidas de una conciencia tranquila y, por precisar, ahora… no necesitamos más de nada.
Pero es que tanto me gusta ver como se arremolinan esos cabellos en tu frente; son fragmentos estirados repletos del brillo poseído por un basalto reluciente. Sobran las palabras.
Sin previo aviso, te avalanzas sobre haciendo aquello que quedo pendiente… Muerdes mis labios repetidamente y te relames al sorber, el dulzor de una minúscula gota de mi sangre.
318-omu G.S. (Bcn.)
  
 
      
 
        
 
 
         

ACUCHILLANDO

A mí tus promesas no me las metas, dan asco las estrofas que recitas enfundado en tus tres mil euros regalados por trabajar a medio gas o sobado, y esos otros cinco mil que con trapicheos has hurtado.
A mí no me vendas un mundo de solidaridad, cuando miras por encima al que va recogiendo para comer de las basuras, y al que entra a comprar ropa en la casa de los chinos.
Púdrete con las leyes que compones y descompones a tu antojo, esas que tan solo aplicas a los que no tienen ni abogado para pagar, que sólo robaron un mendrugo de pan, y a esos otros que son asesinos o ladrones ricos o famosos… Tres dias y déjalos marchar.
A mí no me tercies en tus luchas de intereses, ni a besar tu bandera, ni a escupirle a mi hermano, recuerda que para que lo tuyo sea tuyo, como un esclavo yo y mis hermanos tuvimos que rompernos la espalda construyendo las que dices son tus calles, por un misero salario, sin parar de trabajar.
A mí no me revientes con el exceso de consumo o con lo ecológico cuando el mundo que montas no es nada lógico, y gastas energías en naves que construyes para marchar sobre las nubes y llenar nuestro cielo de chatarra, y permites circular autobuses calaberizando mis pulmones. Tus alternativas si son las que manchan.
Permites transgénicos, pero, eso sí, tú pagando a precio de oro los productos biológicos.
Una máscara en tu alma, que cada día para ti son carnavales y no respetas ni a dios ni a su madre; santigüate hipócritamente ante los tuyos sin renunciar a tu fe por el poder y tus miserias, te escondes y te escondes para no sentirte más miserable que la colilla que antes de ayer yo me fumé.
Una daga traidora es tu batuta, escondida en tu fajin, presidiendo el dolor de multitud de naciones, masacrando a un pueblo que, marchando sin cartuchera, tan solo porta el fusil de la quimera.
A mí no me pidas que comprenda tus tantos por ciento. A mí no me cameles con palabras porque se las lleva el viento.
Sólo acuérdate de decirme y demostrarme pronto, y con la humildad que cabe al haber pisoteado al niño, al anciano, y apalizado al indefenso, un muy alto y claro… «me he equivocado, lo siento. No lo voy a repetir».
       

SERENO

Si me llamas soñador te diré, que así lo seré hasta que deje de sonar una última campana. Si me hablas sobre mis sapiencias te diré, que de verdad sólo sabían  conociendo los que a mi me hicieron descubrir esos conocimientos. Si me ves como un delfín… sonreiré, al reconocerme surcando un mar de aciertos y de dudas.
Soñé que sabéa resolver turbias dudas. Dudé sin soñar y al soñar no dudé, ni al preguntarme tú lo que yo ni tan siquiera conocía ni entendía.
Si me llamas imperfecto, agachando mi cabeza asiento, y si nunca me llamas… en mí encontrarías la tristeza, al no haber reconocido al hombre sincero que te ofrezco.
Tan validado como negado, tan estimado como rechazado, divinos opuestos de lo humano, contradicciones que se dan la mano e incapaces de advertirse como hermanas, olisqueando la vida pasean sin saludarse pero permanentemente juntas.
He aprendido a permanecer en los límites de la cordura, y aun en un atractivo balanceo no permitirme caer en el precipicio abismal, y a su vez posiblemente iluminante, de la locura.
Y así leyendo cada rincón del interior, voltearlo hasta que en su cara vea la satisfacción que me hace aceptarlo, como así lo acepto la misma naturaleza en su momento al validarlo. He aprendido que todo tiene una razon de ser y estar.
He aprendido a ser capaz de señalar en mí esos puntos de extravío que podrían convertirme en un frustrado perdedor, dándome una ceguera capaz de destruir lo mejor, de someterme a ser maldecido y, como aborrecible, enviarme hasta lo ficticio, de leyenda o real, que hay en las entrañas del infierno.
Sé, de la posibilidad de modificar sino la vida con todo lo que esta lleva si un interior, restaurarlo con pellizcos de lo que uno escoga, para así tenerlo con ese toque apetecible, saludablemente al gusto.
Démonos mutuamente en la espalda unos toques reflexivos, con esa exquisita sensibilidad que nos ofrece la condescendencia; hagamos de nuestra existencia una tierra fértil capaz de prosperar, rica en vientos de bonanza e inmersa en lo que hoy solo parece estar mayormente como un espejismo virtual: ese gran tesoro que nombramos como la Paz.
«interpretaré con movimientos las melodías energéticas más tribales, para así llegar a alcanzar, compás tras compás, el éxtasis que supone consensuarse con un único mismo tiempo para todo y todos: el del nacimiento evolutivo»
      

