Quién se sintiera seguro de si mismo, nunca precisará de trono ni latigo ni de ninguna vara de mando, de esa esclavitud que comporta, a un lado los siervos y al otro los amos. No necesitará utilizar ningún uniforme, la fama que encumbrando añade vileza, la mención que enorgullece hasta corroborar dentro de nosotros el desprecio, o un rango o cargo diplomático que, abriéndole las puertas, a otros seres les suponga, subyugación.
Él apartará de su vida el distintivo de una orden o bandera que pudiera ampararle ante sus posibles delitos; como así mismo la fuerza implícita que le otorgó la naturaleza como género, y que por defecto y desde los tiempos se acostumbro a someter y violar al otro, mientras infravalorando sus capacidades y su sabiduría, desahuciaba su tanto esfuerzo y su mucha razón. Sigue leyendo →
Nací preconcebido para el rastreo, resumido como ser de explorador.
Predispuesto para abrir el abanico que ventea descubrimientos, escarbo entre la maleza densa y austera o desvelo la grandilocuencia de lo ya sembrado, e incluso me embriago al palpar el polvo y las telarañas pegajosas que se esconden -dentro de los huecos y por los rincones- de la verdad delatora que enclava con certeza ocular y lumínica.
Nací para morir seguido preparándome para no desfallecer. Muero embargado por aquel cansancio construido a base de pautas y griteríos vacíos. Perezco -otras veces- ante los gases embaucadores que irrespetuosamente esparce la monotonía.
Nací. Para descubrir. Para morir. Para ser inacabable e instructivamente renacer sin demora.
Renazco por creer en la audacia y en quimeras.
Renazco cuando encuentro espacios repletos de sonoridades novedosas que sorprenderían a cualquiera.
Renazco y estallo a la par -como navegante- que ambidiestras burbujas cuales mientras se engrandecen y deforman y danzan y flotan, alcanzan el sentir de la unidad de tantos mundos al renunciar a las limitaciones y a las sombras.
A razón de una imagen, captar una historia y plasmarla como pequeño apunte literario. Propuesta que nos llega de la mano de Fernando Vicente y el blog «escribe fino».
Las miradas nos hacen humanos… ¿Qué es lo que te sugieren estas miradas, detalle de una obra del artista Timothy Hyunsoo Lee?
P.D. Verónica me llevo hasta allí.
*** Papel. Piel blanca donde cabe el agua y la llama. Madera que espera la abraces con letras comunicando, que la dibujes dejando un rastro emotivo de un instante de tu existir.Sigue leyendo →
Les paraules comuniquen. Entre vocals i consonants sortides gràcies als pulmons i a l’aire, o també dibuixades; dient com lletres. Les paraules guareixen, arriben a ser medicina que als cors o a les ànimes màgicament recuperen tornant-les fortes i fermes. Les paraules enverinen, hi ha cops que son ganivet que donant trau i dolor exhaureixen la vida; esdevenint com arsènic o cicuta. Les paraules instrueixen recolzant-se en la saviesa; tanmateix fan servir la veu i la llana del be com piulen mentre trenen nius musicant i sent ocells, o udolen i esgarrapen, feres, semblant una gossada famolenca de llops. Marxen a dos peus; complicades o lleugeres, insípides o saboroses; toquen el tambor mullant la tinta o instrumenten amb les cordes dels homes; ensenyant les tantes cares: del que intuïm, del que toquem del que sentim. Elles ens parlen d’un món lliure ofert com a paradís i per descans, o travat per lluites inútils i pors que ens arronsen, un món d’ofecs i de respirs, ple de mans que s’estenen i abraços i rises, de contrastos, de polsos i debat, de gel i de sofre. On ja sigui anant al pas, al trot o al galop, ens ha tocat viure… minut darrere minut. El mateix món que inflant-se es desplega; com un joc, imparable! oferint-nos el moviment germanat de tantes llums com de tantes ombres; el plor del cel i el cant del sol i al mig, nosaltres; decidint, sense més remei que anar cap a endavant i fer camí.
