Personal

pintura esporádica

Mi sello de amor también resguarda a la pasión, jamás lo dudes.
Ese acorde, añadido e imprescindible, que nunca puede faltar, porque musicaliza completando nuestro mundo.
La pasión. Que pretende recorrer con su lengua y como vampiro el largo de tu yugular, mordisquearte los senos hasta que se tensen tus pezones, y separar, al tocar con un dedo tu vientre, tus piernas cruzadas. Ahora es cuando me pides, entre susurros y gemidos, que visite tu interior y, sin reparar en el decoro, transmute ya sin demora mi deseo en gozo; te entregas complacida y me empapo de las sustancias personales que guardas en tus adentros.
( En ocasiones; padece de un letargo, dormita fallecido mi yo romántico… espero que te agrade su descanso ).
Impere la sensualidad y el erotismo ornamentando el decir de nuestros sexos -ser niños implica vivir todavía alternando el estudio con los juegos-
Busco darte, aquel precio carnal que alcance para pagar tantas promesas convertidas en realidad que me regalas.
No sé, de cierto, si merezco que me deshueses del propio cuerpo, así tornándome una fuente de energía que consigue hasta volar.
Sí sé… que sólo cuando confío, dejándome llevar, alcanzo el éxtasis verdadero y amanecen nuevos imperios.

318-omu G.S. (bcn. 2014)

composició floral

 

De dos: una voz


Ahora ni una palabra vierte mi boca; dicen mis ojos, te hablan y piden. Descarados; como tramoyistas descorren el telón y abanderan al deseo —auspician el punto justo de lascivia cual es capaz de avivar las lenguas adormecidas—.
Tú aparcas toda vergüenza; la timidez, apocamiento y fragilidad que otros, fruto de su desconocimiento, te suponen, y te preguntas hasta dónde me permitirías… y te respondes «lo que te entregue, quede sólo para ti». Yo rememoro e intuyo —antes ya obtuve tus placeres, los conozco— luego, de seguro, ya encontraré de nuevo tus paisajes sobre la mesa.
Apuesto por ti: sé que apartas de las vías los cedas, los prohibidos y las limitaciones. Sé que te prestarás a darle libertad a mis demandas, que accederás a concederme, en todas sus posibles formas, la savia que salvaguardan tus montañas y tus sanadoras y revitalizantes propiedades marinas. Contigo merece la pena sumergirse y nadar.

 

Escuché: Entre sueños le confesaste a mi vigilia y a tu almohada, cuánta es la perdición que te sabe a gloria dentro del juego, que sólo negárteme sucedía para, invocando al animal, soltar de las cuadras su embiste; liberarle de su espera paciente-impaciente, y que éste, contigo jugueteara presumidamente erguido. Bien conozco, que hay veces que precisas de un vendaval para que, lleno de ímpetu, éste te arrastre con su carácter sorpresivo. Bien sé… que si persistiera por mucho tiempo la brisa suave, quedarías adormecida.
Rememoras días, dándote cuenta que conoces con precisión los enseres, amuletos y planos que protejo dentro de mi cofre humano-sagrado —hace ya algún tiempo que dejaste de jugar a los dados y a la ruleta, que tu ocio y placer no depende de ninguna apuesta que devenga ruinosa o te aporte victorias inciertas.
Mientras le susurras a la noche deleitas mis oídos: me delatas como poseedor de tu fusión predilecta… Repites con ganas, tomas y tomas de mis cócteles: De ese sexo —de dicción lenta— que consigue alzarte de a poco, frente al que se planta, creyéndolo como irrenunciable, cualquiera de tus trozos; el cual te sorbe y, repasando cada centímetro, te lleva en volandas hasta la cúspide donde solamente persiste un eco embriagador.
De ese sexo desmedido que es capaz de aunar sentimientos y así calzar hasta el porte romántico. De ese sexo explícito que te cuenta acerca de tu mucha valía: te hace saber que eres, con su dicción universal ¡insustituiblemente importante!. No una vacua simpleza que se utiliza por interés puntual. No un dibujo hecho con apetitosas curvas y atractivos colores, que aparece y se arruga y se desestima y se rompe. No un naipe, en partida de póker, del cual uno se desentiende en descarte.