X TU

Quedar-me sense els teus petons seria com perdre l’escalfor del sol i un gelarme per la fredor esquerdant del no tindret.
Quedar-me sense les teves abraçades em faria cec del blau del cel i mud de tristor tremolaria.
Deixar-te de tenir seria… perdre el cor en anar-se fent petit fins el punt d’esclatar desapareixent, doncs posses sol i ulls, veu i cor en mi, i aquests recullen la realitat mes immensa.
Els miralls salivejen al acaronar el teu reflexe i si poguesin no et deixarien marxar, esgarrapen l’aire volent-te agafar, fins i tot els miralls prenen sabiessa del somriure que els hi ofereixes i deixesi els teus reflexes no volen esborrar.
Prenent-he de la ma et convido, a nedar nus, remullant-nos dins d’una llum argentada que ens solicita, i en aquest nedar bateixar-nos i aprendre a ballar sumergits en la veu de tot renovant-nos  l’enteniment que encara va més enllà de les paraules.
Junts. També farem salts mentre anem agafant caramels que endolceixen els tants pensaments foscos; llamineries que apareixen recordant-nos el posible de fer realitat les mai del tot perdudes il·lusions d’infants.
Hi ha una hora, desde els temps cada dia, mai faltan a la cita, que la nit li don la ma al dia fent-li saber el molt que l’estima.
Tu, lluna amagada darrera de la llum, o moldejada per gronxar-nos o fins a tocar el punt de ser una pilota que prega juguem, tu lluna presentant-te d’arrodonida… a proposit d’un cel que dona el que convé, que mai separa, que sempre junta.
Jo, per tu, sol que no crema, només vull donar-te l’alegria d’una vida sencilla pero màgicament plena.
      
Si me faltas tú… mi yo se hace tan grande que me convierto en nadie, la cordura se vuelve locura y el oxígeno se convierte en un gas asfixiante.
Si me faltaras tú… esa pena llorada volcaría una marea con la que crecerían océanos y mares, así inundándose la tierra, apagando sus grandes olas planetas y fulgurantes estrellas, y con ello su polvo esparcido volvería diminutos hasta enormes gigantes.
Si me faltas tú… las consonantes no suenas, las vocales pierden cualquier expresión ¡no entiendo ningun lenguaje! la seda me araña, la lluvia se vuelve seca -ni riega- amargo resulta el no tenerte pues comporta ingrata nostalgia.
Si me faltaras tú…desaparecerían las vacaciones de los meses y mis años. Mi frescura decaería falta del rocío que me brindas como aurora. Perdería ese norte que conocí por suerte y reconocí tan preciado.
Si me faltas tú… me pesa la ropa, débil me siento, tropiezo hasta con el negro de mi sombra.
Si me faltas tú… los cometas se confunden y se enredan con relampagos y nubes, los colores pierden su memoria oscureciéndoseme todo, todo vacío y confuso se vuelve, se desvanece el encantamiento.
Si me faltaras tú… el principio de tantos detalles caería por un precipicio ni naciendo, al resquebrajar el silencio de tu ausencia el embrión del que estos mis gozos y placeres surgen.
Si me faltas tú… torpe me vuelvo, caigo más abajo del rojo llanto del infierno. Hasta la última lágrima de mi corazón se endurece. Un árido desierto son mis pensamientos; no quiero presentarle mi agradecimiento al ayer, ni mis saludos al hoy, ni tampoco al mañana.
Celosamente guardo y protejo el amor que te tengo. Abiertamente lo muestro al mundo, creyendo que aunque se diga que no hay nada… lo nuestro sí, de veras… sí que vive amparado por lo eterno.