Débil


Aparezco adicto a mi debilidad.
Me entrego fácilmente,
resulto tan primitivo como animal,
por ello; nazco y perezco con el instinto,
secuestrado por el impulso.
El mismo que secuestró
a tantos de mis posibles instantes de gloria.

(Revelación. Contagiado
por una ola genética
repleta de cromosomas,
prosigo siendo un esclavo
de la cadena cósmica).

Pues entonces…
¿Cómo jactarme y de qué?.
¿Pueden acaso considerarse triunfos
todas aquellas victorias que para lograrse,
me obligaron a vender mi cuerpo y yelmo
y hasta mi alma al diablo?.

Al ser débil renuncié,
a luchar imperativamente
por el planeta de mis sueños.

Ya mismo siento
cuánto de pesado es el plomo de mi verdad, (oculta por triste).
Ardo entre lágrimas
mientras resalto con letras
el olor del fracaso
y me rindo al olvido.

318-omu G.S. (Bcn. 2014)

Horarios paralelos

Traición de carne: Fácil engaño,

pues tapados están los ojos del cónyuge

por la venda del amor.

 

Traición de carne: Sexo adultero;

carne lasciva y orgasmos apetitosos

que adoptan la verdad a medias

al desentenderse de fracasos.

 

Cigarrillos apagados

dentro de enormes colmenas.

Despedidas furtivas

que dejan una pregunta flotando en el aire

… ¿hasta cuándo?.

 

Carne puntual

evadida de responsabilidades

y del mal aliento matinal.

Compromiso consensuado

que puede trepar y saltarse cualquier regla.

 

Traición de carne:

Mordisco que hiela empequeñeciendo el corazón.

Afecto desleal.

Debilidad humana que solicita el sacrificio

y quiebra la unión edificadora

con su impronta.

Al ser hacha de doble filo que degüella;

ruda firma que sentencia

abortando la confianza y los te quiero.

Maleficio ronco causante de dolor.

 

Traición de carne

mientras los niños le echan prisas a una madre

pidiéndole la cena,

y ésta, prepara la mesa,

creyendo que la familia es su vida,

su motor y su razón.

318-omu G.S. (Bcn. 2014)

Terreno de juego

Me gusta beberme la fiebre de tus ojos mientras complacemos nuestros cuerpos. Untarme de tu miel, a ti pegarme; me encanta perderme y encontrarme al deleitarme en tus adentros.

Me place tanto y tanto empaparme de tus ganas dejándome llevar; lo mismo que hace al danzar un velero sobre la anchura del mar, al clamar sobre él, el viento, regalándole recorrer muchas millas; el avance y su movimiento.

Me excitan tus locuaces medidas, la dulce sal de tu sudor y tus formas tentadoras y curvilíneas, pero afirmo que más, los geniales impulsos que delatan tus amables sentimientos.

Cuándo tus actos bordan manteles y mantillas; el trigo y el centeno inunda los campos, el calor retorna a la mesa y, atenta, la salud visita al enfermo.

La libertad sabes devolverle al esclavo de monotonías. Elevas hasta la realeza al que permaneció creyéndose tener que ser sumiso; preso condenado a un duro destino, siervo deslomado por el duro esfuerzo.

Desbancas aquella mala suerte que tercia y, escondiendo riquezas, flagela como irascible amo, o como hace el tiempo asfixiando al hombre hasta negarle el respiro.

Me apetece siempre tomar la nutritiva savia de tu árbol, anidar sobre tus ramas y descansar bajo tu sombra fresca, pues supe reconocer que tu dispensas buen cobijo.

Me apetece, contigo, mimoso acurrucarme dentro de un lecho lleno de abrazos, de sexo y confesiones, de nudos deshechos entre parras y olivos, y ofrecerte un brebaje que nos alivie de pesares y dolencias, que averíe todos los relojes, cuales marcan un fin o señalan un pasado o el principio.

Quiero que juntos contemplemos un hoy perenne y, observando la luz, hacer camino.