Todavía no soy capaz de describir por completo, mediante el vocabulario que conozco, tu magnitud. Quedo a medias pero sabiéndote…

318-omu G.S. (Bcn. 2014)

Preludio

mujer desnuda recostada con las piernas dobladas
Frente a ella. La miro y recorro su exuberancia. Contemplo esas curvas que son delineadas por la carne precisa, la que le procura ser imán, al concederle una fragante atracción que asoma con piel y cuerpo perfecto.
Me atornillo al suelo que piso, retengo mis impulsos; no quiero soltar mis riendas, no quiero abalanzarme. Quiero gozar retenido, controlando -sólo por ahora- a estas ganas que vendrán después incrementadas, siendo irrefrenables.

Su vestido, blanco de fondo y estampado con diminutos motivos florales de tonos cálidos, permite casi perfectamente mostrarme el largo de sus piernas ya bronceadas; esbeltas y seductoras.
Observo el final de su vestido a un palmo por debajo de su pubis, alcanzo a percibir hasta los detalles imaginativos con que adorno su sexo al depilarse, ¡sé de su creatividad!.
Puedo leerla y saber los pensamientos obscénicamente puros que alberga, que protege creyéndolos secreto -son deliciosas sus fantasías-

(Ella dispone de una llave maestra que abre mis deseos)

Ella me mira fijamente -grandes pero algo oblicuos sus ojos- sus ojos cuentan sobre la insinuación. Sostienen el abecedario completo de dos bocas, cuatro manos y dos sexos alineándose en cualquier lado, comúnmente y por defecto en una cama.
Si tuviera que apostar, diría que al mirarme me desviste, palpa y araña mi único reino con la imaginación. Sonríe solicitándome complicidad, y… caigo irremediablemente en la trampa; sucumbo a la tentación de poseerla y entregarme.

Ahora SÍ. Me arrodillo ante ella y levanto del suelo su pie derecho. Desabrocho la pequeña hebilla que asoma en uno de los laterales de su zapato -zapatos negros y extremados, cuales alzan todavía más su sensualidad y hermosura al levantarla sobre un fino y estirado tacón- y acercando mi boca, perdiendo el recato, le muerdo con suavidad medida el último dedo y siento como se estremece y se recortan los espacios…

Seguro que poco más tarde ya estaré de pleno pegado en su red -inevitablemente- disfrutando y lamentándome del tiempo que he tardado en encontrarla.

318-omu G.S. (Bcn. 2014)

Retales humedecidos (II)


Te imaginaba húmeda, como los cristales de las ventanas de una habitación, tras, de un invierno, su madrugada.
Quería saber. Quería lamer y sorber cualquiera de los recipientes en que se hallara tu humedad.
Soy adicto de esa sed que ya consigue hacerme sentir cuando imagino.
Admite que al ser así el tacto se extralimita, tanto, que puedo palpar el placer que regala tu cuerpo sin ni tan siquiera llegar a rozarte.

-Prosigo, también, disfrutando de esta vida al anticiparme-

318-omu G.S. (Bcn. 2014)

Retales humedecidos (I)


Permíteme repasar la lección
contenida dentro del placer
que auspicia tu cuerpo.
Permíteme saciarme
y hasta sentirme vencido;
ser ladrón cometiendo delitos
y robarte los jugos,
mientras escucho como rompes las palabras
invocando a mis acompasados envistes
al significar con gemidos
incluso deleitando a la nada.
Permíteme, de nuevo apreciar el dulce saliveo
que inunda desde mi boca y cada uno de mis extremos,
a mi alma y a mi sangre
y por completo rellena
cualquier vacío cabido
dentro de los espacios de mis entrañas.
Permíteme morder con suavidad medida
la frutal y mortal esencia que hoy tu cofre resguarda;
la que vuelve loca igual que desboca
toda razón que sujeta normas y tiempos
y a mi mente y mi lógica, las seduce y acalla.

318-omu G.S. (Bcn. 2014)

Tan cerca como dentro

 

Helor de invierno.

Un edredón me cubre abrigando,

es como el servil leño cuando arde,

sirve de fuego;

cuando viajo durante el reposo

sobre la rectilínea alfombra

que es mi cama.

 

Se extravían los límites

al descansar tendido sobre ella.

Mi mente se prolonga hasta lo indecible;

desinhibida y fantasiosa

desanuda sueños.

Cuales tijeretean con firmeza invisible

la coherencia de las fronteras.

 

Medio dormido.

Medio despierto.

Convengo con la panza arriba,

o boca abajo o ladeado;

me doy descanso.

Al cambio de costado mis dos manos tropiezan

con esa piel impresa de finura,

que asoma incitadora reclamando el tacto.

Donde terminando tu espalda

se achica dando cintura,

mis manos tropezaron y ahora se deslizan

por tus tentadoras nalgas.

