Promesa de pieles

Aprieta mis nalgas con tus piernas.
Tutéame.
Golpéame el pecho.
Abraza la testosterona que desbordo.
Acaricia mi nuca y huéllame la cabeza.
Afinemos conjuntados nuestros timbres.
Desatemos los nudos complicados
que entorpecen los respiros
y encartonan el alma y los pulmones
estrangulando tantas ideas
y restándole voz clara al cuello.

Muérdeme ambos lóbulos.
Señala tu paso
¡registra!
sea evidente tu rastro
al reseguir la saliva.
Son deliciosos los jardines,
de tu palacio, virgen, mujer y ninfa.

Dale marcas.
Tatúala a base de instinto.
Dibuja. Mapea
a fuerza de arañazos mi espalda
e indícame el horizonte;
sírveme de guía.

Convierte en jadeos el silencio.
Cuéntame con gemidos.
Es hora de apartar
y renunciar de los diccionarios;
haz absurda la lógica y haz antiguo el sentido
de cualquier razón o palabra;
acude la verdad primaria
para marcar su obsolescencia.
Suéltate el pelo y cabalga,
sé amazona y sé yegua,
entrégale a mi tela tu trama.

Disfruta del pálpito acelerado.
De los olores con sal
y también afrutados.
Del sabor caluroso y a pieles.
Del roce que te lleva a subir escalones
y del himno adosado
al frenesí complaciente.

Preséntate vital y tierna.
Sé loba impúdica
entre apuntes decentes.
Acude con tus movimientos
para rebatir el significado de las guerras
y concederle, al amor,
un lugar preferente en la tabla.

Desdobla placeres
que estaban guardados en viejos cajones.
Incrementa ilusiones
y que aletee primando la esperanza
¡ pulso y vida !

Me adentro (despacio. De a poco)
descubro rincones embriagantes,
volcanes por explosionar
y tesoros que sobrepasan con creces
el valor de los diamantes tallados
y el oro con sus mil caras.

Me permites.
Tomas y te entregas.
Gozas en extremo
al sentir que cazas,
cuando te regalo mi presa…
Cual juguetea
tanto con suave fricción (paño de seda)
como con el duro embiste
de marfílea memoria;
te arrodillas ante esa combinación penetrante
que desentraña fieros trabalenguas
mientras al edén te transporta.

(Pendula la manzana y sisea la serpiente,
ambas hablan prescindiendo de tabús
y fuera de prohibiciones,
sin complejos ni manías)

Ya alcanzas el estallido sublime
portador de aquel sudor agradecido
que viene acompañado de inmejorables elixires.
De brotes maduros cuales humedecen
sendos sexos y entrepiernas.
Que avivan al legionario extraviado y moribundo
y asesinan al tiempo contestatario
con su luminosidad despiadada.
Que deletrean ambientes únicos
al decorar con acierto los espacios
e inclusive cantar, teniendo alma,
una romántica balada.

Ya mojan, delatando el trajín,
breves sustancias afrodisiacas.
Tras concebirse la electricidad
en suelo y cama;
usándose el punto y la coma,
la exclamación y el acento,
  un par de paréntesis,
y, como no, alguna raya.
Quedando como digna impronta una señal,
para envidia una evidencia…
Unos cuantos corazones líquidos
sobre un par de cojines y nuestras sábanas.

318-omu G.S. (bcn. 2014)

Erotismo convincente fue aquel guiño que me hizo, confabulando con tus piernas, la falda plisada que llevabas; yendo de lado a lado, de abajo arriba y cayendo hasta permitirle a mi imaginación que volara.

Pude tan sólo ver, lo que justamente el viento quiso en esa hora que observara… a aquella tentación irrefrenable que bien podría llamarla provocación.

Las voces de lo sencillo (II)

Personal

pintura esporádica

Mi sello de amor también resguarda a la pasión, jamás lo dudes.
Ese acorde, añadido e imprescindible, que nunca puede faltar, porque musicaliza completando nuestro mundo.
La pasión. Que pretende recorrer con su lengua y como vampiro el largo de tu yugular, mordisquearte los senos hasta que se tensen tus pezones, y separar, al tocar con un dedo tu vientre, tus piernas cruzadas. Ahora es cuando me pides, entre susurros y gemidos, que visite tu interior y, sin reparar en el decoro, transmute ya sin demora mi deseo en gozo; te entregas complacida y me empapo de las sustancias personales que guardas en tus adentros.
( En ocasiones; padece de un letargo, dormita fallecido mi yo romántico… espero que te agrade su descanso ).
Impere la sensualidad y el erotismo ornamentando el decir de nuestros sexos -ser niños implica vivir todavía alternando el estudio con los juegos-
Busco darte, aquel precio carnal que alcance para pagar tantas promesas convertidas en realidad que me regalas.
No sé, de cierto, si merezco que me deshueses del propio cuerpo, así tornándome una fuente de energía que consigue hasta volar.
Sí sé… que sólo cuando confío, dejándome llevar, alcanzo el éxtasis verdadero y amanecen nuevos imperios.