Quiero que me permitas destapar mi lado salvaje, degollar a la oscuridad sin mediar cuchillos, sólo con onomatopeyas… y hasta faltos de palabras, conocer los gratos golpes que gozando da tu cuerpo. Quiero que queden las huellas de tal placer, que queden tatuados diez moratones sobre el moreno de mi piel. Quiero deleitarme con tu esencia y saber cuánto de blandos son tus huesos.

Quiero reconocer y, a un tiempo, ausentarme de mis alas; ¡quiero volar!. Saciar de alegría las estancias del hogar, la tierra y la hierba y cada baldosa pisada. Mancharme de barro y gritar, equivocarme y tropezar, ser imperfecto y cometer mil pecados no esperando una propuesta de redención… pero que, por favor, sea a tu lado.

Quiero ser un hombre que, amándote, consigue apresar tanto que hay, tanto terrenal y celestial, tanto que es humanamente divino. Y, mientras lo hacemos… descubrir que es una ficción más este pasaje mortal, un ineludible sueño, un pasillo y un portal, una parte del recorrido.

Porque al unirnos nos reconocemos como ángeles que olvidaron su nombre. Que aburridos del blanco, colgaron sus alas en el guardarropías del universo, así optando por ser ángeles caídos.

318-omu G.S. (Bcn. 2014)

Pincel sin mano. (Ideas sin actos)

pincel sin mano. (ideas sin actos)
» Para qué tanta ciencia y tantas matemáticas,
si la educada cultura del hacer
aparece dormida en un trastero.
Para qué tantas letras
si estas letras omiten o solapan
a la mejor y más providencial
de todas las posibles interpretaciones.»

***

Es un pasar fugaz,

el aquí añadido a los hombres;

ante tanta amplitud que hay dispuesta en la vida

queda tan solo siendo un corto camino

cual el hombre desaprovecha,

si le diera su espalda a vitales asuntos

y engrandeciera absurdas cuestiones.

Siendo especie terrestre, imperfecta y errante,

erramos, nos delatan nuestras formas,

errar erramos, aún a expensas de disponer

del suficiente aprendizaje,

como para bastarnos el saber

que da la dicha de escoger

lo que deseamos tener por contenido.

(Quedamos ante el universo

siendo vanos perdedores que perdieron

el manual de la felicidad).

Nos jactamos de un saber

Mientras deambulamos

entre clavos por nosotros mismos esparcidos.

Tenemos herramientas;

corazón, unas llaves y un martillo,

pero desmemoriados aparecemos

al haber olvidado por completo

cuales debieran ser nuestros principios.

Inconscientes, las nubes golpeamos;

malversamos semillas igual como sellamos

el grato aroma de flores y frutos.

Desmerecemos la sensibilidad

al considerarla debilidad

y los «te quiero» pasan de soslayo,

huidizos ellos, al mediar las burlas

que denotan el sarcasmo enfermizo.

Cuándo los besos saben a frágiles

y las lanzas se clavan en pechos y en costados;

en este tiempo perecemos.

Cuando desaparecen los abrazos, se esconden,

y los puños se ciñen a la ira,

sobre este tiempo vivimos.

Cuando mirando un espejo no buscamos reflejos,

sólo ver revelada nuestra imagen;

imagen vanidosamente ególatra,

altiva, presuntuosa y presumida;

en este tiempo perecemos,

sobre este tiempo vivimos.

Y sabe a puñalada tener que pedir perdón,

cuando su hacer merecería

fuera reconocido como don;

sobre este tiempo vivimos igual que perecemos.

Como soldados rasos; como meros lacayos

marchamos traicionando a nuestra voluntad;

andamos cabizbajos y obedeciendo.

Como soldados rasos somos simples lacayos

de la feroz embestida animal,

que perdura longeva, ¡por nuestra transigencia!.

La impetuosa embestida,

que arremete incapaz de sopesar

ni apreciar ningún valor

y trajina obcecada en sus instintos

con un decir y hacer poco cabal.

Los juicios razonables se extravían

ante una prehistoria visceral,

que prosigue pidiéndole cabida,

(aunque, necio, rugiera el malestar),

al próximo futuro y al presente.