 

Ya logro percibir

los olfativos elixires afrutados.

Consigo masticar los minerales

que la espléndida copa que es tu cuerpo,

derrama, siempre tiene.

 

Opto por reducir a nada la distancia

que a ambos nos separa.

Eres imán. Me arrastras hacia ti,

diría que levito posesamente atraído;

como haría cualquier férreo metal.

 

Sucumbo ante el embrujo

que, siendo domador,

toda razón aparta.

Le permito a mi hombre

que suelte al animal;

para, tanto salvajemente entregarse

como gratamente gozar y perderse

alentado por sus instintos.

 

Próximo al hueco de nuestro placer

llamo al genio a quién me sé leal,

¡froto la lámpara!.

Grito invocando la magia de ¡SÉSAMO!,

quiero que sin demora pueda abrirse la puerta;

contemplar los tesoros que proteges

aún careciendo de candados o de altas verjas.

 

Y al descubrir

el arte carnal que tu resguardas;

te entrego a mi ser prendido de complicidad

y baño tus adentros con pródigas semillas.

 

Es a tu lado

que a sueño saben mis realidades,

es a tu lado que ¡nazco de nuevo!.

Claramente evidenciando…

cuánto de poco se gana

cuando olvidamos amar,

y nuestro tiempo pasa

atendiendo a batallas.

318-omu G.S. (Bcn.2014)

Acerca de tus puertos y algunas aguas

MARIA GOMEZ

 

Como seda, mis labios,

relamen el caramelo de tus cúspides;

resbalan por un valle afrodisiaco

besando las laderas de tus senos.

 

Como abejas, mis dedos, recolectan el polen;

te aprietan la cintura y tu ombligo circunvalan,

sujetan y descifran tus sinuosas caderas

y se rinden al tacto de tus nalgas,

antes de visitar la humedad de aquel cielo

que tu suave entrepierna bien resguarda.

Un cielo que a su vez es voraz puerto

donde, seguro, mi mástil atraca.

 

Bajo tu pubis se recoge una perla ya erizada,

cual reclama que mi boca, con su lengua sea habla.

Que mis manos, suave, la toquen,

y que el genio también la frote;

como Aladino hizo a la lámpara.

 

Centinelas de tu hambre

ahora bien se posicionan,

justamente se amaneran

los mayores y menores;

como un fino cortinaje

que cuida y también protege

la ricura de un lenguaje

rebosante de presente:

El saber de un digno pozo,

la frescura de una fuente,

que plagada de futuro,

manteniendo su atractivo,

igual riega nuevas sílabas

que vuelca onomatopeyas,

desde antiguo y con sentido.

 

Existe acomodado tanto placer

entre esos blandos pliegues que resguardan

el fulgor de una joya y mil tesoros:

Tu excelso cielo frutal.

Un abismo que incita a volar.

Y una pecaminosa tentación;

terrenal y divina.

 

Rincón cual, avivado con suma suavidad,

ya exorcizado de su aburrimiento

y de su sequedad,

ya excomulgado de su soso tedio;

ofrece sus delicias y antojos,

y entre espasmos eléctricos

vierte los jugos desde los adentros.

 

Así quedando; las aristas; romas,

(relajados los músculos),

y puntiagudas dagas o afilados cuchillos,

(nervios, tensión pasada),

por lisas o pulidos,

tan mancas de poderse hincar,

o tan inmensamente inútiles de sesgar,

que hasta el delgado papel se ríe de su corte.

 

318-omu G.S. (Bcn-2013)

VINILO ESCLATAN

 

 

 

Anudados

“Surgidos del barro o venidos del mono: tejimos las pieles”

Por un recuerdo nacen suspiros.

Permíteme que no olvide

el placer de esta última noche…

juntos descubrimos tantos lenguajes,

los porqué de nuevos abecedarios.

***   ***

 

Tu gemir brota desde la misma sangre,

surge como un oasis al llenarse tu pozo.

Tus gemidos resbalan,

ellos buscan la cúspide al salir de tus labios.

Se suceden y sostienen;

por la fibra, por los músculos,

y es que tu peso se ampara,

y es que depositaste tus nalgas

en el brío de mis brazos,

que firmemente rítmicos;

asedian al gustoso roce,

empujan y acogen alentando vaivenes,

cuales sólo tendrán término

cuándo las luces renazcan siendo una fuente,

cuando ambos, confesos de un gran placer,

extasiados estallemos.