318-omu G.S. (bcn. 2014)
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(castellano)
Las palabras comunican. Entre vocales y consonantes salidas gracias a los pulmones y al aire, o también dibujadas; diciendo como letras. Las palabras curan, llegan a ser medicina que a los corazones o a las almas mágicamente recuperan volviéndolas fuertes y firmes. Las palabras envenenan, hay ocasiones en que son cuchillo que dando incisión y dolor agotan por completo la vida; aconteciendo como arsénico o cicuta. Las palabras instruyen apoyándose en la sabiduría; igualmente usan la voz y la lana del cordero como pían mientras trenzan nidos musicando y siendo pájaros, o aullan y arañan, fieras, pareciendo una jauría hambrienta de lobos. Marchan a dos pies; pesadas o ligeras, insípidas o sabrosas; tocan el tambor mojando la tinta o instrumentan con las cuerdas de los hombres; enseñando las tantas caras: de lo que intuimos, de lo que tocamos de lo que sentimos. Ellas nos hablan de un mundo libre ofrecido; como paraíso; para gozo y descanso, o trabado por luchas inutiles y miedos que nos encogen, un mundo de ahogos y de respiros, lleno de manos que se extienden y abrazos y risas, de contrastes, pulsos y debate, de hielo y de azufre. Donde ya sea, yendo al paso, al trote o al galope, nos ha tocado vivir… minuto detrás de minuto. El mismo mundo que hinchándose se despliega; como un juego ¡ imparable ! ofreciéndonos el movimiento hermanado de tantas luces como de tantas sombras; el llanto del cielo y el canto del sol y en medio, nosotros; decidiendo, sin más remedio que ir hacia adelante y hacer camino.
Cruce de perspectivas, contraste de horizontes, cambios de ambiente; el cosmos es alfarero dando corriente de vida entre pellizcos de muerte: cuerpos maleables y espíritus que trascienden.
Sé más de lo que supongo y digo saber… pues intuyo. Tengo un sexto sentido. Aún siendo un hombre cuya mente se excita y su sangre se calienta y su sexo se endurece sólo ante la cita onírica o el tacto que aguarda o la visión que deambula curvilinea y con fragante aroma femenino -valga el de mi amada y atractiva y deseada compañera- quizás pueda que esto se deba, a que reconozco y jamás rechazo, a esas tantas porciones hormonales de mujer que corretean por mi ser desde que nací y perdurarán en mis alforjas hasta el día en que me muera.
Que extraño me resulta oir al respecto de la competencia y la guerra entre géneros; a ambos llevamos, desde el inicio, en nuestra misma persona.
He visto a Dios desnudo por las calles, el cual adoptando mil formas distintas y pretendiendo ser próximo se acercaba con la intención de contar.
He contemplado a una virgen complacida, renegando de tabús y prohibiciones; restando el hambre de su cuerpo con tremendas dosis de sexo.
He sentido la intimidación; el frío de un cuchillo en la garganta, y sobre mi sien, la boca del cañón de un revolver asido a su yo mudo -suerte que su gatillo optó por no hacerlo hablar-
He intentado leer el árbol de la vida repasando las hojas que, escritas por todas las estaciones y repartidas por el otoño, alfombraban la tierra cayendo casi vencidas -el ciclo de la vida también se presta a la decoración-
He constatado que tiene manos y boca la tentación cuando secuestra o seduce los actos y la voz de los hombres. He observado como los hombres decidimos y cedemos a la tentación eludiendo el hacer responsable -el hombre, por defecto, se queja y reniega; señala y tiende a buscar la culpa siempre fuera de él. En tanta medida elegimos que diría disponemos de gran libertad-
He percibido que puede caber una honda soledad aun estando en compañía -tal suele ser la más inhóspita- Y he comprobado que es posible encontrar a los demás; siendo un ermitaño; ante el rumor docto y sereno de aquella soledad introvertida y profunda.
He visto a Dios que, cordial, dialogaba con el demonio -parecían hasta amigos- y a una virgen disfrutando repleta de lujuria, renegando de halagos santos y de cualquier tipo de pudor -no siempre es imprescindible tener himen para ser una virgen y es preciso la duda para poder encontrar a nuestro Dios-
Cuestiono un montón de referencias si atisbaran alguna pizca de estrechez en su propuesta -No me guío por dictaduras. Son presidio las fronteras-
Reconozco el valor de cada fuente, la maestría implícita en cada instante. Cada segundo que pasa sostiene esa elocuencia que nos otorga enseñanza y como añadido claridad.