318-omu G.S. (bcn. 2014)

composició floral

 

De dos: una voz


Ahora, ni una palabra vierte mi boca; dicen mis ojos, te hablan y piden. Descarados; como tramoyistas descorren el telón abanderando al deseo -auspician el justo punto de lascivia capaz de avivar lenguas adormecidas-
Tú, aparcas toda vergüenza; la timidez, apocamiento y fragilidad que otros, fruto de su desconocimiento, te suponen; y te preguntas hasta donde me permitirías… y te respondes -quede para ti- Yo rememoro e intuyo -antes ya tuve- luego, de seguro, ya más encontraré.
-Apostaría que apartas de las vías; cedas, prohibidos y limitaciones, que te prestarás a darle libertad a mis demandas, que accederás a concederme en todas sus posibles formas, la savia que salvaguardan tus montañas y tus sanadoras propiedades marinas-

 

Escuché. Entre sueños le confesaste a mi vigilia y a tu almohada, cuánta es la perdición que te sabe a gloria, que sólo negárteme sucedía, para invocando al animal, soltar de las cuadras su embiste, liberarle de su paciente espera, y que éste, contigo jugueteara presumidamente erguido -bien sé, que hay veces que precisas de un vendaval para que pleno de ímpetu éste te arrastre con su carácter sorpresivo, que si persistiera por mucho tiempo la suave brisa, quedarías aburrida por demasiados minutos impregnados de sosedad-
Rememoras días, dándote cuenta, que conoces con precisión; los enseres, amuletos y planos que protejo en mi cofre -hace algún tiempo que ya dejaste de jugar a los dados y a la ruleta, que tu ocio y placer no depende de ninguna apuesta-
Mientras le susurras a una noche deleitas mis oídos; me delatas poseedor de tu fusión predilecta… Repites con ganas, tomas y tomas de mis cócteles: De ese sexo -de dicción lenta- que consigue alzarte de a poco, el que se planta creyendo como irrenunciable cualquiera de tus trozos y, repasándolos, te lleva en volandas, logra elevarte hasta una cúspide donde persiste un eco embriagador repleto de gemidos.
De ese sexo aunado con aquellos apuntes medidos que vistiéndose con sentimientos calzan el porte romántico, así consiguiendo hacerte sentir sumamente valiosa, saberte insustituiblemente importante; no una vacua simpleza que se utiliza con puntual interés por disponer de apetitosas curvas y brindar el éxtasis con su carne, la cual, al poco, acaba considerándose superficial, desestimada; como en el póquer, un naipe en cualquier obligado descarte.

318-omu G.S. (Bcn. 2014)

Preludio

mujer desnuda recostada con las piernas dobladas
Frente a ella. La miro y recorro su exuberancia. Contemplo esas curvas que son delineadas por la carne precisa, la que le procura ser imán, al concederle una fragante atracción que asoma con piel y cuerpo perfecto.
Me atornillo al suelo que piso, retengo mis impulsos; no quiero soltar mis riendas, no quiero abalanzarme. Quiero gozar retenido, controlando -sólo por ahora- a estas ganas que vendrán después incrementadas, siendo irrefrenables.

Su vestido, blanco de fondo y estampado con diminutos motivos florales de tonos cálidos, permite casi perfectamente mostrarme el largo de sus piernas ya bronceadas; esbeltas y seductoras.
Observo el final de su vestido a un palmo por debajo de su pubis, alcanzo a percibir hasta los detalles imaginativos con que adorno su sexo al depilarse, ¡sé de su creatividad!.
Puedo leerla y saber los pensamientos obscénicamente puros que alberga, que protege creyéndolos secreto -son deliciosas sus fantasías-

(Ella dispone de una llave maestra que abre mis deseos)

Ella me mira fijamente -grandes pero algo oblicuos sus ojos- sus ojos cuentan sobre la insinuación. Sostienen el abecedario completo de dos bocas, cuatro manos y dos sexos alineándose en cualquier lado, comúnmente y por defecto en una cama.
Si tuviera que apostar, diría que al mirarme me desviste, palpa y araña mi único reino con la imaginación. Sonríe solicitándome complicidad, y… caigo irremediablemente en la trampa; sucumbo a la tentación de poseerla y entregarme.

Ahora SÍ. Me arrodillo ante ella y levanto del suelo su pie derecho. Desabrocho la pequeña hebilla que asoma en uno de los laterales de su zapato -zapatos negros y extremados, cuales alzan todavía más su sensualidad y hermosura al levantarla sobre un fino y estirado tacón- y acercando mi boca, perdiendo el recato, le muerdo con suavidad medida el último dedo y siento como se estremece y se recortan los espacios…

Seguro que poco más tarde ya estaré de pleno pegado en su red -inevitablemente- disfrutando y lamentándome del tiempo que he tardado en encontrarla.

318-omu G.S. (Bcn. 2014)

Retales humedecidos (II)


Te imaginaba húmeda, como los cristales de las ventanas de una habitación, tras, de un invierno, su madrugada.
Quería saber. Quería lamer y sorber cualquiera de los recipientes en que se hallara tu humedad.
Soy adicto de esa sed que ya consigue hacerme sentir cuando imagino.
Admite que al ser así el tacto se extralimita, tanto, que puedo palpar el placer que regala tu cuerpo sin ni tan siquiera llegar a rozarte.

-Prosigo, también, disfrutando de esta vida al anticiparme-

318-omu G.S. (Bcn. 2014)

Retales humedecidos (I)


Permíteme repasar la lección
contenida dentro del placer
que auspicia tu cuerpo.
Permíteme saciarme
y hasta sentirme vencido;
ser ladrón cometiendo delitos
y robarte los jugos,
mientras escucho como rompes las palabras
invocando a mis acompasados envistes
al significar con gemidos
incluso deleitando a la nada.
Permíteme, de nuevo apreciar el dulce saliveo
que inunda desde mi boca y cada uno de mis extremos,
a mi alma y a mi sangre
y por completo rellena
cualquier vacío cabido
dentro de los espacios de mis entrañas.
Permíteme morder con suavidad medida
la frutal y mortal esencia que hoy tu cofre resguarda;
la que vuelve loca igual que desboca
toda razón que sujeta normas y tiempos
y a mi mente y mi lógica, las seduce y acalla.

318-omu G.S. (Bcn. 2014)