Y el rastro del impulso pervive y aparece

enturbia con sus lodos nuestro Hoy..

Como lastre, pesado es un Ayer

si devino repleto de inconsciencia.

Ayer, inaceptable si fuera irreflexivo.

Yo quiero que Hoy

se hagan los sueños tangibles,

mis sueños que son

sueños del todo posibles.

No tercie más, inclemente,

sobre mis amaneceres,

de entre aquellas fortunas existentes

la que ataviada de perra

se muestra cruelmente impávida.

318-omu G.S. (Bcn-2014)

Perfume

PERFUME-CAMPOS DE LAVANDA

 

Ella; delicada es y era:

El beso del cuento.

La anhelada emoción.

Una hermosa imagen.

Ella: Dulce sentimiento.

 

Ella es una empedernida soñadora;

sus ganas derrotaron a las palabras que designan

a las horas rotas y a las millas imposibles.

Fue su ilusión la que desbancó

las señales de humo tóxico

y su afán de aventuras

el que supo hallar el sentido

que pervive en lo prohibido.

 

Ella, soñadora

acaricia la puerta de los sueños,

a su llave decidió llamarla fantasía;

hasta idealizando a repugnantes bestias

y a enfurruñados ogros,

les regala majestuosa capa y regia corona

así como el nítido cantar que alberga un ruiseñor.

» Ella amaba amar,

pero tantas veces amar no se dejaba.»

(Cuando era presa de formas rígidas

que sus prendas de volátil hilo fino acartonaban).

 

Ella quiere los días plenos, rebosantes de luz.

Descorrer los visillos y cortinas

contemplar arrebatada el claro cielo

y ver azul, bien azul el cielo azul.

 

Ella quiere una noche con estrellas,

que dándole la luz apagaran tanta oscuridad.

Desea apaciguar su confusión y comprender,

y aceptando la eterna e irrevocable dualidad

despertar resucitada.

 

Ella imagina una luna entera

que arropando la calentara..

Aunque ella desconoce,

indecisa no escogió,

qué color, de los muchos del amor,

prenderá para pintarla.

318-omu G.S. (Bcn. 2014)

Amante y dueña de su destino

 

callejas árabesPresumidamente roja ¡como el fuego!.

Por insaciable era hambre

devorando infatigable;

dulces moras que colgaban en los bosques

e inocentes y prematuras flores esparcidas por campiñas.

De los mares y ríos, grandes peces; magníficos ejemplares.

Como, así mismo, cazaba excelentes venados,

apostada en cualquier risco de esa sierra

que, tan bien, ella conocía.

 

Presumía de autosuficiencia.

Utilizaba a su antojo

prescindiendo de sujetarse a alguien.

Se salvaba de compartir miedos y dudas,

tampoco precisaba sentirse cuidada,

ni reposar tranquilamente

y apoyando su vida y la cabeza

atisbar la confianza.

 

Ella se desentendió de soñar junto a nadie,

hubo sido como solitaria la elección de su suerte.

Paseaba sola aún acompañada,

sola descansaba y sola decidía

cuando iba y venía.

(Cada palabra de su diccionario

nunca pretendió tener más que un significado).

 

Altanera: Al saberse mirada

más aún se erguía su porte, así ensalzando su cuerpo;

desdén servía con este acto,

jamás se giraba su cuello.

(Diosa de un onirismo olímpico

vestía perfectas proporciones,

y al tiempo esclava,

sellada impenetrablemente

por unas formas exclusivas y limitadas).

 

Selectiva: Elegía escrupulosa los manjares,

nunca se prestaba a tener un dueño;

concurriendo en el festín convenía,

en cómo y cuándo, en el quiero o no quiero.

(Conociendo sus dotes

era sabia en maneras).

 

Pero hollín acaba siendo

todo lo que antes quemó como leña.

Los otoños resultan muy crudos

si a estos no les esperas.

Y más triste es oír crujir el hielo

cuando el amor no es escucha ni abrigo

asomando tan lejos y a mano

como a nuestra vera.