Soy capaz de contemplar como los dogmas, tarde o temprano, padecen la obsolescencia; al asomar decrépitos vagarán moribundos
-si pretendemos agarrar nuestro existir sólo a un respiro… posiblemente nos ahogaremos-
318-omu G.S. (bcn. 2014)
Mientras resuenan las monedas hasta hacer trizas la tela del alma y romper la carne de los bolsillos. Y son sentenciadas las vocales demoliéndose el entendimiento, afianzándose la confusión.
Mientras es lapidado el futuro y somos envenenados con una cordura alejada de toda salud. Cuando corretean
-de mano en mano y virtualmente- infinidad de becerros de oro y una larga hilera de billetes.
Mientras son reafirmados el poder y los abusos, los cebos, las redes y los anzuelos, los pescadores y los peces, el llanto, la angustia y la amargura y esa ambición desmedida que contrajo un pacto con la muerte. Mientras… Existen obsequios que rehúsan ser enlazados por precio; obsequios que son: ¡ valores impregnados de vida !.
Aquellos besos que azucaran lo tanto de amargo, recordándonos que no hay pesares tan insolentes como para perdurar infinitamente doblegando a los mejores arcanos.
¡ Valores impregnados de vida !.
Abrazos servidos como solidarios, que al estrecharnos empáticos, recargan cada nuevo respiro con la sangre inmortal. Que siendo tinta; ilustra y dibuja hasta convertir en consistente la invisibilidad de los mejores sueños. Abrazos que al apretarnos repletos de bondad -de buenas y constructivas intenciones- reclaman con voz firme y propia para que acuda con presteza la más útil y digna de las memorias.
¡ Valores impregnados de vida !.
Orejas que disponen de oído ¡que de veras escuchan!, que pacientes se brindan para servir a los pasos ajenos, y dentro de este jardín son… ases de tréboles.
Es bueno que al ir desdoblando la vida aparezcan obsequios argumentando ser magos, que hagan desaparecer del camino presente y futuro; el óxido que carcome las barandas y los paisajes, máscaras y carnavales que camuflan las realidades y esconden las heridas, las arrugas y las pústulas, monumentos erigidos bajo la inconsciencia y el desatino, esparto y alambradas que magullan nuestras pieles, y maletas repletas de ropajes roídos que sólo son lastre; un carrusel de tropiezos que tiznan hasta dejarnos, el corazón sin pálpitos y hueco junto a una ingrata sensación a fracaso.
Mientras danzamos entre mentiras y balas e interpretaciones malolientes y sarcasmo… Hay gente que gustosamente prosigue cursando lustrosa docencia; que sostiene la virtud de proteger los mejores obsequios. Consejos instructivos y desinteresados que de esta baraja son comodines,
y sonrisas esperanzadoras y amablemente simples, que nos dan la solución para resolver, tanto las cuestiones pasajeras y terrenales como los enigmáticos entuertos promiscuos y celestiales. 318-omu G.S. (Bcn. 2014)
«Pisé el edén después de contemplar embelesado ambas caras de la luna… Su rostro oculto también resulto tan inspirador como fantástico.»
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Hay realidades que acontecen traspasado el umbral del dulce sueño, de la consoladora ilusión o de la fantasía virtuosa. (Incesante, faena el universo intentando situar lo que debe donde corresponde).
Soñar es de valientes y si escogemos cerrar los ojos no solamente seremos ciegos… también quedaremos retratados como sonámbulos transeúntes que menosprecian su travesía, como viajeros que se achicaron afirmando ser cobardes o necios.
Los soñadores más empedernidos fueron primero tachados de locos, antes de relatarse como grande su impresionante ingenio. Llenándose la tierra y tantos libros de una gracia que se alza evolutiva, que desprendida desde sus ideas apareció como un manto de sueños que abrigándonos con letras mayúsculas brindó el paso a un amanecer plagado de exquisitos inventos.
Diario digital que nace con la vocación de informar sobre Jaca, Jacetania, Alto Gállego y los valles de Tena y del Aragón, reflejando con fidelidad y objetividad todo lo que sucede e interesa a sus gentes. Editado por la periodista Rebeca Ruiz
Este blog es únicamente para mayores de edad. Relata la vida de sumisión de una chica que se adentra en el mundo del BDSM casi por casualidad, sin saber muy bien ni qué significan esas letras.