 

Nuestro placer y deseo;

camina y levita:

Entre gotas saladas que quitan el hambre

y decenas de dulces notas

que contienen la llave que abre la vida.

 

Notas que no empapan como lágrimas,

ni saben a vergüenza, ni cuentan sobre dolores.

Notas venidas,

cuándo nuestro corpóreo dialogo se precipita

con su hábil dicción,

y él, ardoroso conjuga:

 

Mil blasfemias con el respeto.

Al alma y a la razón con la irrefrenable pasión.

al amor más tierno capaz de contener un corazón,

con el desenfreno carnal, ¡con la lujuria!.

 

Un rico juego se aúpa y se esconde tras el movimiento.

Confías en la acertada tensión de mis brazos,

repletos de ganas, ellos son balancín.

 

» Igual que las brujas precisan de una escoba para volar,

las mujeres y los hombres necesitan de la magia del amor para vivir.»

318-omu G.S. (Bcn-2013)

Monotemático…

 

Monotemático:

Un miembro erguido,

firme e hinchado.

Un pozo (húmedo)

que reclama el vaivén,

que lo frote la lluvia

hasta que rebosen sus aguas.

 

Monotemático:

Aquel contacto

… perdidamente enamorados.

O aquel otro que busca

el vicio orgásmico.

 

Pero, ante todo…

persiguiendo la misma ruta;

la cual, en caliente fronda penetra.

 

Monotemático:

Manchar el sofá;

formando uno

convertirse en cuatro.

Monotemático:

Cediendo al placer

someter a cualquier eclipse.

Acomodarnos sobre la alfombra

y volvernos lobeznos;

rememorar aullares lunáticos.

 

O bien, a pelo

y de pie gimiendo.

Suspendidos en el aire

mediante correas y poleas:

apretar todas las botoneras;

hacer subir y bajar,

parar y avanzar,

volver carnal el metal del ascensor.

(Con ganas satisfacer

nuestro animalesco celo).

 

Monotemático:

Mordisquear tus muslos.

Erizar tus pezones.

Sorber cava en tu ombligo

agrandándose el poder etílico

al palpar (a un tiempo)

las uves de tu entrepierna.

 

Monotemático:

Intuirte (como sexo).

Desde tus finos tobillos

hasta la misma médula.

Soñar. Y también

perder el sueño

al imaginarte desnuda.

Arropar tus adentros.

Contemplarte estallando.

Derretirme en tu cera.

 

Monotemático:

Tu rincón inundado

y mi espalda arañada.

Un óvulo fecundado

por algo más que el esperma.

 

Monotemático aparte.

Ya transcurrido el vigor

que vino junto al enlace.

Ya pasó la fiereza,

la pasión y el embiste

hambriento e irrefrenable.

 

Politemático aparece

lo mejor del gran gozo,

la mejor de las partes:

un sollozo advirtiendo.

 

Que los tiempos se extienden

por la virtud del sexo,

por los efectos afectos

de entregados amantes.

Que no hay fin sin principio.

Que desde una pequeña semilla,

creció el árbol más grande.

 

Desde lo monotemático aparecen…

asuntos politemáticos.

La frescura del soplo

que, envolviendo la casa,

por entero la llena

con el temple preciso…

de nuevas primaveras.

 

318-omu G.S. (Bcn-2013)

Retales eróticos (R)

 

El erotismo está…

a resultas del perdido

último botón de tu blusa,

dejándome ver tu delicada piel;

por un instante, tu ombligo.

 

Rezuma erotismo…

tu cálido contacto

al rozar mi hombro desnudo.

Impregna de erotismo…

esa fragancia grácil

del perfume que nos enamora.

El erotismo todo lo rocía,

está esparcido por el aire.

 

Eróticos son los movimientos

de los dedos de tu pie,

se sacuden el polvo

como tocando el piano.

Erotismo en unos cabellos revueltos

moviéndose libres al son del viento,

danzando espontáneos

ante una tormenta de invierno.

 

Con sumo erotismo se desliza,

como un guante el fino mantel,

el cual adereza

la madera de la mesa.

De imprevisto resbala desmemoriado,

olvida de asirse, ¡va y se cae!

 

Erotismo en el agua de una fuente…

cuando se filtra por las rendijas del sumidero.

O también, cuando presta corre llena de reflejos,

por el cauce del río,

por una alta cascada,

o calle abajo.

 

Erotismo al sorber el postre;

en el apretón de tus labios

relamiendo la cucharilla.

Alimentado por esas carnosas arrugas

repletas de luminiscencias,

suaves arrugas de tonos encarnados.

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