 

Y de imprevisto… se hizo noche la mañana.

No aguardó ni al influjo de la luna, (hasta eludió ser marea).

No esperó ni a aquella imantante ensoñación

que portan las estrellas.

 

Y el triunfo que le otorgaron cientos de amantes,

quedó relegado, resultó ser ahora;

un pasaje banal, ansiedad y desdicha.

 

Ya dejó de saciarla el canibalismo sujeto a una cama,

el alocado e improvisado desparpajo de conciertos.

El lujo de las cenas erotizadas con billetes

o los palcos de tantos exultantes teatros

en donde ningún verso romántico reposaba.

 

Ella… ella añoró lo que nunca tuvo.

Recordó palabras hermanas

y le embargo una extraña nostalgia.

 

Ella, indigesta de juegos triviales,

de champagne, cocktails y buenos vinos,

¡al fin rompió el libreto!,

cedió la plaza ocupada.

Dando un paso adelante,

borró una cuenta pendiente y perdió esa ignorancia.

Opto por, gozosa, amarrarse a una pareja.

 

Sabedora del sublime ardor

que arroja toda famélica pasión

y hace desbordar el líquido de las copas;

añadió, no renunció ni perdió

ni un pellizco de su fuego.

 

Descubrió nuevas gracias añadidas

a aquella de quemar y nunca ser dañada.

Miró a su alrededor y pudo ver.

Aprendió a recolectar otros muchos colores

que dentro de ella también tintinaban.

 

318-omu G.S. (Bcn-2013)

 

Carta a un germà / Carta a un hermano

SANG

(I)

 

No hi ha foscor capaç

d’apagar per complet aquella vida,

que algun cop, gaudint de l’amor,

va obtindre el riure i l’alegria

llegint el dir savi del cor.

 

(II)

 

Arriben a ser tan altes les ones d’una vida,

que ens demanen prou coratge per nadar.

Arriben a ser tan calmes (a estones)

les aigües de la vida,

que encisen a la pau

desfent guerres i boires

i al repòs ens fan besar.

 

***   ***

 

Només dir-te germà:

Per més cecs i sords que caminem,

tard o aviat, ens pertocarà veure i escoltar.

 

Ni les hores ni els vents

apareixen invisibles o muts,

idèntiques o inútils.

Mai esdevenen, 

les hores, inflades pel mateix.

Els vents, bufant igual.

 

Jo vull dir-te, germà,

que té un final i un trajecte el principi

per poder dir-se tal.

Que les mitats són fruits dels extrems,

i així d’amplis els conceptes demostren;

quant d’unit està tot,

quant de junt i lligat.

(El dolç es dolç

darrera de tastar-se el salat.

Els contraposats estan a tocar).

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Para algunos… la moneda tan sólo tiene una cara

 arbre nu

    «Un sudor venido por el sufrimiento

    endurece con callos el alma y las manos

    de una cuarta parte de los niños,

    adultos y abuelos de este mundo.

    Los hay que si conocen el verdadero precio

    de un vaso de agua o de un mendrugo de pan.»

 

    ***   ***   ***

     Crepuscular, cruje la crisis,

    ruje la halitosis del engranaje.

    Las bisagras, ruedas y tuercas

    se quedaron faltas de aceite.

    Ásperos, los rodamientos rozan

    y el sistema aparatosamente se encalla.

    Oxidado, lleno de mugre y estrías, chirría.

 

      Un occidente lastimoso

    y ciego del resto,

    reclama apenado

    mientras solloza equivocado

    cambiando del escaparate

    los precios y los maniquíes.

 

       Hipócrita, el estado de consumo

    domina, reforma y constituye

    una alteración en el contrato,

    revisa, modifica y según conviene alterna

    la validación y la caducidad de los términos.

    Deja de morder, mordisquea,

    aminora su ritmo

    pero igualmente engulle.

    El sistema prosigue la alienación,

    maltrata y malea,

    simula bienestar y afabilidad,

    aparenta ser bonanza

    cuando su ferocidad

    comporta, acarrea tormentas.

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Equilibrándonos

Me invade la tristeza
al verte perdido,
sumido en un letargo pasivo.
Rendido a verbos mudos;
nulos tus actos.
No simulas,
envejeces sin interpretar.
Sin cesar
no cejan de blandirse sobre ti
milicias quejosas,
estruendosas penas.

Eres y has sido:
justo embajador
rico en el amor
pregonero
trovador

señor exento de traje y de corbata
todo, menos perdedor.

Me lastima…
el verte ahora negativo
cabizbajo
compungido
apesadumbrado
inerte, opaco, estéril
sordo y ciego
ante vistosas musicalidades,
ante clásicas bellezas
rociadas como pastel,
cual se reparte por los paisajes.

Tú, que apercibistes intermitencias
luces,
a la gravedad suculenta.
Tú, que moviste con tus dedos
el epicentro del universo
(aun sin quererlo ni pretenderlo).
Un universo, a su vez,
plagado, repleto

de pequeñas obras valiosas

que evadiéndose de opulencias

se muestran hermosas, 

son antología de grandeza.
Tú, que ayer viste y sentiste
el amasar dando costado
a la levadura y a la harina.
Tú, que adornaste y vestiste
liberando encierros y nebulosas.
Tú, que barajaste los centros
descomprimiendo los vibrados de éstos:
Los humanos, los energéticos, los físicos
los espirituales y psíquicos
por los que, inevitablemente,
pululan las especies,
por los que descalzos
y desnudos se transita.

Es evidente…
a los tambores ya no respondes,
ni a los mensajes positivos
ni a correos tan importantes
como personales e incitantes.
¿Serán acaso males de ojo
zurciendo sobre trescientas
de tus anaranjadas lunas
eslabones encadenantes?.
Sé… Te atraparon las brumas
los fantasmas,
se descorcharon los vacíos
sumiéndote en el hastío,
¡anulandote!
¡mermando tus fuerzas!
convirtiendo a las carnes en huesos
y a los músculos en alambres espartanos;
desintegrando palmeras
pozos, estanques, oasis,
hasta vetándole arenas al desierto.

El océano se inundó de llanto
hundiendo a las cumbres en los abismos;
ahogadas, las temperaturas se desvanecieron,
renegaron de fecundar esta tierra,
se desvencijó la conjunción
de la lava, la uva perdió los sarmientos.

Amigo, te busco…
Y estás más que nunca alejado
de aquel yo decidido,
del arquitecto osado shakesperiano
merecedor del ser, estoy y existo.
Estás abatido, derrotado;
eres tensión presa de lipotimia,
ya no te saludan las alquímias.
Estás trémulo:
Eres hipotermia.
Eres iceberg fraguado en la sal.
Eres poro cerrado y seco.
Eres yodo.
Eres sustancia infectada,
clorhídrica.

Fuiste yegua.
Un octavo en la mar.
Aleta.
Pulmón
branquias y espinas.
Ahora…
ya te deshaces
componiendo reflejos azules
(pero sin cielo)
deshauciados por el agua,
por las celestes y marítimas transparencias.

Sé que estás donde estás
al darte tanta tristeza
las polaridades sujetas
a densidades obsoletas.
Radicales patrulleras
ladronas, maleantes, asesinas.
Densidades pesadas coronadas
con una egoísta avaricia
llena de injuriosa codicia,
que torna paralíticas,
tetrapléjicas, complejas,
a aquellas globalidades
exhimidas de fronteras.

Ante esto,
(razón suficiente)
resuelvo abrir mi pecho
usar la sierra
astillar un pedazo de mis entrañas,
del espíritu
que mantiene latiendo a mi corazón…
e insertártelo, amigo.
Opto, por mutilar a mi vanidad,
por dejar atras antiguas rencillas
y extraer de lo hondo la suficiente honestidad,
como para juntos remodelar
a esa vitalidad surgida
al unir la leche de nuestras arcillas.

… ¡Dame la mano y moldeemos!